viernes, 11 de agosto de 2017

Unos días en Barcelona..., ¡muchas cosas más que política!

 


         
          Pasar unos días en Cataluña, no sé si aclara o confunde aún más la mente del que acude desde otras zonas de España. La situación catalana es más compleja de lo que ofrecen las primeras impresiones. A primera vista, no encuentra uno allí la gente que esperaba sólo obsesionada por el tema político. Cada nueva observación, cualquier ocasional conversación, descubren panoramas nuevos. La síntesis completa, que deje satisfecho de coincidir con todo lo observado, es muy difícil de obtener.

          Ya es tradicional el dicho de que, a la semana de llegar a un país o a un emplazamiento difícil, el periodista es capaz de escribir un libro. Al año, apenas logra escribir un artículo. Y si se lleva un tiempo más largo en contacto co la realidad problemática, ya se vuelve incapaz de escribir ni una sola línea. Con la insensatez de sólo unos cuantos días en contacto con la compleja realidad catalana, unas cuantas primeras impresiones.


Más que política
         Barcelona es una realidad deslumbrante, "ciudad de los prodigios" la llamó un novelista. Da impresión de tener una vida social muy rica. La ciudad funciona, al menos aparentemente. Los medios públicos llegan muy regularmente. Por las mañanas, se ven más basureros -muchas mujeres, personas de color frecuentes- de lo normal en otros sitios, al menos en el "barrio bien" en el que he pasado estos días.

           Fuera de Cataluña, hay personas a las que les fastidia que los catalanes hablen catalán. Creen que lo hacen por motivaciones políticas. No comprenden que es una necesidad plenamente adquirida, que se sienten más cómodos expresándose en la lengua que aprendieron cuando eran niños.

          Ahora se me ha hecho evidente un detalle. La rotulación de los indicadores no es una moda de hace pocos años. En las instituciones y en los negocios, todo esta en catalán, bien rotulado en carteles nuevos y antiguos, ocasionalmente incluso ya ajados. Particularmente impresionan los letreros de las calles, más frecuentes y mejor cuidados que en otras ciudades: en todas las esquinas hay un letrero, en los comienzos de calle con una somera explicación de quien el es personaje que da nombre a la vía, todo en perfecto catalán. Una práctica tan pulcra y tan extendida no se improvisa, no es una ventolera que se le haya ahora antojado a la alcaldesa de turno.

         Otro detalle que me ha llamado la atención es la perfección del diseño. Unos carteles tan bien estructurados, con letras tan bellas como fácilmente legibles, suponen una posesión del diseño, que simultáneamente manifiesta el arraigo del catalán omnipresente y el dominio de un arte que más acierta cuanto menos se nota su artificio.

         Aparentemente, ya he dicho que la ciudad funciona bien, y lo hace en catalán dejando claro que el uso de su idioma no es una moda o un reciente imperativo político, sino la expresión popular de costumbres inveteradas. Podría parecer que esta región, Barcelona al menos, es mucho más, no está centrada en la política. Que la política es una tarea que ocupa sólo a la clase política, pero que -para el conjunto de la ciudadanía- éste es un problema más, para muchos no seguramente el más absorbente.


Pero también política
          Que la ciudad y la región no "pasan" de la política lo pone de manifiesto la votación alta en las elecciones y, más aún, la salida multitudinaria a la calle de las ciudades en las impresionantes manifestaciones de las "diadas". También, el conjunto tan numeroso que apoya en la calle el nacionalismos y, sobre todo, el bloque mayoritario en el Parlamento -personas serias, bien preparadas la mayoría-, sin fraccionamientos ni claudicaciones, sin dejar resquicio para las opiniones tan poco evidentes para los que no piensan como ellos.

          En este viaje, me ha sorprendido mucho la conversación mantenida con un taxista clarividente. Los miembros de este gremio (según me dijo, en Barcelona, los taxistas llegan a 10.500 personas), por ser ellos casi todos patronos, suelen ser muy de derechas. El taxista con el que en esta ocasión he conversado, al "picarle la antífona" diciéndole que -en una ciudad tan organizada- la gente parece "pasar" de la política, me sorprendió con una tajante sentencia: "en cuestiones de identidad, no se puede `pasar´". Perfectamente informado, expresándose con precisión, con una lógica no carente de pasión, razonó que Cataluña no puede dejar de ver que está injustamente tratada; que el gobierno central no quiere su independencia, porque se está aprovechando de su mayor contribución económica; que es cierto que Europa no va a permitir ahora su independencia (España, que es miembro de derecho, protestaría, porque dejaría de percibir su importante aporte económico), pero que Europa le va a presionar ahora sin duda a España para que sea más justa con Cataluña.
Personalmente, el taxista dice no fiarse de los políticos, porque todos miran sólo por sus intereses; pero que él, antes de tomar opiniones, mira lo que dicen los medios de comunicación de otros países, que todos presionan ahora a España para ser más comprensiva y más justa con Cataluña. Al decirle que en otros puntos de España no se ven las cosas de la misma manera, reconoció conocer estas opiniones por tener un yerno de Jaén con el que habla mucho de todo esto. Su valoración final estaba clara: "todos miran as cosas de acuerdo con sus propios intereses".

         Una golondrina no hace verano, y una opinión no puede condicionar una valoración global. Gente más despreocupada, también he encontrado. No debe ser un tema fácil para ser tratado. Incluso en las familias, cuando no hay acuerdo, se prefiere el silencio.


Y la Iglesia, ¿qué?

         El poderío de la Iglesia en Cataluña llama la atención. Los templos son suntuosos, algunos realmente espectaculares. Los edificios de los colegios de religiosos -Jesús María, La Salle, Jesuitas, los he visto estos días- son más majestuosos que los que sus Congregaciones tienen en otras ciudades. La arquitectura certifica la importancia que la Iglesia católica ha tenido siempre en Cataluña.
La descristianización, he oído ser mayor en Cataluña que en otras regiones españolas. Su cercanía a su tierra, con todo, es muy estrecha en la Iglesia catalana. Un detalles significativo, observado en estos días. Un monasterio de monjas de clausura de Sarriá, a las ocho de la mañana, se disponía a cantar Laudes, con la Iglesia vacía; el único oyente seglar, antes de empezar, me animó a quedarme: "Cantan perfectamente en catalán". En estas monjas no hay intención política alguna: cantar en catalán les ayuda a entenderse mejor con su Señor.

         La palabra pública de la Iglesia en Cataluña no resulta nada fácil. La mera convivencia intereclesial e intercomunitaria, tampoco será siempre fácil. Un reciente comunicado de la Conferencia Episcopal Catalana intentaba claramente la moderación, pero ha sido criticado por algunos de dar la razón a los independentistas (Tras mi vidriera, 2 Junio 2017: Respeto pero no comprendo). La descristianización avanzante, con todo, no es incompatible con grupos muy sensibilizados, con reductos eclesiales ejemplares.

          ¿Qué va a ocurrir en el futuro? El gran templo de la Sagrada Familia puede ser todo un símbolo. Una maravilla de arte. Una incuestionable manifestación de la fe de Gaudí, pero también un monumento ya más turístico que religioso. Algunos ya han pedido que los actos de fe se sigan celebrando en la vieja catedral gótica y que se deje la Sagrada Familia para los grandes eventos culturales.

          ¿Encontrará su equilibrado camino de futuro la Iglesia catalana?

lunes, 31 de julio de 2017

Patria, novela espléndida y apasionante testimonio sobre el mundo vasco








         Cuando un libro se vende mucho, es por algo. Que la novela Patria lleve tanto tiempo entre las más vendidas, que ocupe un puesto de honor en los escaparates, que sea además realmente leída por los que la compran, todo esto indica que esta novela ha logrado conectar con la mentalidad de sus lectores y se ha convertido en un referente para los que intentan saber algo más sobre el tema vasco.

Ante todo, buena novela
          En la Feria del Libro del presenten año, por San Jordi, me sorprendió que el novelista Fernando Aramburu se mostraba satisfecho porque en esta ocasión acudían a él como literato, no tanto por ser intérprete del problema vasco. Desconozco su abundante producción literaria anterior –mucho menos conocida-, pero desde luego con Patria ha irrumpido como un autor muy maduro, con una obra que ha dado en la diana del éxito literario.

         La novela está escrita con mucho mimo. Estructurada nada menos que en 125 pequeños capítulos, cada uno es un acercamiento directo a uno de los nueve personajes que configuran las dos familias protagonistas de toda la historia. Normalmente, hay varios capítulos seguidos dedicados al mismo personaje, para que se siga mejor la trama y no sea una sucesión abigarrada de historias desconexas, haciendo imposible captar la atención y ser fácilmente recordada.

         Sorprende el manejo prodigioso del tiempo, ese factor literario tan difícil de usar sin crear confusión. Arranca del momento en el que la ETA anuncia el abandono de las armas, y éste se constituye así en el tiempo real de la novela. Pero cada capítulo vuelve continuamente a los diversos momentos del pasado, desde los tiempos en que las dos familias protagonistas de la historia estaban estrechamente unidas por la amistad y los hijos eran todavía niños y jóvenes hasta los sucesivos acontecimientos entrelazados que van configurando la trama de la apasionante historia. Al hecho central -la muerte por ETA del cabeza de una de las dos familias, el personaje del económicamente bien situado industrial Txato, tan bien dibujado a retazos- hay un acercamiento múltiple y progresivo desde los distintos personajes, cada uno aportando una mirada afectiva diferente y una descripción de los hechos complementaria y diversificada.

         Está muy logrado el uso prácticamente indistinto del estilo directo, con las frases -completas o incompletas- de los diversos personajes, dentro de la narración que se realiza desde el interior del protagonista de cada uno de los capítulos. El efecto que se produce es una inmersión completa del lector en la trama de lo que se está narrando, a través de los tiempos diversos y de los sentimientos y emociones que en cada momento está viviendo el personaje. Todo desde la máxima concreción, sin escapadas a la abstracción o a lo intemporal, introduciendo al lector en escenas concretas de la vida de los personajes con los que termina fuertemente identificado.


Apasionante mirada al problema vasco        La novela no pierde nunca la intensidad, no se desperdiga a pesar de su extensión. Lo que suministra unidad a todo el relato -646 páginas, incluidas las 4 utilísimas del Glosario de términos vascos, no frecuentes pero sí oportunamente utilizados- es la muerte de Txato y, a través de este hecho bien concreto, el omnipresente problema vasco, como telón de fondo al que todo revierte.
Da la impresión que el novelista ha hecho un gran esfuerzo por acercarse a la totalidad del problema vasco, con toda su complejidad y con todos sus múltiples elementos implícitos.

         La novela no es un panfleto, con buenos y malos estereotípicamente descritos. No se usan los términos gruesos, tan frecuentemente utilizados por los medios para hablar de los personajes o de los hechos de la ETA –criminales, asesinos, canallas, viles, descerebrados, etc-, con un evidente intento de comprensión desde dentro de todas las caras del problema. Es claro que el autor no es un radical abertzale y que considera la muerte del personaje como un asesinato –símbolo del millar aproximado de muertes producidas por el enfrentamiento entre vascos- pero no se acerca al hecho siempre de la misma manera y, desde cada personaje, se contemplan los hechos con miradas muy diferentes intentando elaborar una reconstrucción lo más completa posible del fenómenos vasco.
Así, el lector termina la novela con una visión más completa del vibrante tema vasco, tal vez menos apasionada pero desde luego más compleja y más diversificada. Y esto facilitado no desde discursos teóricos sino desde la descripción personal de la gama muy diversa de los nueve personajes de la novela.

         Del problema vasco, se podrían escribir -y se han escrito- múltiples posibles libros. Si éste ha logrado más éxito y ha llegado a más gente, estoy convencido que es por su valor literario. Con un conocimiento grande del tema, vivido personalmente, ha conseguido plasmarlo en una trama concreta: una muerte inventada, literaria, y un pueblo sin nombre, un Macondo vasco, también fruto de la imaginación, muy concreto pero sin identificación con ninguno de los pueblos de la geografía vasca. Eso sí, con infinidad de detalles de los personajes y de la vida real vasca, sabiendo estructurar la historia y darle verosimilitud a los personajes por la subyacentemente artística concreción con que todo está narrado.

Lo religioso, también presente
         Los diversos aspectos de la vida vasca (la política y los partidos, el trabajo y la industria, la prensa, el deporte…), no están tratados aisladamente y por separado, con descripciones y consideraciones expresas sobre cada uno de estos aspectos, sino desde lo que viven o afirman cada uno de los nueve personajes en torno a todos estos variados aspectos.

         Lo religioso está tratado igual, desde los diversos personajes, pero se vuelve a ello abundantemente.

         Miren, el personaje más radical en su vasquismo independentista, la madre del etarra encarcelado Joxe Mari, es practicante religiosa fiel, siempre cumplidora de la misa dominical, con amistad con el párroco, con una peculiarísima devoción a San Ignacio de Loyola, el santo vasco a quien considera uno de los suyos.

        Su antigua amiga y luego tratada por ella como enemiga, como loca, Bittori, estuvo en su juventud como Miren a punto de ingresar en la vida religiosa, pero las circunstancias adversas de su vida le han hecho abandonar la práctica religiosa (“nada más ver al Txato en el ataúd, su fe en Dios reventó como una burbuja”), y se ha vuelto descreída; en la práctica, llegar a condicionar su presencia a la boda de su hija Nerea en la catedral de San Sebastián “a que no oficiase el obispo”, sin dar su nombre (“dijo que ese señor sólo practica la misericordia con los asesinos, que por favor no lo nombraran estando ella delante porque se le revolvía el estómago y que principalmente por él había perdido la fe”).

         Los distintos hijos son más descreídos y menos practicantes, como es normalmente la juventud, pero de todos se detalla en algún capítulo su postura ante la religión.

         El párroco del “pueblo”, don Serapio, no es mal sacerdote y llega a oficiar el funeral de Txato, pero actúa como mucho más cercano de los personajes de la novela independentistas que a los que condenan la independencia y el terrorismo. A Gorka, el hijo de Miren, escritor acreditado en vascuence pero menos próximo al independentismo, le pide que “pongas tus capacidades al servicio de nuestro pueblo”; y concreta, “cuando tu escribas es Euskal Herria la que, desde dentro de ti, escribe”.

        La confusión que para algunos existe en lo religioso en todo lo referente al tema vasco está bien referido en la novela, con unas relaciones no enfrentadas y con una cercanía entre la Iglesia y los nacionalismos que algunos preferirían que no existiese.

El retratista retratado
         Esta novela incluye un singular testimonio sobre la propia novela (páginas 550-553). Como siempre de forma concreta y sin discurso teórico, recogiendo las palabras que “un escritor” pronuncia en unas Jornadas sobre Víctimas del Terrorismo y la Violencia Terrorista y que Xavier, el hijo médico de Bittori, tal vez más indeciso y caviloso de los nueve personajes, va a escuchar porque sabe que va a intervenir el juez que dictó sentencia en el caso de su padre.

         Entrelazadas con partes narrativas sobre lo que Xavier va viendo en el acto, el escritor presenta la supuesta obra suya que está presentando como “uno de los libros que van creciendo con uno a lo largo de los años en espera de la ocasión oportuna de ser escritos”. Se pregunta por qué de joven él no ingresó en ETA, habiendo estado sometido a toda la propaganda “favorecedora del terrorismo y de la doctrina que lo fundamenta” y se extiende en comentar lo que ha querido hacer y lo que ha querido evitar al escribir su libro. Evitando “los tonos patéticos, sentimentales” y “la tentación de detener el relato para tomar de forma explícita postura política”, el escritor dice haber escrito “contra el crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quién debe abandonarla o desaparecer. Escribí sin odio contra el lenguaje del odio, y contra la desmemoria y el olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de su proyecto y sus convicciones totalitarias”.

        La sordina a esta algo ampulosa declaración, la pone Xavier,que, al escucharlo, se formula que “no cree que nada vaya a cambiar sustancialmente porque alguien escriba libros”, pero el testimonio del escritor tiene el claro aire de las confesiones innominadas de lo que ha pretendido el real escritor, Fernando Aramburu.


 


jueves, 20 de julio de 2017

Cábalas sobre la no renovación de un cardenal

La no renovación del cardenal Gerhard L.Müller, al cumplir cinco años como Prefecto de la Congregación de la Doctrina de la Fe, y el nombramiento para este puesto del Arzobispo jesuita Luis Ladaria, hasta ahora Secretario de esta misma Congregación, ha vuelto a agitar las aguas de la Amoris Laetitia, la gran Exhortación Apostólica del Papa Francisco sobre el amor conyugal. La noticia fue incluida en su día en todos los medios y ha sido posteriormente extensamente comentada en los órganos de información religiosa.

Se ha insistido en que la no renovación en el cargo no es un acto meramente rutinario, sino que significa un ponderado golpe de timón del Papa Francisco. La política vaticana es sinuosa y siempre muy difícil de dominar e interpretar, pero el aprovechamiento para la no renovación del cumplimiento del periodo para el que una persona ha sido nombrada en un cargo, que en otros contextos podría considerarse normal, en este caso al menos también significa que el Papa ha tenido la paciencia y la prudencia de mantener en el cargo hasta el final de su mandato a un cardenal menos afecto a su línea de actuación, sin provocar un cese precipitado que en los tiempos anteriores siempre habría podido también hacer.

Cábalas y comentarios
La no renovación del cardenal Müller ha provocado ahora múltiples comentarios. Cuando se produjo, la noticia fue publicada en todos los medios. Posteriormente, los órganos de información religiosa le han prestado también atención y comentarios.

El normalmente moderado Director de Vida Nueva, José Beltrán, en su columna semanal en la revista (nº 3.044, 15-21 Julio 2017), ha comentado: "Desde que Francisco no le renovara en el cargo, ... el cardenal Müller ha concedido unas cuantas entrevistas. No una ni dos. Y en ellas no ha dudado en cuestionar al Papa y a sus hermanos cardenales. Sin pudor. Preocupante pataleta. Me apena. Más aún cuando manifiesta su interés por continuar en Roma sin misión específica alguna, pese a que dice 'tener mucho trabajo' allí. Con esta incontinencia verbal, el purpurado no hace sino justificar su cese tras cinco años al mando del ex Santo Oficio. Todo argumento perdido"

Postura del Papa
La postura de Francisco en la Exhortación "La alegría del amor" es la que no han sabido entender los que posteriormente le han criticado.

En loa siete primeros capítulos de su escrito, el Papa hace una entusiasta defensa de la doctrina más tradicional de la Iglesia sobre el matrimonio cristiano. No creo que exista un comentario más bello y más humano de lo que dice San Pablo sobre el amor (1ª Corintios 13, 4-7) que el que desarrolla Francisco en el largo capítulo 4º de su escrito. Es lástima que este inapreciable breve tratado sobre el amor de la Exhortación papal haya quedado de alguna manera desplazado y minusvalorado, porque la atención se ha centrado en lo que dice después sobre los temas más discutidos.
En el capítulo 8º, en efecto, el Papa intenta "acompañar, discernir e integrar la fragilidad" de los que sufren por vivir en situaciones muy difíciles, muy frecuentemente irreversibles. Los que no aceptan sus críticos es que Francisco haya hecho un "discernimiento de las situaciones llamadas 'irregulares'" rompiendo en algunos casos el carácter absoluto de la indivisibilidad matrimonial y contemplando la posibilidad de ejercer la misericordia y el perdón en algunos casos que alguna autoridad eclesial llegue a considerar como imposible de ser arreglados y como merecedores de una nueva reclasificación. Absoluto sólo es Dios y, si en algún caso un análisis ponderado concluye que resulta recomendable un nuevo planteamiento, Francisco no descarta la nueva revaloración del tema.

Basado en la "sólida reflexión" de la Iglesia posee sobre "los condicionamientos y las circunstancias atenuantes" en algunos casos extremos, el escrito papal concluye que "ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada 'irregular' viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante" (Amoris Laetitia, 301),  y privados también, por ello, de la posibilidad de perdón en el sacramento de la Reconciliación y de la posterior participación en la Eucaristía. El peso retirado de ciertas conciencias con estas afirmaciones sólo la puede valorar el que ha pasado o ha acompañado estas circunstancias tan dolorosas.

Trasfondo de la no renovación
Los defensores del carácter absoluto a ultranza de la indisolubilidad matrimonial no han sabido valorar el difícil equilibrio de esta postura papal. Algunos repiten sin más análisis que en este escrito no hay nada nuevo, que el Papa repite lo de siempre. Otros sin embargo, cayendo en la cuenta de la novedad, pasan a la crítica directa a lo dicho por el Papa.

La advertencia también hecha por Francisco de que "aquello que forma parte de un discernimiento práctico ante una situación particular no puede ser elevado a la categoría de una norma", porque "las normas generales", aunque "presentan un bien que nunca se debe desatender ni descuidar", sin embargo "en su formulación no pueden abarcar absolutamente todas las situaciones particulares"(Amoris Laetitia, 104). Los defensores del carácter siempre irrevocable de las normas eclesiales no se han contentado con estas advertencias papales y, más allá de las críticas, cuatro cardenales han escrito una cata al Papa solicitándole una reconsideración de todo este tema.

Esta abierta polémica es la que está en el trasfondo de la no renovación en su cargo del cardenal Müller. No estaba él ciertamente entre los cuatro firmantes de la carta al Papa, pero su papel de muñidor de toda esta forma de pensar siempre ha estado patente, como ha quedado claro en el comportamiento que ha tenido tras su cese y la no renovación en el cargo.

La nueva vía entreabierta por Francisco ha liberado muchas conciencias y le ha permitido a él actuaciones antes imposibles. Con posterioridad a toda esta polémica, el Papa ha recibido a un grupo español de Toledo de separadas y divorciadas. Refiere también José Beltran en la columna ya citada que "me cuentan que (la entrevista con las divorciadas y separadas) fue una terapia de corazón para ellas. Me atrevería a decir (comenta Beltrán) que también para Bergoglio". Me uno a esta valoración tan acertada.        


lunes, 3 de julio de 2017

Una película -¡discutible!- sobre Ignacio de Loyola

 


Una película sobre san Ignacio de Loyola se estrenó hace pocos días en los cines de toda España. ¿Qué hay que decir sobre ella?

Hacer cine religioso es muy difícil. Traducir la espiritualidad en imágenes, resulta una tarea muy ardua. Los que tienen una idea previa sobre el tema, difícilmente la ven reflejada en las imágenes de la película; en cambio, a los que no arrancan de ninguna experiencia previa para el visionado de la película, les cuesta mucho entrar en la problemática espiritual que se pretende poner al descubierto. Para colmo, el que conoce mucho el tema, siempre se sentirá frustrado por los pobres resultados que para él obtiene la película. Todo esto ocurre con esta ambiciosa producción.

jueves, 22 de junio de 2017

Alcalde de PODEMOS condecora a una Virgen

 






          En los viejos manuales de periodismo se decía que la noticia es lo insólito, que un hombre muerda a un perro; y no lo normal, que un perro muerda a una persona. Lo insólito que quiero ahora comentar es que un alcalde de "PODEMOS" haya decidido condecorar con una medalla a una Virgen, Nuestra Señora del Rosario.

          El hecho ha ocurrido no hace muchos días en la ciudad andaluza y carnavalera de Cádiz. El peculiar alcalde de la ciudad, José María González, al que incluso en la prensa todo el mundo denomina como "Kichi", ha tomado la decisión de que el Ayuntamiento de Cádiz conceda la Medalla de Oro de la Ciudad a su Patrona, la Virgen del Rosario. Lo insólito en este caso es que el tal "Kichi" lo ha hecho en nombre del Grupo "Por Cádiz sí se puede", oficialmente vinculado al Partido PODEMOS. La noticia sorprendente se ha prestado a todos los comentarios.

          Comentarios a la concesión de la Medalla
          Se han provocado los comentarios porque sorprende que un dirigente radicalmente laico, no sólo respete una devoción popular, sino que tome la iniciativa de concederle una condecoración civil a esta advocación religiosa.

          Como he visto en un análisis sobre el tema (José Manuel Atencia, en Huelva Información, 11 Junio 2017), lo que produce auténtico bochorno es "la salida en tropel de los dirigentes de PODEMOS para justificar la decisión con argumentos tan peregrinos como insustanciales".

         Pablo Iglesias ha dicho que superó su inicial sorpresa ("me resultó un poco raro, al principio") y lo "entendÍ todo" cuando, al hablar con Kichi, comprendÍ que se trataba de una "medalla laica" y que una decisión de este tipo es comprendida por los "urbanitas de izquierdas", por "respetar las decisiones arraigadas en los pueblos".

         Más alambicado resulta el razonamiento de Juan Carlos Monedero, atribuyendo incluso a la Virgen actitudes ambiguas: "Porque la Virgen de los humildes, aun siendo cierto que trabaja más tiempo para los ricos que para los pobres, ayuda a que los golpeados imaginen la vida un poco menos miserable. Y eso, nos guste más o menos, hay que respetarlo" . Las explicaciones resultan hasta rocambolescas.

          Este comportamiento de la izquierda oficial se alinea en lo que Antonio Muñoz Molina ha llamado la "Andalucía obligatoria", que produce el fervor indiscriminado por las tradiciones religiosas y folclóricas, "colocándose en primera fila de cualquier acontecimiento, sea una procesión, un carnaval, unas berzas en un barrio o una paella insufrible en mitad de un descampado". Este fenómeno social ha traído como consecuencia el que "nos hemos tenido que acostumbrar a que declarados alcaldes ateos no tengan problema alguno en encabezar el desfile de autoridades delante de una procesión o que haya codazos entre los munícipes para dar el toque de campana a la salida de un trono". Son las conexiones más o menos directas con lo ahora ocurrido en Cádiz.


         Incoherencias clamorosas
         Lo peor de todo esto es la incoherencia, pues lo ahora denodadamente defendido por PODEMOS había sido anteriormente impugnado y hasta llevado a los tribunales por otras fuerza de la izquierda. Han sido abiertamente criticadas y hasta denunciadas la decisiones de conceder la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la Guardia Civil a la Virgen del Pilar, en 2012; la Medalla de Plata de la Guardia Civil a la Virgen de los Dolores de Archidona, Málaga, en 2015; la Medalla del Mérito Policial a la Virgen del Amor, de la Cofradía de N.P. Jesús "el Rico" de Málaga, en 2017; una distinción al Hermano Mayor de la Congregación de Mena de Málaga, en la que el Cristo de la Buena Muerte es Patrono de la Legión, en 2014.

          No resulta de ninguna manera comprensible que ahora se quiera defender precipitadamente lo que anteriormente se había considerado hasta motivo de delito. La confusión de ideas resulta clamorosa, en unos comportamientos tan contradictorios.


         Valoración difícil
         Ojalá el Alcalde de Cadiz haya actuado en esta ocasión de una manera interiormente respetuosa, sólo por ser fiel a la demanda mayoritaria de una población que sí lo pedía con convencimiento. Pero puede haber también mucha superficialidad y falta de respeto, atendiendo inconsideradamente sólo al vocerío populachero. Mezclar las distinciones civiles con las advocaciones religiosas es algo que habrá que esforzar por comprender en los tiempos pasados, pero que resulta cada vez más difícil de encajar en una religiosidad bien formada.

         Para orientarse ante esta noticia realmente insólita -un alcalde de PODEMOS, imponiéndole una Medalla a una Virgen- queda todavía mucho camino por recorrer hasta evitar tanto el arrinconamiento extremo de lo religioso en las sacristías como la persistencia en mezclar malamente lo religioso con las distinciones civiles. Sin mezclas innecesarias y sin empanadas mentales que las sustenten, dad al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios. El dicho de Jesús todavía ilumina los comportamientos que resultan necesarios en el mundo actual.

viernes, 9 de junio de 2017

Un detalle sobre el pasado Rocío

 


 

Un detalle que no es ni el más importante ni por supuesto el más popular de la fiesta del Rocío. Se trata incluso de un momento considerado, a veces, como pesado y digno de algún tipo de reforma. No entra entre las fotos que salen en la prensa durante los días del Rocío, pero puede ser merecedor de concentrar en él la mirada, una vez que ha finalizado el Rocío del presente año.

viernes, 2 de junio de 2017

"Respeto, pero no comprendo"

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          La situación de Cataluña se está volviendo cada vez más difícil de entender para los que no somos catalanes. Desde fuera de Cataluña, cuesta mucho comprender el comportamiento de los políticos e, incluso, de la población general catalana. Supongo que a los catalanes también les costará mucho comprender la opinión generalizada existente sobre ellos en el resto de España. Y no es buena esa mutua incomprensión entre dos zonas históricamente hermanas y todavía miembros del mismo Estado

          Se han forjado unos cuantos términos que disimulan lo que, desde otros contextos, llamaríamos con palabras mucho más claras y contundentes: procès, desvinculación, nación, desconexión, voluntad popular, referéndum, plebiscito, democracia mayoritaria,… Los términos se usan con significados muy diversos para unos y para otros, haciendo muy difícil un lenguaje común y una mutua comprensión. Cada cual avanza por su propio camino, sin tener en consideración el parecer de los demás.


          Los políticos
          Me sorprende que, ante la absoluta incompatibilidad de un referéndum realizado sólo en Cataluña sobre un tema que afecta a todos los españoles (la soberanía), los políticos catalanes no respondan nunca directamente sobre esta cuestión, sino que contrapongan sólo la obligación de atender la voluntad mayoritaria de los catalanes (siendo así además que la supuesta mayoría, o no existe o lo es sólo por una mínima diferencia parlamentaria, no de voto popular). No entiendo tampoco cómo se hacen oídos sordos a las voces europeas que desautorizan el procedimiento separatista y cómo se sigue afirmando que Europa aceptará sin más su decisión unilateral sobre el tema. Me sorprende también el radical enfrentamiento con la opiniones contrarias cuando se dice que “España ha robado a Cataluña” o cuando se prevé que a Cataluña le irá económicamente mejor en una situación de independencia. No entiendo cómo sobre todo esto se pueda hablar con tanta rotundidad, sin inmutarse ni escuchar lo que dicen radicalmente lo contrario.

         Lo que más me sorprende, con todo, es que todo este cuerpo de reflexiones sea un bloque cerrado de pensamiento, sin dejar resquicio ni a la duda ni a las opiniones contrarias, y que todo esto sea defendido sin ningún tipo de fisuras por la totalidad de los parlamentarios de estos grupos independentistas. Un pensamiento único, sin resquicio para las interpretaciones o los matices.
Decir todo esto no implica estar del todo de acuerdo con el comportamiento seguido por el gobierno español, al que seguramente le ha faltado mucha cintura en el tratamiento del tema, pero el comportamiento contrario (en el que ahora no entro) no justifica ni explica las actitudes independentistas

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          Los ciudadanos
          No he vivido nunca prolongadamente en Cataluña, pero conozco muchos catalanes que me merecen el máximo respeto por la sensatez, la inteligencia, la laboriosidad, que sobresalen tanto en el trato individual como en el ambiente de sentido común y de bienestar que han sabido lograr entre todos. La impresión desde lejos es que Cataluña es un país privilegiado.

         Por todo esto es mayor mi sorpresa e incomprensión al saber que la mitad aproximada de la población –no entro en la apasionada discusión de si es el 52 % o el 48 %, si es el voto popular o el parlamentario el que hay que considerar, pero me queda claro que son muchos en cualquier caso- participa de este bloque compacto de ideas separatistas y ha votado y parece que van a seguir votando por los partidos políticos que las defienden. Desde el máximo respeto que me merece el pueblo catalán, no comprendo un posicionamiento tan mayoritario en este sentido.

         Y menos comprendo el posicionamiento de la otra mitad aproximada de la población, los que no han votado a los partidos independistas y no sintonizan abiertamente con ellos. No entiendo que este sector de población esté tan callado, que las voces contrarias no hablen más alto, no salgan a la calle con tanto entusiasmo como los que intervienen en las manifestaciones independentistas, pues las comparecencias de sign contrario son siempre mucho más reducidas. Respeto máximo, pero comprensión muy escasa de todo lo que allí está ocurriendo.


         Postura de la Iglesia
         En medio de esta situación tan enfrentada, importa conocer la postura oficial de la Iglesia. En una reunión de la Conferencia Episcopal de Cataluña celebrada el 11 de mayo, los 12 obispos presentes dicen en el acta “haber dedicado una larga reflexión al momento presente de nuestro país”, como fruto de la cual sale de una “Nota” publicada conjuntamente con el Acta.

         Los obispos dicen: “creemos humildemente que conviene que sean escuchadas las legítimas aspiraciones del pueblo catalán”, frase ambigua que hace titular sesgadamente al derechista “Libertad Digital”: “Los obispos catalanes abogan por el referéndum” –palabra no mencionada explícitamente-, añadiendo además que “se suman a las principales tesis del independentismo”. Pero los obispos dicen también que hablan “desde el respeto por las diversas sensibilidades que se van expresando” y, más concretamente, afirman directamente que “defendemos la legitimidad moral de todas las opciones políticas que se basen en el respeto de la dignidad inalienable de las personas y de los pueblos y que busquen con justicia la paz y la justicia”, un párrafo que también genera cierta ambigüedad. Lo central de la Nota, con todo, está en fomentar y promover la “cultura del diálogo”: “nos sentimos urgidos a reclamar de todos los ciudadanos el espíritu de pacto y de entendimiento que conforma nuestro talante más característico”. La “cultura del diálogo” es una frase del papa Francisco, del que también toman la sentencia introductoria: “Ser pastores significa caminar delante, en medio y detrás del rebaño”.

         Los obispos, pues, mantienen una postura equidistante, tal vez la única posible en aquel contexto, pero que, vista desde fuera de Cataluña, se queda un poco corta, sabe a poco.


         Cardenal Omella
         El Arzobispo de Barcelona y recién nombrado cardenal, J.J.Omella, en la homilía pronunciada la fiesta de San Jorge ante el Presidente de la Generalitat y todas la autoridades catalanas, sin entrar a juzgar a unos y a otros, sin apoyar ni negarse a la opción independentista, se mantiene también en la prudente equidistancia. Pidió por todos los que tienen responsabilidad pública “para que vivan más en coherencia con lo que son, con lo que configura sus vidas y con un gran respeto a los demás” y, fijándose en la lanza de San Jorge, añadió: “Esto no significa que se tenga que ir con la lanza en la mano atacando a los otros, sino que indica la imperiosa necesidad de luchar contra el dragón, que es el diablo, el padre de la división, lo que divide, lo que quiere romper la comunión”.

         El conflicto es demasiado fuerte como para entenderlo desde fuera. Respeto, pero no comprendo.

martes, 23 de mayo de 2017

Lo religioso, ausente en las Primarias del PSOE

         

 

         Es buena noticia la falta de noticias sobre la presencia del tema religioso en la campaña de las Primarias del PSOE. El que no se haya usado lo religioso como proyectil político, el que no se haya acudido a algo relacionado con la Iglesia Católica como tema de demandas o promesas políticas, el que todo esto se haya mantenido en un discreto silencio, es una buena noticia, que conviene ahora reseñar.

          He acudido a internet para confirmar que el tema religioso no se ha esgrimido como tema de debate político y, al llamar a "lo religioso en las Primarias del PSOE" no me ha salido ninguna referencia, la respuesta del internet ha sido "no ha habido ningún resultado". Esta ausencia de referencias sobre este tema merece ser tenida en cuenta, pues no es frecuente en España que en una apasionada discusión política no se aduzca algo relacionado con lo religioso como materia de discusión y enfrentamientos.

          Sólo quitándole las comillas a la pregunta sobre "lo religioso en las Primarias del PSOE", ha salido la alusión a una información aparecida en un medio digital no importante pero con contenido algo significativo. Se trata de "El Debate de Hoy", un intento de revival de un medio que fue importante cuando lo fundó don Ángel Herrera en 1908, al frente de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdeP), pero que en la actualidad no tiene apenas representación en la vida social actual. EL DEBATE DE HOY se define a sí mismo en el "Quiénes somos" como ‘Revista de análisis, reflexión y valores’ y pone su atención en todos los aspectos de la actualidad desde los planteamientos del humanismo cristiano, perspectiva que ha presidido siempre la acción y el carisma de la ya centenaria ACdP".

          La información aparecida -ahora, el pasado 17 de mayo- sobre "La religión y los candidatos del PSOE", sólo destaca "Escaso compromiso, poca definición y muchas dudas". Es la típica información, que pretende destacar la oposición existente entre la doctrina mas tradicional de la Iglesia y los políticos de las izquierdas y que, en esta ocasión, siente la frustración de no encontrar argumentos para este enfrentamiento. Sólo puede aducir unas declaraciones radiofónicas de Pedro Sanchez ("No soy ningún radical que quiera abolir las religiones ... pero el Estado tiene que ser laico para que represente a todos y a todas"),difícilmente impugnable y un párrafo de su programa ("La naturaleza laica del Estado implica que ninguna religión confesional debe formar parte del currículo y del horario escolar"), a la que el articulista saca muchas más consecuencias de enfrentamiento de lo que de la mera frase se puede deducir. De los otros candidatos dice expresamente que "son otro cantar". El mismo firmante del artículo, Federico Rayón, tiene que reconocer que "analizar los programas de los candidatos tampoco arroja mucha luz en lo referente a educación, religión, relación con la Iglesia Católica y otras religiones". Buscando incluso los enfrentamientos, esta publicación no ha podido en esta ocasión encontrarlos.

          Not news, good news, sentencia el aforismo inglés. Es bueno el que en esta ocasión no se haya usado lo religioso como motivo para el enfrentamiento, como argumento para la guerra. No es que los enfrentamientos se hayan del todo eliminado y hayan desparecido. Por desgracia el laicismo radical y militante sigue presente en ocasiones ("tras el cura, con el cirio o con el palo"), pero esta vez es justo reconocer que no ha sido así, y esto es una buena noticia.

sábado, 13 de mayo de 2017

Javier CERCÁS: Justificación -¿excesiva?- por hablar de la guerra civil

                                                              

         Javier Cercás es un gran escritor un buen novelista, con cuya lectura disfruto bastante. Merece la pena la reflexión y el diálogo sobre su última novela.
 
          En su última novela -El monarca de las sombras-, su adscripción al verismo (El País, 2 Mayo 2017, p 25) es tal que, a pesar de su afirmación inicial de que "si al final me decidiese a contarla (la historia de su antepasado Manuel Mena) no me ceñiría a la verdad de los hechos"(p 44), parece dejar sin embargo muy poco margen a la imaginación, por presentarlo todo como realmente ocurrido. "Su biografía es mi biografía", dice del personaje al final del libro(280). Con tal verismo y trasparencia, ejerce tanta atracción la verdad de la historia como el arte al narrarla.

         En esta novela, con todo, lo que más me ha llamado la atención es el exceso de justificación que el autor se siente obligado a aportar por hablar de nuevo de la guerra civil (antes ya había tocado el tema, en Soldados de Salamina), desde la realidad concreta de un personaje de la derecha, muerto en la Batalla del Ebro luchando en el ejército franquista.


        JUSTIFICACIÓN POR ENTRAR EN EL TEMA
        Javier Cercás siente como vergüenza por su adscripción familiar a la derecha: "¿Tu te sientes culpable por haber tenido un tío facha?", y él responde, en su diálogo con David Trueba: "Un tío no, la familia al completo". Y la justificación se hace por las palabras de su interlocutor: "No te jode: más o menos como la mitad de este país... Quien no hizo la guerra con Franco lo aguantó durante cuarenta años. Digan lo que digan, aquí, salvo cuatro o cinco tipos con agallas, durante la mayor parte del franquismo casi todo el mundo fue franquista, por acción o por omisión. Qué remedio"(50).

        La justificación por lengua ajena, aparece por medio de un personaje de acreditado izquierdismo, David Trueba, con "mucha más experiencia que yo, que había viajado mucho más que yo y que conocía a mucha más gente que yo"(39). En todo el desenfadado diálogo con este personaje -¿real o ficticio?-, la justificación es muy explícita: Si escribes esta novela, "¡te van a dar hostias hasta en carnet de identidad, chaval! Escribas lo que escribas, unos te acusarán de idealizar a los republicanos por no denuncia sus crímenes, y otros te acusarán de revisionismo o de maquillar el franquismo por presentar a los franquistas como personas normales y corrientes y no como monstruos... Unos se ponen de los nervios cada vez que sacas el asunto, porque siguen pensando que el golpe de Franco fue necesario o por lo menos inevitable, aunque no se atrevan a decirlo; y otros han decidido que le hace el juego a la derecha quien no dice que todos los republicanos eran demócratas, incluido Durruti y La Pasionaria, y que aquí no se mató un puto cura ni se quemó una puta iglesia".

         El real o novelado David Trueba le recomienda escribir sin más la novela: "Ahora te toca afrontar la realidad, ¿no? Así podrás cerrar el círculo. Y asó podrás dejar de escribir de una puta vez sobre la guerra y el franquismo y todos esos coñazos que te torturan tanto". El real o simulado Trueba le conmina a no dejar de escribir el libro, porque "estás menos preocupado por tu novela que por lo que van a decir de tu novela"(45). Distinguiendo entre sentirse "culpable" por la guerra o "responsable" sobre todo lo ocurrido en ella(50), le hace ver su conexión casi inevitable con la historia: "Al fin y al cabo, no eres tú el que ha elegido ese tema; es el tema el que te ha elegido a ti"(47). La excusa para escribir el libro queda redonda.


        JUSTIFICACIÓN DEL PERSONAJE
        El personaje de Manuel Mena, hermano de su abuelo, el protagonista de la historia, está justificado también muy detenidamente. Afirma de él que fue "un falangista mucho más falangista que franquista, suponiendo que realmente fuera franquista"(75), extendiéndose en abundantes consideraciones sobre las diferencias entre el idealismo utópico de la falange y el prosaísmo rastrero del franquismo.

       Sitúa además al personaje en una serie de circunstancias que rebajan de algún modo el hecho de haber muerto en el Ebro como miembro de las tropas de Franco. Durante su primera juventud, en su población natal de Ibahernando -muy cercana a la ciudad extremeña de Trujillo-, tuvo como referente a un médico del todo singular, don Eladio, "un hombre alto, fino, moreno y con gafas, dotado de una sencillez de sabio y una apostura de galán ... un hombre culto, laico y cosmopolita, de talante e ideas liberales; no bebía, no le interesaba el campo ni la caza ni la vida de sociedad, tampoco los entresijos y tejemanejes de la política local"(62-63). Este auténtico contrapunto a todas las estrecheces de la vida prosaica del pueblo terminó ejerciendo también como maestro del pueblo y, con la enseñanza y las prolongadas conversaciones y las abundantes lecturas recomendadas, ejerció una influencia determinante sobre Manuel Mena.

         Narra la novela muy prolijamente cómo y porqué se inscribe como voluntario en las tropas de Franco, tras su formación como alférez provisional en lo que fue jesuítica Facultad de Teología de Granada, y se detiene exhaustivamente en el detalle de todas las batallas en las que intervino, hasta morir en una de las escaramuzas de la Batalla del Ebro. No entro en todas estas vicisitudes, que me han resultado además la parte más pesada del libro.

        Durante toda la narración y al final, destaca a Manuel Mena como un perdedor, esto constituye la justificación más radical del personaje realizada por Javier Cercás: "la historia de Manuel Mena era la historia de un vencedor aparente y un perdedor real; Manuel Mena había perdido la guerra tres veces: la primera, porque lo había perdido todo en la guerra, incluida la vida; la segunda, porque lo había perdido todo por una causa que no era la suya sino la de otros, porque en la guerra no había defendido sus propios intereses sino los intereses de otros; la tercera, porque lo había perdido todo por una mala causa, ... una causa odiosa, irredimible y muerta"(270-271).

   
         JUSTIFICACIÓN DEL AUTOR
         No entro en el interesante apartado de la valoración de la propia guerra, sobre la que tengo también tomadas muchas notas. Hay muchas afirmaciones tajantes sobre el error y la injustica que hubo en la sublevación de Franco, pero hay también abundantes referencias a la "catástrofe natural"(120), el "conflicto y revoltijo"(62), "todo preparado para que el país volase en mil pedazos"(74), tras el inicio esperanzado de sus comienzos "una crisis que dos años y medio más tarde desembocaría en una guerra, o más bien en un golpe militar cuyo fracaso desembocó en una guerra que terminó llevándose a la II República por delante"(66).

        Sobre su propia persona, afirma Javier Cercás con mucho realismo, haciendo una valoración global de su personaje, de la guerra y de toda la situación: "yo no era mejor que Manuel Mena: era verdad que él había peleado con las armas en la mano por una causa injusta, una causa que había provocado una guerra y una dictadora, muerte y destrucción, pero también era verdad que Manuel Mena había sido capaza de arriesgar su vida pro valores que, al menos en determinado momento, estaban para él por encima de la vida, aunque no lo estuvieran o aunque para nostros no lo estuvieran; en otras palabras: no cabía duda de que Manuel Mena se había equivocado políticamente, pero tampoco de que yo no tenía ningún derecho a considerarme moralmente superior a él"(270).

         Se pueden considerar tal vez excesivas, pero las justificaciones realizadas por Javier Cercás en todo el libro resultan sinceras y dignas de ser tenidas en cuenta.

        Nota breve sobre la Iglesia
        La intervención de la Iglesia católica en todo el desarrollo de la guerra civil no está realizada ni con mucho detenimiento ni con excesiva acritud.

       Ya he reproducido un texto en el que indirectamente se reconoce que se quemaron iglesias y se mataron curas(38). Se da por hecho que la Iglesia se alió con la oligarquía para acosar a la República, pero se reconoce también que, cuando la República se radicalizó en el "el enfrentamiento violento y el motín sin esperanza", "la clase media que, aunque compartía muchos más intereses reales con los humillados y ofendidos que con la oligarquía y la Iglesia católica, compartía también con la Iglesia y la oligarquía su amor supersticioso por el orden y las tradiciones y su miedo cerval a la revolución"(68). No se presenta, pues, a la Iglesia en solitario y como único testaferro contra la República, sino que se resalta igualmente la participación de otras fuerzas sociales. Cuando estalló fuerte el desorden, se "creó el clima ideal para que los poderosos antirrepublicanos de siempre se lanzaran al golpe de Estado con el apoyo de una clase tradicional espantada por el caos y la violencia y hábilmente conducida por la oligarquía y la Iglesia católica a la falsedad flagrante de que sus intereses eran irreconciliables con los del proletariado ya la certidumbre ilusoria de que solo era posible con el desbarajuste terminando con la República"(69).

        No se disimula la participación que la Iglesia tuvo en el triste desencadenamiento del aguerra civil, pero no se resaltan en exceso los colores de la oposición ejercida por la Iglesia ni se insiste en demasía sobre este aspecto tan doloroso y tan complejo de nuestra historia, sobre el que ya la propia la Asamblea Conjunta de Obispos y Sacerdotes de la Iglesia española, en el postconcilio en 1971, intentó pedir perdón al resto de la sociedad española.         


jueves, 4 de mayo de 2017

Ganas de pasear


         

           Estas fotos están tomadas en el Paseo de la Ría de Huelva, a las 6 de la tarde del pasado 1 de mayo. Tantas personas en el Paseo, de todas las edades, manifiestan unas indudables ganas de pasear de toda la población.

           Me llamó la atención tanta gente, fuera de sus casas, con ganas claras de relajación y descanso, precisamente en la jornada emblemática de preocupación por los problemas sociales de la población que constituye el Primero de Mayo. Probablemente había más gente en el Paseo, buscando el descanso de la tarde, que las que la prensa local ha dicho después que se concentraron por la mañana en las manifestaciones convocadas por el 1 de Mayo.

viernes, 28 de abril de 2017

Lo oficial y lo privado, Sociedad civil e Iglesia

         

          Lo que ocurre en la vida ordinaria suele ofrecer materia de reflexión al que la mira con cierta distancia, desde "detrás de la vidriera".

           La primera vuelta de las elecciones francesas ha traído la novedad de que los dos partidos que venían gobernando el país desde hace decenas de años se han quedado fuera del escrutinio, no han obtenido la victoria de estar entre los dos primeros elegidos, mientras que el máximo ganador ha sido un grupo que sólo hace un año no existía aún como partido político. Interesa más el síntoma que la realidad política.

           Algo fuerte está ocurriendo en la sociedad cuando un fenómeno como éste se ha podido producir.

jueves, 20 de abril de 2017

SEMANA SANTA, ¿con futuro?

         
         Pasados los días intensos de la Semana Santa, procede hacer una reflexión sobre el sentido que tiene esta fiesta y sobre su futuro más o menos previsible.

         Lo que más sorprende de la Semana Santa es el tirón que tiene sobre las grandes masas de la población. Hablo del contexto de las capitales y las grandes ciudades andaluzas, por desconocer con detalle y directamente lo que ocurre en el resto de España (y menos, en otros países). Por acá, la Semana Santa moviliza a la práctica totalidad de la población. Los miles de sillas preparadas en los palcos, se agotan. Y las calles por las que transcurren las procesiones, en horarios muy diversos, se inundan de personas de todas las clases sociales, de todas las edades, con todas las indumentarias, aunque el Domingo de Ramos y el Jueves y el Viernes Santo predominen los vestidos formales. En muchas ciudades andaluzas, se dice que la Semana Santa es el acontecimiento que más población moviliza, más que las ferias y otros fiestas populares, por ser además en las calles, sin tener que pagar entradas para entrar en locales o en casetas. La Semana Santa es la fiesta popular por antonomasia.

domingo, 9 de abril de 2017

Los costaleros, un misterio

 
 
 
 
           Los costaleros son los personajes que más me impresionan de la Semana Santa. Será porque no los termino que comprender del todo, pero para mi constituyen la realidad más sorprendente y misteriosa del amplísimo fenómeno de la Semana Santa.

          Hace ya bastante tiempo -muchas decenas de años-, los costaleros eran pagados, se reclutaban mediante la entrega de una cantidad económica que compensaba su trabajo, lo cual resultaría mucho más explicable para una comprensión simple de estos personajes. Pero en la actualidad, no sólo no son pagados, sino que en la mayoría de los casos son ellos los que pagan por ejercer esta tarea.

domingo, 26 de marzo de 2017

¿Qué queda de la Cuaresma?



En un estudio sociológico de lo que queda de la Cuaresma saldrían las prácticas que actualmente se mantienen en las Parroquias e Iglesias, en los Centros de Espiritualidad, en las organizaciones relacionadas con lo religioso y en las diversas vidas privadas de todas las personas para las que la Cuaresma significa algo.

Por lo pronto, es claro que ya la Cuaresma no reviste las características que en otro tiempo tuvo en el seno de la Iglesia e incluso de toda la sociedad. La religiosidad ha cambiado mucho en los últimos tiempos

Los Carnavales, que rigurosamente finalizaban con el entierro de la sardina en la víspera del miércoles de ceniza, han roto ya las fronteras de la Cuaresma tanto por delante como por detrás de la Cuaresma, definiéndose como fiesta pagana y sin apenas connotaciones con lo religioso. Guardan estas fiestas tan sólo una cierta liberalizada relación con el calendario cuaresmal, en recuerdo del exceso que en otras épocas se permitían antes de entrar en las austeridades cuaresmales.

El tono generalizado que antes pudo tener la Cuaresma -tiempo de ayunos y penitencias- ya ha quedado del todo amortiguado, pues los ayunos y abstinencias que oficialmente mantiene la Iglesia son muy mínimos, sin que supongan una penitencia real para los muy reducidos observadores de estas prácticas y casi sólo como un mero recordatorio del tiempo cuaresmal. El cubrimiento de crespones morados de los altares, que en otros tiempos diferenciaban mucho a los templos durante la Cuaresma, han sido ya suprimidos por la Iglesia por el escasísimo sentido simbólico que hoy podrían tener para los fieles.

¿Qué queda, entonces, de la Cuaresma? ¿Ha perdido del todo su significado para los creyentes? Del todo no lo ha perdido, pues se mantiene el ser un tiempo de preparación para la muerte y resurrección de Jesús, para la Pascua, con todo la intensidad personal que pueda cada creyente y cada comunidad poner en el seguimiento de la oración oficial de la Iglesia -liturgia eucarística y oficio oracional-, que sí están del todo diferenciados -con tintes trasnochados, muchas veces- durante todo el tiempo cuaresmal.

Conserva todavía la Cuaresma el ser un tiempo de más oración, en el que la oración personal, la lectura de la Biblia o de literatura religiosa, se incrementan generalmente para los creyentes practicantes. Aumenta también mucho la celebración personal y comunitaria de retiros, experiencias comunitarias de oración de todo tipo (con niveles diversos de imaginación y creatividad) y, sobre todo, de Ejercicios Espirituales, breves y más prolongados, como exponentes de la mayor búsqueda de Dios que tanto las comunidades como las personas pretenden con sinceridad en este tiempo. Las casas y el personal religioso, por este motivo, tienen en la Cuaresma su tiempo de mayor actividad, su "agosto".

La más importante repercusión de la Cuaresma, conn todo, está en la mayor participación en la liturgia de la Iglesia, con más predicación en las Eucaristías y con más practica del sacramento de la reconciliación. El incremento importante de la práctica sacramental se mantiene como la más honda repercusión de la Cuaresma en la vida de los creyentes. Particular mención merece a este respecto la creciente celebración de los cultos de la Semana Santa, generalizados para todos los públicos en las Parroquias y en todas las Iglesias y con características diversas de intensidad en las Pascuas que se organizan para jóvenes y para otros públicos, en casas de retiro o en otras instalaciones eclesiales e incluso en actividades itinerantes.

Queda por último lo que para importantes sectores es la mayor expresión de la Cuaresma, la participación en los diversos cultos -triduos, quinarios, novenas- y en las estaciones de penitencia -Via Crucis y Procesiones de la Semana Santa-, organizados por las Hermandades y Cofradías. La intensidad religiosa de estas muy numerosas participaciones está en relación con la personal maduración en la fe de cada uno de los participantes, pero la organización de todos estas actividades a cargo de los cofrades y la invasión de la calle que estos días se produce desbordan el carácter meramente religioso y se convierten también en fenómenos sociales y estéticos el que muchos mas participan. La intensidad de la Semana Santa popular no decae y mantiene una vitalidad hasta creciente.

De las fiestas, cada uno habla según su propia experiencia. La Cuaresma y la Semana Santa no son en esto una excepción. La valoración que se les concede depende de la implicación y de los criterios personales que se les aplican. El consenso valorativo no es unánime. La Cuaresma y la Semana Santa son tiempos importantes, aunque cada cual se relaciona con ellas de forma diferente.

viernes, 17 de marzo de 2017

Mística del correr, metáfora de la mística espiritual



Después de su carrera matinal de 13 kilómetros en la Casa de Campo de Madrid, al entrar en su despacho, el Secretario de Estado de Cultura, José Mª Lasalle, describe su estado de ánimo: "Ver amanecer es una experiencia estética e íntima. En medio del silencio, me escuchaba a mi mismo: oía mis pulsaciones, notaba la progresión del sudor, sentía que mi cuerpo y mi mente sintonizaban plenamente. Hay algo místico en esas emociones".

Algo místico. El escritor y filósofo Francesc Torralba describe de forma parecida las sensaciones que le produce su carrera diaria: "Correr es refrescante, te libera del estrés y de las emociones tóxicas y te reconcilia con la naturaleza. Es un laboratorio personal en el que fluyen ideas y pensamientos. Le encuentro un vínculo espiritual en la medida que permite la meditación y la oración".

domingo, 5 de marzo de 2017

Semana Santa, ¡otra vez enfrentamientos y discusiones!

 

En primera pagina, el diario "Huelva Información" del 3 marzo proclama: PROTESTA CONTRA EL PÁRROCO DE MOGUER. Unas 800 personas reclaman al Obispado que traslade al sacerdote". Un nuevo caso de enfrentamientos por las Cofradías. El Párroco -en este caso, un sacerdote muy digno- no ha hecho más que cumplir las normas del Obispado, parece que sobre las obras en una capilla existente en la demarcación de la Parroquia que la Hermandad consideraba como de su propiedad exclusiva, sin tener en cuenta lo que el Obispado había mandado. ¡Un caso más, en el que surgen los enfrentamientos intra-eclesiales en el ámbito de las Cofradías!.

El Cardenal Amigo Vallejo, en el marco lujoso del "Foro Nueva Economía" del Hotel Ritz de Madrid, con la sala completamente abarrotada, se ha atrevido a tener una conferencia sobre "Valores de la Semana Santa hoy", con referencias tanto al conocimiento directo de su pueblo natal Medina de Rioseco (Valladolid)como a sus recuerdos de los muchos años vividos como Arzobispo de Sevilla. Según la crónica de Ecclesia, planteó una afirmación programática: "En todas las Semanas Santas del mundo son inseparables la fe, la cultura, la familia y el pueblo". Don Carlos además se refirió a un hecho evidente: "El pueblo vive y expresa conforme a su forma de ser. El libreto es siempre el mismo, el Evangelio; pero la música, la cultura, la pone cada pueblo". Volcando su propia experiencia, añadió: "El mismo libreto se canta por sevillanas o por jota castellana", y, aludiendo a su Medina de Rioseco (apenas 5.000 habitantes, 16 cofradías, 3.000 cofrades), decía con orgullo: "En mi pueblo se canta, sobre todo, en silencio".

Cada Semana Santa es diferente y, dentro incluso de la misma población, cada Cofradía es muy diversa, unas más devotas y otras más bullangueras, unas más silenciosas y otras más explosivas, cada una con su cultura y sus costumbres, diferenciándose incluso en los distintos momentos por los que en la misma ciudad pasa la procesión.

El actual Arzobispo de Sevilla, don Juan José Asenjo, ha concedido también estos días una entrevista al ABC de Andalucía para hablar sobre todo de la Semana Santa. Aunque el entrevistador intentaba sacarle algo contra la Semana Santa, don Juan José respondía con gran habilidad, resaltando que si Sevilla -y en general, Andalucía- tiene un ambiente menos descristianizado que otras regiones españolas, se debe fundamentalmente a la Semana Santa y a las restantes manifestaciones de la religiosidad popular. Destacaba también que las Hermandades han desarrollado mucho la dimensión social, con ayudas importantes a las personas y las instituciones más necesitadas. No dejaba de señalar que el culto -el aspecto más desarrollado por las Hermandades- no lo es todo en la aplicación actual del Evangelio y que, además de las Hermandades y Cofradías, existen otras actividades muy significativas e importantes en la vida actual de la Iglesia.

La discusión y hasta el enfrentamiento en torno a la Semana Santa, se repiten periódicamente. La celebración popular de la Semana Santa ofrece aspectos esplendorosos y ángulos menos edificantes, lo bueno y lo malo muy mezclados, con lo cual tanto los entusiastas como los no simpatizantes tienen argumentos sobrados para seguir discutiendo.

La actitud oficial de la Iglesia no ha sido siempre entusiasta. Hay sacerdotes que la viven muy positiva e intensamente, pero son numerosos también los que a lo más la respetan pero no experimentan entusiasmo alguno por ella. La leyenda -no sé si cierta- se refiere a los sacerdotes que, al hacer obras en sus Iglesias, ponían escalones y otras trabas para que no puedan pasar "pasos" (ámbito sevillano) o "tronos" (ámbito malagueño) por las puertas. La distancia entre las vivencias fuertes que brotan de las imágenes y la religiosidad más intensa, interiorista y con mayor proyección social, es muy abultada y provoca distanciamientos también en la interpretación del fenómeno externo de la Semana Santa.

Ya se acercan las fechas, las que los "capillitas" van contando todo el año arrancando desde el mismo Domingo de Resurrección, y el fervor cofrade sube su marea. Es muy difícil dar hondura espiritual a los "cultos" -así los llaman- y las celebraciones externas. Pero la intensa catequesis popular sobre los misterios de la Pasión está asegurada donde se celebra con intensidad la Semana Santa, aunque sin llegar seguramente en todos a la celebración máxima de la Resurrección. Es mucho lo positivo que siempre se puede decir sobre las celebraciones de la Semana Santa, aunque también hay ausencias y aspectos negativos que también se puedan siempre resaltar. Siempre se puede alabar la Semana Santa y siempre se pueden destacar sus defectos. Sin llegar a paroxismos como el de Moguer, la discusión siempre está servida.
 
 

sábado, 25 de febrero de 2017

Ha muerto un santo

 

Resulta fuerte decir que "ha muerto un santo". Más amortiguado parecería quedar el sentido de la frase con la expresión "ha muerto un santo varón", pero uso la frase extrema porque la persona que ha muerto desborda los moldes adocenados y se introduce en el esquema de lo extraordinario e insólito.
El que ha muerto es José Martin, un jesuita que no era Sacerdote sino Hermano. Y lo que resulta insólito y extraordinario en él es que, sin ser sacerdote, es una figura de una dimensión igual o superior a la de todos los presbíteros, doctores, profesores, Superiores y otros puestos de relumbrón existentes en la Compañía de Jesús.
La vida de José Martín no contiene importantes hechos destacables, pues es aparentemente muy vulgar. Comenzó, eso sí, hace mucho tiempo, pues ha muerto a los 98 años cumplidos, siendo al morir uno de los más viejos jesuitas españoles.
Antes de entrar en la Compañía de Jesús vivió una vida intensa, pues fue reclutado desde su Alhama de Granada natal por el Gobierno Republicano para alistarse en el ejército y tomar parte en la Guerra Civil, pero pasó al final al ejército contrario en el que tuvo que prolongar el servicio militar -una vez terminada la Guerra- durante un periodo superior a los 4 años. El recuerdo de estos años intensos -sin hablar mal de ninguno de los dos ejércitos en los que militó- lo tuvo siempre muy vivo, como todas las personas que vivieron personalmente los años de la Guerra.
Ya como jesuita, lo que caracteriza más la trayectoria externa de su vida es el periodo tan prolongado que pasó en los muy pocos "destinos" que tuvo en su larga vida. En El Puerto de Santa María, donde entró e hizo el Noviciado, permaneció 8 años; en Granada, ayudando en la Faculta de Teología, estuvo 17 años; en la Residencia y Parroquia de los jesuitas de Jerez, 11 años; y en las parroquias que la Compañía lleva en la barriada extrema de Sevilla, en Torreblanca, 32 años. Unas estancias tan dilatadas dejan claro que en todos sitios estuvo sin ofrecer problemas a los demás, sólo preocupado por servir a todos desde el oficio que le encomendaban. Fueron tareas humildes casi todo el tiempo, como zapatero en El Puerto y como portero en Granada, sin mostrar nunca apetencias por ocupar puestos y trabajos de más relieve.
En Jerez y en Torreblanca, Comunidades apostólicas pequeñas y sin tareas internas domésticas, mostró una creatividad del todo inusual. Sin contar con especial preparación previa, montó primero una doméstica academia para enseñar a escribir a máquina y, cuando las máquinas de escribir dejaron de usarse, se atrevió a empezar a enseñar el uso del ordenador. Esta tarea docente profesional, que le requería a él mismo un denodado esfuerzo previo de aprendizaje, la acometió porque estaba convencido que a los niños, jóvenes y adultos que acudían a su "academia" les ofrecía algo útil para que pudiesen empezar a trabajar con más facilidad y, también, porque le deparaba unas ocasiones de contacto que él, humildemente y sin molestar, aprovechaba para "hacer apostolado", para invitar al camino del bien y de la religión.
Lo que hace "santa" la vida del H. Martín es, sobre todo, lo que dejaba entrever en su trato con los demás, tanto jesuitas como no jesuitas. Sólo buscaba agradar, ponerse a disposición de los demás. Siempre estaba dispuesto a lo que se le pedía o se le insinuaba, pues no había que rogarle mucho cualquier tipo de ayuda que se le requería. Ni conjugaba mucho el verbo "querer" ni usaba casi nunca el pronombre "yo", pues siempre estaba contento con lo que le daban o se le ofrecía. No era nada mojigato, ni ensimismado en si mismo, pues tenía un fino sentido del humor y gustaba además de la cariñosa broma con los demás. No obstante, tenía un carácter entero y fuerte, muy bien dominado en general pero que en ocasiones dejaba entrever a lo que había sometido su natural forma de ser. Era extraordinariamente austero en su vida, bien trajeado y encorbatado normalmente pero viviendo siempre sólo con lo más estrictamente indispensable. Lo más impresionante en su vida, con todo, era su totalmente asimilada y plenamente natural familiaridad con Dios, no sólo porque hacía constantes "visitas" a la Capilla durante el día sino porque hablaba de Dios con plena naturalidad, como de un amigo del que se sentía siempre y a todas horas acompañado.
Por todo esto era "santo" en su vida el H. Martín. No sería extraño que -en el futuro-  pueda ser también algún día declarado oficialmente santo. Hasta ahora, a la pregunta de "¿Cómo estás?", que se le hacía cuando ya estaba muy envejecido, siempre respondía: "¡¡Vivo!!". En el futuro, sin poder ahora responder a esta pregunta, ya está vivo para siempre. Descanse en paz.

sábado, 18 de febrero de 2017

Entrevista a un hombre de mi edad


Me ha sorprendido mucho en estos días una entrevista hecha a un hombre de mi edad. Lo que me ha llamado la atención es ver en boca de otra persona ideas y vivencias que también participo, probablemente por la coincidencia exacta de edad.

Es un hombre famoso, Claudio Magris, y su extensa entrevista ha aparecido en El País Semanal, firmada por un para mi desconocido, José Andrés Rojo. El personaje entrevistado es muy conocido por su abundante obra literaria (novela, ensayo, teatro y otras obras de difícil clasificación), por su ocasional paso por la política italiana y por los importantes premios que ha recibido en su vida, entre ellos el Príncipe de Asturias. Pero lo que a mi más me ha impresión no es el anecdotario de su vida ni el valor de su obra literaria, que desconozco por completo, sino su forma de pensar y las experiencias personales que cuenta, que me han evocado ideas y experiencias también propia para mí. Me ha sorprendido mucho las coincidencias que crea el haber nacido ambos en el ya tan lejano 1939.

Vid normal. Por lo pronto, constato que ese hombre tiene todavía una via normal, no invadida ya por las consecuencias de la vejez. La entrevista se la hacen al personaje en Madrid, adonde ha acudido desde Italia a recoger un premio recientemente concedido. Sigue trabajando y habla de las generaciones más jóvenes que él y de los jóvenes a los que enseña. La edad bien llevada no es un obstáculo para seguir viviendo y hasta trabajando, ya casi exclusivamente en lo que más gusta.

Arranque, después de la guerra . El haber comenzado a vivir y a tomar conciencia después de una guerra -en su caso, de la europea; en el mío, de la civil española-, influye notablemente en la persona que se está abriendo a la vida. "Me libré de la guerra de los combates, no tuve que sufrir directamente en ningún frente, dice el personaje. Cuando fui joven me tocó una sociedad llena de libertad". Siempre he percibido con claridad que los que no vivimos directamente la guerra, ni tenemos recuerdos directos de lo que ella supuso, somos totalmente diferentes de los auténticamente traumatizados por el recuerdo personal de la guerra y de sus directas consecuencias. Siempre pensé que España no sería del todo diferente hasta que no desaparezcan los que tienen recuerdos omnipresentes de la guerra.

Enfrentamientos ideológicos. El haber nacido en Trieste, ciudad en la que se entrecruzan el comunismo yugoslavo de entonces, la influencia alemana, la democracia europea y la fuerte impronta italiana, le produce a Claudio Magris un poderoso influjo en su vida y por lo que dicen en su obra. Recuerdo también de la infancia una convivencia muy connotada por los que éramos descendientes inmediatos de los que se habían enfrentado en la guerra. No se me olvida el "A mi padre lo mató un criminal", dicho por un compañero de escuela al que le habían matado el padre en la inmediata postguerra.

¡Juventud!. En todos sitios, la juventud pasa por semejantes trances. Cuenta Magris que, a sus 14 años, le preguntó un profesor sobre algo relacionado con Alemania y que, cuando empezó su respuesta diciendo: "Yo pienso...", el profesor que era alemán le cortó tajantemente: "¿Qué vas a pensar tu, miserable? Deja de pensar".

Recuerdo y efectos del 68 La Revolución del 68 impresionó mucho a los pertenecientes a esta generación. Magris reconoce que, al producirse en París, le quedó algo lejos ("No me tocó nada del 68 más agresivo, violento, sino algo muy pequeño"), pero reconoce su influencia al producirse y su desvirtuación posterior: "Lo viví como una extraña mescolanza: un montón de impulsos por la liberación, pero que, al final, han conducido al triunfo universal del consumismo". Una impresión muy precisa y acertada de los que observamos también desde lejos este acontecimiento.

Evolución de la democracia. Magris desea "no estar pendiente de lo que va a venir y aprender a disfrutar de cada momento", pero afirma también que esto "no es fácil". Mirando la realidad de su Italia, observa algo también afirmable para nuestra España: "Toda la cultura democrática en la que me reconozco, daba por sentado que existía una ciudadanía politizada a la que había que había que convencer para obtener su voto". Pero el panorama actual ha cambiado. "Ahora lo que ha aparecido es una amplia población que vive por debajo, o al margen, de cualquier tipo de comprensión de lo económico, de lo cultura, de lo público". Con este amplio y diferente espectro de la población es con el que ha logrado conectar Donald Trump y con el que, de algún modo, supo sintonizar también el italiano Berlusconi. El cambio sociológico se ha producido, y todos intentan ahora (dentro y fuera del populismo)conectar con esta nueva realidad.

Valores muy claros. "Por mi edad y por mi educación, yo soy un hombre del siglo XX y sé, o creo saber, cuales son los valores que defiendo y por los que estoy dispuesto a luchar". Todos los que han vivido sus mejores años en el siglo XX, podrán confirmar probablemente esta afirmación.

La situación ha cambiado. Una cita más larga, muy claramente generacional: "No me dejo turbar por los cambios que se están produciendo, pero me preocupa por lo que se puede perder. Hoy los instrumentos políticos con los que se libran las batallas están en la web, en las redes sociales, que es donde se está creando la opinión pública. Y en ese ámbito me encuentro como un combatiente que está fuera de lugar, que utiliza el arco y las flechas en un mundo donde ya solo sirven las pistolas y los fusiles". Una observación suscribible seguramente por todos lo que son mayores.

Voluntad de optimismo. Resulta difícil para los que son mayores tener optimismo. El paradigmáticos Magris se reconoce "pesimista con la razón y optimista con la voluntad. Creo que la voluntad de construir, de crear algo distinto, es lo que da sentido a nuestro presente. Yo he crecido con esta fe en la utopía". Con este planteamiento, afirma con esperanza: "Hay un porvenir que puede cambiar el mundo... Sigo creyendo que el futuro se puede conseguir".

Las opiniones de este personaje me han impresionado por las coincidencias. Resulta sorprendente todo lo que hace confluir una misma pertenencia generacional. Echo de menos más campos de reflexión. La entrevista no toca para nada el campo determinante de lo religioso. Pero lo apuntado basta para concederle un interés máximo. El parecer ajeno ayuda a clarificar el propio.