Interrogantes, consideraciones y comentarios, realizados desde la situación particular que permite el estar detrás de una vidriera soleada
miércoles, 31 de octubre de 2018
viernes, 19 de octubre de 2018
DOMUND: De verdad, ¿no hay dinero?
Una campaña benéfica, como el día del DOMUND, plantea el interrogante de si hay dinero para sufragarla. Con tantas demandas de dinero por todas partes, con el fantasma de la crisis todavía presente, con los apuros de fin de mes para tantos, con los datos de que la pobreza rigurosa azota a poblaciones crecientes, surge la duda de si resulta posible recoger dinero para las causas altruistas que se quieren también sacar adelante.
DATOS IMPRESIONANTES
Los interrogantes sobre la posibilidad de llevar adelante las causas altruistas se vuelven hirientes al conocer ciertos datos sobre los lujos que todavía se dan también nuestra sociedad.
Los expertos de la FAO solicitan 30.000 millones de Euros anuales para la solución del hambre urgente en el mundo, y esta cifra se vuelve irrisoria al conocer que llega a 90.000 millones el gasto que se produce cada año para alimentar los 190 millones de mascotas (perros y gatos) que hay repartidos por los hogares del mundo.
Todavía impresiona más conocer que las grandes firmas del mundo del lujo están empeñadas en luchar contra el "anti-descuento", en conseguir que no se vendan nunca sus productos más baratos en las rebajas, para evitar así que se degrade el prestigio de sus marcas. Apabullante resulta así el dato de que la firma de ropas Burberry, en 2017, incineró ropa nueva por valor de 32 millones de Euros (diez más que el año anterior). Sólo la tienda de H&M en Estocolmo, en un sólo año, carbonizó 15 toneladas de ropa para evitar sus posteriores rebajas más baratas, aunque esto lo disimulase bajo la expresión más digna de "convertir en energía". En el sector de los relojes de lujo, más de 400 millones de Euros de las marcas Cartier y Jaeger-Le Coultre fueron convertidos en chatarra para impedir sus segundas venta abaratadas.
Estos datos los he encontrado en un periódico (El País Semanal, 7/10/2018) y no figuran allí con mucha precisión las fuentes de donde están tomados, pero lo que en esto importa no es tanto el rigor de las cifras sino la clara tendencia a desperdiciar sumas enormes de posible dinero para luchar contra las segundas ventas y los descuentos, para evitar el supuesto desprestigio de sus marcas, sin contemplar los desajustes éticos que sus drásticas medidas producen. Consideran que están en su derecho al destruir unas mercancías que son sólo suyas, y prefieren descaradamente quemar antes que malvender
ESFUERZOS DESORBITADOS
Frente a las anteriores cifras, el desorbitado esfuerzo altruista realizado en España por la Obra de Propagación de la Fe al reunir 14.487.710,07 € en el Día del DOMUND de 2017, resulta casi meramente simbólico.
Que en atender a las mascotas domésticas se gaste infinitamente más que en ayudar a las personas y a las obras de las personas esforzadas que abandonan su propio país para convertirse en misioneros y misioneras en países distantes, es un dato que literalmente clama al cielo. Que determinadas marcas renuncien por mantener su prestigio a cantidades que superan y hasta doblan el enorme esfuerzo español por la finalidad altruista del DOMUND provoca también un gran sentimiento de pesar.
No es que, por la situación económica actual, no haya dinero para las causas altruistas. Las anteriores cifras económicas, más allá de la rigurosa precisión de sus datos, muestran claramente que los objetivos y las metas se han descolocado, que interesa más el bienestar que proporcionan las mascotas o el prestigio de las propias marcas que la ayuda a los demás. Dinero hay mucho más que suficiente para las acciones altruistas. Lo que falta es sensibilidad y convencimiento para detectar que la ayuda a los demás merece también -o más- la pena.
Aportar estos datos no es caer en la demagogia. Es ayudar a la reflexión de dónde se ponen los intereses, hacer pensar sobre si la ayuda desinteresada a las causas nobles puede, en cada uno y en la sociedad, competir con los intereses más personales y egoístas. Ayudar a los otros debe poder competir, en el ranking de los propios intereses, con otras satisfacciones y deseos. La ayuda a los demás, en la medida de las propias fuerzas, siempre debe valer la pena.
viernes, 12 de octubre de 2018
Más de lo mismo, y la "exasperación" como postura vital

Ocurre con cierta frecuencia que el descubrimiento de algo, al instante se ve confirmado por la repetición de la percepción recién experimentada. Puede ser la primera noticia de una moda en el vestir, de un comportamiento social o el vislumbre de una idea particularmente sugerente: cuando alguien cae en la cuenta de uno de estos hechos, comienza inmediatamente después a ver repeticiones de lo mismo, a experimentar que lo descubierto era enormemente cierto.
Hace pocos días incluí en este blog una reflexión sobre la "extensión del mal", el fenómenos por el que, al disminuir las manifestaciones de un problema, aumenta el empecinamiento con los restos del problema que aún perduran. Durante los días siguientes, múltiples impresiones y lecturas han venido a confirmar este planteamiento.
Steven Pinker, un "posibilista serio"
De este renombrado profesor de Harvard, me ha llegado estos días un ponderado ataque contra "los profesionales del apocalipsis". Con una actitud serena y equilibrada, expone las tendencias enemigas del "progreso", una actitud que se mantiene en lugar de captar las mejoras que en la sociedad también se vienen produciendo.
Aporta el dato sorpresivo, tomado del economista Max Roser, de que, "desde hace 25 años, cada día, 137.000 personas han escapado de la pobreza extremasabe, porque los periódicos no recogen este tipo de noticias. El nudo de la cuestión está ante la postura ante el capitalismo (lo considera derivado de la Ilustración) y el mercado, en si pueden ser controlados por las medidas coercitivas y las instituciones (la postura que el entrevistado mantiene), o en si sus desmanes conducen inevitablemente al más negro derrotismo.
Frente a los que "reconocen el valor del progreso", condena severamente el "hábito muy extendido entre intelectuales y periodistas" de "destacar sólo lo negativo, en describir el mundo como si estuviera siempre al borde la catástrofes son calificadas con la misma severidad: "Cuando los países abandonan el mercado, como Venezuela, se hunden en la miseria. Ocurrió con la Unión Soviética, la China de Mao, la Alemania del Este anterior a la caída del Muro...".
Con estas opiniones no se considera un optimista ingenuo, se denomina un "posibilista serio", pero sí condena a los pesimistas radicales, que sucumben ante el "riesgo del fatalismo". Mantiene un cierto equilibrio pues, frente a "falacia muy común" que valora "el progreso como una fuerza mística que destina a los humanos a ir a lo mejor", sólo mantiene "una esperanza razonable de progreso, si las instituciones humanas sacan lo mejor de nosotros, si nos permiten adquirir nuevos conocimientos y resolver problemas".
Los entrecomillados los he sacado de una entrevista que le hizo a Steven Pinker el periodista Jan Martínez Aherens (El País Semanal, 17 Junio 2018, pp 550 ), con ocasión de la publicación en castellano de su libre En defensa de la Ilustración (Editorial Paidós, páginas 56-61). El "más de lo mismo" respecto a la "extensión del mal", resulta muy patente en toda la entrevista, que no resumo completa.
La "exasperación", como postura vital
Exasperación es una palabra extrema, para indicar la demasía en la manifestación de un estado de ánimo. La utiliza Javier Marías, en uno de sus habituales artículos en la última página de El País Semanal (precisamente en el mismo número veraniego de la entrevista con Pinker).
Aunque arranca afirmando que "la situación de nuestro país no invita al optimismo ni a la tranquilidad", al instante afirma que "desde hace por lo menos un lustro percibo en la gente un estado de exasperación al que personalmente no veo mucha justificación". Se refiero a "los sulfurosos que saltan por cualquier causa, y a la primera". Lo mismo sucede con las masas: "en seguida se encolerizan, no vacilan en echarse a la calle para protestar o maldecir, una veces con razón y otras con exageración. Están de moda -triste y desagradable moda- la ira, la indignación, el furor. Todo es 'intolerable' e 'histórico' y 'cataclísmico', cualquier abuso es calificado como genocidio" (aquí se refiere al uso de este término el 1 octubre en Cataluña). El asunto más baladí se convierte en cuestión de Estado o por lo menos de referendum…". Parece que le cuesta a Marías hacer estas afirmaciones, pero las hace.
Reflexiona sobre las posibles causas del fenómeno, la redes sociales y los medios de comunicación ("disparan sus decibelios para tratar cualquier tontada"), para concluir: "Los sucesos que hasta hace unos años eran noticias secundarias, se han adueñado de los informativos, trasladándole al espectador una sensación de que se delinque sin parar, de que estamos amenazados por mafias internacionales sin cuento, de que millares de ciudadanos son asaltados o violados, de que vivimos acogotados (…) Este alarmismo perpetuo, esta exageración deliberada, esta alerta inducida va minando nuestro ánimo y nuestra templanza. La gente vive en vilo e innecesariamente sobresaltada, va de susto en susto y de irritación en irritación". De nuevo se incide en el mal que provoca la anteriormente comentada "extensión del mal".
Perplejidades
La entrevista con Steven Pinker arranca con la afirmación de que hace mucho tiempo que "mató a Dios", que desde la adolescencia descubrió que no lo necesitaba: "Cuando empecé a pensar en el mundo, no le encontré sitio y me di cuenta de que no me servía ni siquiera como hipótesis". Esta parece ser como la excusa del medio que quiere presentarse siempre como progresista para ofrecer luego sus opiniones más bien conservadoras.
Perplejidad, con todo, levanta el pensar si el contar seriamente con Dios provocaría sentimientos igualmente tranquilizadores sobre la situación actual del mundo y de la sociedad. Un sentido radical del amor que hay en Dios -que debe ser la norma de vida del creyente- conduce a la crítica de la sociedad actual española a la que nos tiene frecuentemente acostumbrados CARITAS. El cristiano no debe ser un conformista ante el mal, aunque casi todo lo dicho en esta ocasión se refiere a las exageraciones que trae a la consideración humana la extensión inmisericorde del mal cuando éste tiende a desaparecer. Ni conservadurismo ni angustia constante, es la sana máxima para el creyente responsable.
Perplejidad también despierta el que sobre el populismo, la manifestación más clara de los extremismos condenados, afirme paladinamente Pinker que "nadie sabe con certeza" por qué el populismo tiene el desarrollo que ha conseguido en el mundo actual. El populismo está muy cercano a las "fake news", a la confusión intencionada de la mentira con la verdad. En este sentido, la condición de creyente no favorece el populismo, porque Dios es la Verdad e induce a los creyentes a vivir y desenvolverse -también en lo político- en el ámbito de la verdad.
Las verdades muy tajantes suelen conducir a los fundamentalismos. Más en los temas sociales y políticos, conviene introducir un margen de perplejidad a las opiniones extremas, sin que esto suponga desvirtuar el valor de las expresiones más arriba expuestas. El relativismo es también un mal del que conviene precaverse.
martes, 9 de octubre de 2018
Ni "expansión de los problemas" ni conservadurismo

La botella medio llena o medio vacía es una sencilla imagen que refleja bien el tema de hoy. El diagnóstico de una situación no resulta fácil cuando existen datos contradictorios, a favor y en contra de una determinada valoración. La tensión está a punto de estallar cuando se contraponen las valoraciones opuestas sobre una misma situación.
Sea cual sea el posicionamiento que se adopte, surge el temor de ser calificado de partidista: de retrógrado o de progresista, de pesimista o de optimista, de izquierdas o de derechas. Sin uno mudarse de sitio, se encuentra a veces calificado por los demás desde posturas contradictorias.
CONTRADICCIONES APARENTES
La situación social es de los temas más inabordables. Teniendo memoria de bastantes años ya pasados, siempre me ha chirriado escuchar que "los ricos cada ves son más ricos, mientras que los pobres son cada vez más pobres", que la situación social va progresivamente degradándose, que el mundo empeora a pasos agigantados. Posturas pesimistas extremas.
La consecuencia de estas extremas valoraciones sociales es también la postura política que se adopta: hay que arramblar con la situación nefasta actual (postura de las izquierdas), o conviene mantener lo bueno actual para corregir lo malo también existente (posicionamiento de las derechas); el liberalismo/capitalismo es el demonio con patas, o es algo menos malo cuyos defectos hay que corregir; hay que cambiar todo o hay que conservar lo bueno. Las posturas se vuelven antitéticas.
Y no es extraño, por ello, que, sin cambiar la propia postura, sea ésta sucesivamente descalificada desde extremos opuestos.
LUMINOSA INTERPRETACIÓN
Por lo hasta ahora dicho, resulta luminoso un lejano artículo, Vivimos en Matrix , publicado precisamente en El País (9 Septiembre 2018, p11), firmado por Victor Lapuente, un profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Gotemburgo, colaborador frecuente pero no miembro de la redacción de este medio. Dada la orientación que se da al escrito, contrasta que sea precisamente en este periódico -con tanta voluntad siempre de mostrar progresismo- en el que este artículo se publique.
La imagen de Matrix se usa porque se trata de entrar en una fantasía virtual, de percibir que no es real el mundo que muchas veces percibimos. Citando estudios del psicólogo Daniel Gilbert mantiene que, cuando un problema se reduce, los humanos ampliamos su extensión: a medida que un problema se vuelve menos frecuente, incluimos en él más elementos; esto es, ampliamos la extensión del problema: cuando las propuestas poco éticas se tornan más esporádicas, rechazamos también iniciativas que antes habríamos calificado como éticamente correctas. Así, mediante esta forma de proceder, el estrés social se ha ampliado, nos preocupamos y protestamos por problemas y situaciones que antes no considerábamos como criticables.
Consecuencia de este fenómeno es la inhabilidad para reconocer el progreso. Vivimos actualmente en el mejor de los mundos, y lo criticamos como si fuese el peor de todos los tiempos. Los ejemplos son muy sencillos: hace treinta años, uno de cada tres ciudadanos vivía en extrema pobreza, mientras que ahora sólo uno de cada diez vive en la pobreza extrema; antes la esperanza de vida era de 30 años, mientras que ahora vivimos hasta los 70 y hasta los 80 años, como media. La gran paradoja está en que, mientras que los datos nos indican que vivimos en la era de mayor prosperidad y paz de la historia, la percepción que percibimos de los medios de comunicación es que atravesamos la época más "crítica" y "convulsa". La ley psicológica que determina este fenómeno es que, porque justamente todo mejora, vemos problemas por todas partes . Esta es la impresión que produce la "extensión o ampliación del problema".
El autor de este buen artículo se extiende aplicando esta teoría al problema catalán o al problema de la discriminación femenina: la situación es ahora mejor que antes, y la sensación y las protestas la perciben como progresivamente empeorando. Los humanos tendemos a expandir los problemas, a medida que los solucionamosada conclusión de esta ensayística pequeña teoría.
TAMBIÉN EN EL ÁMBITO ECLESIAL
La ambivalencia de la situación actual es particularmente aplicable al ámbito eclesial: medio llena y medio vacía. Y también aquí se puede aplicar la teoría de la extensión del mal: cuando la situaciones mejoran, los diagnósticos que se formulan claramente los presentan como empeorando. La pederastia será probablemente en la actualidad menor que en otras épocas, y la percepción del problema no puede ser más catastrofista. Más claro aún resulta el tema en la valoración del papado: cuando mejor resulta para casi todos la situación actual, peor la estiman algunas opiniones, llegando al caso absolutamente insólito de que un Cardenal haya solicitado la renuncia de Francisco. Cuanto mejor, peor.
DIFICIL EQUILIBRIO
No es para tranquilizarse ingenuamente, ni es tampoco para caer en una postura cómodamente conservadora ante todos los problemas. Pero ante la casi innata tendencia a la "extensión de los problemas", conviene mantenerse alertas para no caer en una constante intranquilidad o a una actitud de protesta ante todo lo que se presente por delante. Aunque resulte difícil, cierto equilibrio resulta siempre necesario entre el pesimismo radical y el optimismo ingenuo. Los dos extremos son perniciosos.
jueves, 13 de septiembre de 2018
¿Por qué tanta gente?

El 8 de septiembre, jornada de las Patronas en muchísimas localidades de toda España, fue el día elegido para una procesión extraordinaria de la Virgen del Rocío. El motivo era el inicio de la celebración del Centenario de la Coronación canónica de la Virgen del Rocío, en la misma fecha en la que el Cardenal Almaraz, Arzobispo de Sevilla, firmó el Decreto por el que -justo al año siguiente, después de los trámites romanos del procedimiento- se llevaría a cabo la Coronación. La anticipación se ha hecho porque la fecha exacta de la Coronación coincide con la celebración de la Romería, en los días de Pentecostés del año próximo. Este es el motivo riguroso por el que la procesión extraordinaria se ha celebrado en este fecha.
INTENTO DE DESCRIPCIÓN
Lo que importa no es el motivo del acontecimiento, sino la multitud que este hecho ha congregado. Es lo que pretende resaltar este pequeño comentario.
Para poder hacerse cargo de la gente que inundó el acto hay que conocer algo el enclave físico de la aldea del Roció. El Real es una inmensa explanada, situada en un primer tramo al lado de la ermita, pero que se extiende después hasta el Acebuchal, casi al final de uno de los lados de la aldea. Los dos tramos de la gran explanada se acercarán o sobrepasarán un kilómetro de largo, con un ancho dispar en cada tramo pero que siempre habrá que contar en centenares de metros. El Real es el centro neurálgico del Roció, lo que sólo casi conocen los que sólo visitan la ermita, y no se pueden explicar que la población de la aldea esté alrededor del millón de personas en la Romería (el Rocío nuevo ocupa, hacia el Norte de la aldea, varias inmensas explanadas semejantes a la del Real y añade además media docena de transversales calles rectilíneas de tal vez más de un kilómetro de largas que, desde la primera gran explanada de el Eucalistal, llegan hasta el Puente del Rey). Un Rocío insospechado, que da el principal cobijo a las inmensas multitudes que coyunturalmente se congregan en la aldea.
En este caso, la mayor masa de gente se congregó en el primer tramo del Real, junto al monumento que conmemora precisamente la Coronación de la Virgen hace ahora un siglo. El momento culminante fue a las dos de mañana, cuando los jóvenes tambolireros de la Virgen iban a tener una pequeña actuación y se iba a entonar una Salve a la Señora. La multitud era realmente impresionante. Las fotografías no dan impresión cabal de la cantidad de gente que allí había.
Antes de acercarse a este punto del Real, la Virgen había llegado hasta el otro extremo de la gran explanada, hasta el Acebuchal. En esos momentos el gentío ocupaba toda la gran explanada completa. Resultaba muy difícil poder acercarse a la Virgen. Una masa abigarrada, sin espacios intermedios, impidiendo cada uno con los brazos que los demás lo aplastasen, cubría todo el recorrido. Personas de todas clases, hombres y mujeres, con representación de todas las edades, también con muchos grupos de jóvenes. Una multitud del todo diferente a la de una procesión convencional, con tipos humanos impensables en cualquier iglesia. Nunca recuerdo en un espacio abierto una multitud semejante.
EXPLICACIÓN DIFÍCIL
¿Por qué tanta gente?, es la pregunta que surge al contemplar un espectáculo de este tipo. La pregunta es obvia, pero la respuesta no es nada sencilla.
Para acuciar el sentido de la pregunta hay que tener en cuenta que todo este máximo gentío está congregado en plena noche, a las dos de la madrugada. La procesión se inició pocos minutos antes de las 12 de la noche, después de acabar a duras penas la lectura del Decreto sobre la Coronación que se conmemoraba y el rezo de un Rosario, y se recogió, después de ocho horas de recorrido, con los primeros albores del día, a las 8 de la mañana. Todo el recorrido fue, pues, nocturno.
Durante el paso por el Real, con un público sorprendentemente mucho más numeroso que en otras ocasiones; pero, durante el resto del recorrido oficial y hasta la vuelta a la ermita, con un acompañamiento también de muchos millares de personas, semejante al que tiene en las procesiones de la Romería. En la noche deslumbraron mucho los fuegos de artificio preparados por la organizadora del evento, la Hermandad Matriz, pero el ver unos fuegos no explica de ninguna forma una asistencia tan numerosa. Casi un misterio resulta que en la noche se reuniese un número tan gigantesco de personas.
Tal vez hay que tener en cuenta que en Pentecostés la procesión, siendo el principal, es uno de los actos que tienen lugar en los ya cuatro días de la Romería. Mientras que en esta ocasión no había más que un máximo 24 horas de reunión en el Rocío y, las personas que se habían desplazado, tenían claro que venían para participar en la procesión. En los días anteriores, la prensa había dicho que se esperaban entre trescientas y quinientas mil personas en la aldea por este acontecimiento, pero la cifra global es menos importante que la inconmensurable muchedumbre que rodeó a la Virgen durante su procesión por la aldea.
Al llegar a este punto, hay que preguntarse qué tipo de sentimientos, qué tipo de fe, tiene en su interior cada uno de los asistentes a esta procesión. La primera sorpresa, nunca suficientemente explicada, es la fuerza ancestral que impulsa a los almonteños para sacar y llevar a la Virgen -para meterse debajo de la Virgen- de forma tan absolutamente insólita como en esta procesión se hace. En los que acuden para ver y acompañar la procesión, el "tirón de la Virgen" parece que es lo único que puede explicar el pasar esta noche sin dormir. Pero este tirón, este sentimiento de la Virgen, es vivido de forma muy diferente por los tan numerosos y tan diversos participantes.
Para casi todos es algo inefable e inexpresado, teniendo conciencia sólo de un sentimiento muy arraigado. La cualificación de los sentimientos de cada cual es extremadamente variada, según el nivel de religiosidad que cada uno vive en su interior. Muchos exteriorizan su admiración fundamentalmente por la imagen, fijándose en el traje que lleva -el mismo que el día de su Coronación, hace 100 años-, en la cara tan bonita que lleva la Virgen, en los mil detalles que una mirada entrañable sabe descubrir en la imagen. Muchas personas se recogen lágrimas, cuando la Virgen se encuentra muy cerca de ellas. Con sentimientos sin duda muy heterogéneos y diversificados, hondura es tal vez la palabra que, con muy diversos niveles de emoción y de sentimientos, expresa mejor el contacto de la gente con la Virgen.
Explicar el fenómenos humano de tantísimos miles de personas que circularon esta noche alrededor de la Virgen, no es tarea sencillamente abarcable. Harían falta estudios sociológicos y antropológicos para avanzar en la investigación de las motivaciones y las causas que movilizan hacia la Virgen del Rocío. Los no creyentes, y los creyentes que no comprenden nada el fenómenos rociero, dan explicaciones meramente naturales y hasta menos nobles a la atracción y el atractivo que para muchos tiene la Romería y todo lo rociero. En el caso de esta procesión nocturna, con todo, los atractivos humanos y diversivos estaban mucho menos presentes, eran prácticamente inexistentes. Sin un componente de fe, sin contar con el atractivo sobrenatural de la Virgen, resulta muy difícil entender el significado de esta insólita procesión nocturna de la Virgen del Rocío.

RELIGIOSIDAD POPULAR
El descrito es un caso de religiosidad popular, un concreto del concepto abstracto que es la religiosidad popular. Con las características muy particulares apuntadas, pero dentro del fenómeno mucho más amplio de las formas que cada pueblo tiene de relacionarse con el mundo de lo sobrenatural, con el Señor, con la Virgen, y con todo el mundo de lo sagrado.
El mismo 8 de septiembre es el día de innumerables Patronas de muchas localidades españolas: la Cinta, en Huelva; la Victoria, en Málaga; Monserrate, en Alicante, Nuria, en Barcelona.… Cada pueblo tiene su idiosincrasia y sus costumbres patronales. El fenómeno de la religiosidad popular es insondable, y siempre merece la pena acercarse a él para profundizarlo. Lo popular, como lo personal, siempre encierra misterios para el que pretende conocerlo a fondo.
lunes, 3 de septiembre de 2018
¡Un respeto para el SECRETO DE CONFESIÓN!

Me sorprendió mucho una "noticia" publicada en la Primera Página de El País, a tres columnas, con el siguiente titular: "La Iglesia mantiene el secreto de confesión para los abusos", remachado con este subtítulo: "Los obispos australianos dicen que se protege mejor a los niños con el sigilo y rechazan denunciar a los curas que confiesan ser pederastas" (1 Septiembre 2018). Así, todo mezclado, a río revuelto, ganancia de pescadores . Aquí no había noticia, sino un dardo envenenado.
¿QUÉ HAY DETRÁS DE ESTE ATAQUE?
La información resulta tremendamente confusa, intencionadamente mezcladora de planos de la realidad, porque mezcla ahora las 85 recomendaciones publicadas en agosto de 2017 por una Real Comisión Australiana para evitar los abusos de la pedofilia; la advertencia de uno de los seis Estados Australianos sobre la obligación de declarar sobre lo tratado en confesión; y la publicación de una Nota de la Conferencia Episcopal Australiana sobre la aceptación por el Papa de la renuncia de un Obispo culpado de ocultar la pedofilia. Se mezcla el triste hecho del abuso de menores, con la ocasional ocultación por algunos de estos hechos, con el tema clásico del secreto de confesión, queriendo con la mezcla de todo esto dar a entender que el secreto de confesión es la causa de la pedofilia y de la ocultación por algunos de los hechos pedófilos.
La intención torcida del periódico se vuelve más clara con la publicación al día siguiente (2 Septiembre 2018) de una indignante columna -¡Qué suerte tienen los delincuentes católicos!-, firmada por la redactora y subdirectora del periódico, Berta González Harbour, que arranca con estas frases: "Los católicos... han tenido históricamente la ventaja de poder pecar siempre que luego visiten al confesionario para pasar la bayeta. Allí el confesor les aguarda como un decidido Mister Proper dispuesto a trasladar el perdón divino que borra los pecadillos de su historial. No quedan antecedentes penales tras rezar tres avemarías". Después de este "respetuoso" comienzo, mezcla el supuesto "machismo prefeudal" de la iglesia y el "voto obligatorio del celibato" con el recuerdo que ahora han hecho los obispos australianos de la inviolabilidad del sigilo sacramental, presentándolo como culpable de los casos de pedofilia estudiados por la Real Comisión hace muchos meses. La intención está hasta manifiesta: "Hoy defienden el secreto dela confesión con la misma convicción con la que han practicado el encubrimiento y traslado de los sacerdotes involucrados en abusos". Reconoce que no es así la práctica actual más extendida, pero afirma por su cuenta que "debería" el derecho penal obligar a saltarse el sigilo sacramental exigido a los confesores por el derecho canónico.
DEFENSA DEL SECRETO DE CONFESIÓN
El sigilo sacramental, el secreto de confesión, merece un poco más de respeto, sin mezclarlo ni hacerlo responsable, de los lamentables casos de la pedofilía.
Por lo pronto, porque no es verdad que los causantes o encubridores de pedofilía acudan todos en fila al confesionario, como parecen indicar los comentarios anteriores. Probablemente, la mayoría de los confesores no se hayan visto nunca obligados a guardar el secreto en esta materia, porque no se les ha presentado nunca un caso al respecto. Mezclar el secreto de confesión con toda la turbiedad de la pedofilía supone la mala intención de enfangar en todo a la Iglesia.
Además, porque, si en algún caso el causante o encubridor de abusos sexuales acude al confesionario, es el confesor el que tendrá que exigir al penitente los comportamientos que estime oportunos, respecto incluso a la denuncia del caso donde proceda. El confesor puede llegar hasta negar la absolución si nose atienden sus exigencias, pero nunca puede usar fuera del confesionario lo que allí ha oído.
Hay que saber, también, que la tutela de la inviolabilidad del sigilo sacramental -"está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo" (Código de Derecho Canónico, 983), ha ido "gradualmente intensificándose" por el Derecho Civil "en la legislaciones de todo el mundo". Esta frase del doctor en Derecho Canónico Rafael Navarro Vals, ex portavoz muchos años de la Santa Sede en Roma, en un artículo publicado en El Mundo (28 Agosto 1999) y que ahora he recuperado en internet. Resume que, en Francia, "se extiende al secreto de confesión la protección que suele otorgarse al secreto profesional (abogados, médicos, notarios, etc)"; en el mundo sajón, la protección del secreto de confesión proviene de "la tutela de la libertad religiosa a través de la objeción de conciencia"; en Italia, el secreto de confesión "es conceptuado como como objeto expreso objeto de tutela civil".
MÁS RESPETO
Es lástima que al secreto de confesión se le haya de alguna manera presentado como causa de la pedofilia. Este secreto debe considerarse como algo sagrado. Lo que se oye en confesión es como si no se hubiese oído, pasa al instante al terreno del olvido. Se dice incluso que cuando un confesor ha negado la absolución por cualquier motivo a un penitente, si éste se acerca luego a comulgar y el confesor está presidiendo la Eucaristía, debe admitirle a la comunión como si nada supiese porque la conversación en el confesionario ya ha entrado en el terreno del olvido.
El carácter sagrado del secreto confesional se apoya, incluso, con el recuerdo histórico del cazo de San Juan Nepomuceno, confesor de la Reina, que murió como mártir al no querer declarar cuando le preguntaron si la Reina había o no traicionado al Rey. La defensa del secreto de confesión es algo superior a la defensa de la propia vida.
SEPARACIÓN NECESARIA
El Papa Francisco le está dando a los abusos sexuales el trato que justamente merecen. En la "carta a los fieles católicos del todo el mundo", que escribió inmediatamente antes de su reciente viaje a Irlanda, trata abundantemente sobre el sufrimiento y las obligaciones de la Iglesia en este tema. En esta carta afirma que "con vergüenza y arrepentimiento, como comunidad eclesial, asumimos que no supimos estar donde teníamos que estar, que no actuamos a tiempo reconociendo la magnitud y gravedad del daño que se estaba causando en tantas vidas. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños". La sinceridad de las varias páginas de la carta de Francisco resulta estremecedora.
Pero no hay derecho que, por implicar aún más a la Iglesia en todo este turbio asunto, se cruce el tema con el del sigilo sacramental. El que los obispos australianos hayan ahora reconocido de nuevo la inviolabilidad del secreto de la confesión no da derecho alguno a acusar a esta obligación sagrada de ser la causa de los males que se han producido por otros muy diversos motivos. La intencionalidad malévola no debe confundir y mezclar unas cosas que no tienen entre sí conexión alguna. ¡Más respeto por el secreto de confesión!.
lunes, 20 de agosto de 2018
Misa en Huelva por el jesuita de Huelva asesinado en Perú. Comentario a la muerte del P. General de los Jesuitas

En la Iglesia de los jesuitas de Huelva , el jueves 16 de agosto, se ha celebrado una misa por el P. Carlos Riudavets, sacerdote asesinado en el Vicariato peruano del Marañón el pasado 10 de Agosto.
La celebración de esta ceremonia en Huelva ha estado motivada porque Carlos Riudavets había nacido en la pequeña localidad onubense de Sanlucar del Guadiana, habiendo sido posteriormente alumno del cercano Colegio jesuita de Villafranca de los Barros. La misa fue presidida por el obispo de Huelva, don José Vilaplana, y concelebrada por los jesuitas de la Comunidad de Huelva.
Un previo contacto había establecido conexión con los dos hermanos vivos del jesuita muerto, Amadeo, que vive en Ayamonte, y Blanca, que vive en Madrid. Los dos asistieron a la misa celebrada en Huelva, acompañados de varios de sus sobrinos. Los familiares han agradecido mucho la organización de esta Eucaristía, que ha puesto claramente de manifiesto la vinculación entre Huelva y el jesuita ahora muerto en Perú.
COMETARIOS DEL P. CARLOS SOSA
En una carta dirigida a "los familiares del P. Riudavets", el P. General de la Compañía de Jesús, Carlos Sosa, afirma: "La muerte del P. Carlos me ha recordado las siguientes palabras de nuestra más reciente Congregación General: `En el centro de la obra de la reconciliación de Dios, se encuentra la cruz de Cristo y también nuestra participación en ella. Esta misión puede conducir al conflicto y a la muerte, como lo hemos testimoniado en la vida de muchos de nuestros hermanos´(CG 36, D1, n21).
El P. Carlos ha dado testimonio de que éstas no son palabra retóricas, sino que expresan una comprensión profunda del sentido radical de su vida como misionero de la Amazonía peruana … Sin lugar a duda, su entrega a esa misión ha sido radical, desde la partida de su España natal para sumarse a la misión de la Compañía en el Perú. Por casi cuatro décadas, estuvo al servicio de los pueblos awajun y wampis, la misión central en toda su vida de jesuita en el Perú. Se entregó a ella en cuerpo y alma ha sido total, hasta la oblación total y definitiva de su vida …
A la vez que damos gracias por la vida del P. Carlos, pedimos la consolación de Dios para que no nos desanimemos en el servicio por la construcción de un mundo en el cual, la violencia, como la que injusta y brutalmente ha sufrido el P. Carlos, no pueda prevalecer, y en el cual toda vida humana sea respetada en su dignidad.
En cuanto a los responsables de su muerte, pedimos que, una vez identificados, tengan la oportunidad de tomar conciencia del mal que han realizado y, arrepintiéndose de su crimen, abandonen el camino de la violencia y de la muerte. Desde ahora les ofrecemos nuestro perdón a ejemplo del Padre de Jesús, Nuestro señor, y deseamos se abran a su Espíritu y recobren la humanidad perdida".
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