domingo, 17 de enero de 2016

Laicismo y Navidad, ¿compatibles?

          



          Ya pasó la Navidad, pero este año la Navidad nos ha dejado una reflexión pendiente. La proliferación que ha habido de Navidades laicas recomienda una mirada tranquila a lo que ha pasado y una consideración reflexiva sobre la movida a la que hemos asistido.

          Las mentes se han dividido frente a lo que ha sucedido. La sosegada página web de Pastoral SJ constataba propuestas como las "Reinas Magas", los villancicos laicos, el Baltasar blanco o negro y las cabalgatas sin camellos. Pero ha habido voces mucho más airadas. Ha corrido estos días por la red el vídeo de un soez y malcriado energúmeno que criticaba la gran mierda de Madrid, pasando por el despropósito de Valencia, el desastre de Córdoba, la cabalgata laica de Jerez, la concejala de Podemos abucheada en El Puerto de Santa María por politizar el final de la misma... y el carajazo de Melchor: sobre cada uno de estos capítulos se extendía el orador en el vídeo con maleducados improperios. Como acotaba una página de debate en El País -en el suplemento Ideas del 10 de enero, firmada por Rubén Amón- los que han adoptado la actitud confesional frente a todo esto temen que Podemos nos quite la Navidad, aunque este mismo comentario reconoce que los escarnios de estos han estado favorecidos por las posiciones estrafalarias de los ediles que han pretendido sustituir justicieramente una iconografía por otra, bien persiguiendo los belenes -como el alcalde de Valencia, en plan Herodes- o bien transformando las cabalgatas en ejercicios agotadores de pedagogía social. El acuerdo en la condena de lo que se ha hecho en las cabalgatas de Reyes ha sido bastante generalizado.

          Es cierto que, en el rifi-rafe que se ha montado sobre todo esto, algunos de los ataques más furibundos a lo que ha acontecido parecían provenir más del afán por atacar a Podemos que del deseo de defender el sentido cristiano de la Navidad. Pero también resulta del todo evidente que se ha proyectado contra la Navidad el laicismo más rancio y más radical, pretendiendo erradicar todos los signos cristianos. Como el mismo El País reconocía ha habido una asombrosa confusión de símbolos e intenciones, con la consecuencia de que una cierta progresía reniega de todo esto porque vislumbra detrás del portal, no la revolución tolerante de Cristo..., sino las zarpas de la Iglesia inquisitorial, la doctrina de los obispos retrógrados, cuando no los últimos estertores franquistas. Este laicismo pasional, encarnizado contra todo lo que provenga de la Iglesia y del catolicismo, no conduce a ningún buen puerto y, en algunas de las manifestaciones de la pasada Navidad, parece incluso haber caído claramente en el ridículo.    

          Como contraposición, también ha corrido por la red en los días pasados, la felicitación de Navidad del Primer Ministro del Reino Unido, Cameron, en la que hacía una convencida y descarada defensa de los valores cristianos de la Navidad, con una contundencia totalmente impensable en los gobernantes españoles, incluso en los del PP. La valoración positiva del innegable acerbo cultural cristiano y la actitud respetuosa ante las ideas y comportamientos de los creyentes -en privado y también en público-  puede ser practicada incluso por los no creyentes y debe desde luego ser defendida por los que se sitúan dentro de la Iglesia de Cristo.

          El pequeño y triste espectáculo al que henos asistido en la Navidad española de este año pone bien de manifiesto cuáles son los límites de un posible laicismo, cómo tiene que ser la postura de los creyentes y cuál debe ser también la actitud de los que se consideran indiferentes y hasta ateos en una convivencia pacífica y constructora de una adecuada armonía social.
               

domingo, 10 de enero de 2016

Insomnio sobre el apabullante universo

         
En otras ocasiones me habían también llamado mucho la atención, pero ahora la impresión ha sido mucho más fuerte. Las informaciones sobre el universo -había conocido entrevistas sobre el observatorio de La Palma y había tenido contacto personal con un astrónomo del observatorio Vaticano-  producen un desconcierto realmente apabullante, sobrecogedor.
       
          En un programa nocturno de RNE, he escuchado una entrevista sobre un observatorio existente en el altiplano de Chile, creo recordar que a 5.000 metros de altura, llamado ALMA. En él existe un gigantesco telescopio, capaz para hacer llegar informaciones desde distancias inconmensurables. Dos datos aportados por el que informaba -un astrónomo español y joven, cuyo nombre no he retenido- me han dejado anonadado.

          El primer dato es que una información sobre una galaxia existente en el inmenso espacio del universo, diferente y muy lejana a la nuestra solar, había sido percibida por el telescopio de ALMA a los cuatrocientos cincuenta años de haber sido emitida. Dentro de lo que con mucho esfuerzo concebimos como espacio, existe algo que emitió señales en nuestro siglo XVI, cuando todavía vivían en nuestro territorio Teresa de Jesús e Ignacio de Loyola, que ahora han sido percibidas por el telescopio chileno ALMA. La distancia, a la velocidad de transmisión de la luz, alcanza cifras siderales. La capacidad de la mente humana para imaginar una distancia queda del todo desbordada.

          El otro dato, facilitado en la entrevista con el astrónomo para dar a comprender las informaciones y magnitudes que se estaban barajando, es que la tierra y toda nuestra galaxia solar tienen escasamente la dimensión de un átomo dentro del inmenso sistema del universo. Si a la mente le cuesta imaginar lo que un átomo ocupa dentro del cuerpo humano -las cifras desbordan en esto por lo bajas-, el esfuerzo por llegar a imaginar lo que nuestro sistema terreno y solar ocupa en el universo está también por encima de nuestra capacidad humana de pensar.

          A una mente científica, acostumbrada a trabajar con estos datos, probablemente su formulación no le impresionará tanto, pues será capaz de pensarlas y dimensionarlas. Pero para una persona no acostumbrada a barajar semejantes informaciones, estos dos simples datos ofrecen mucho campo para la reflexión posterior.

          La relativización de las dimensiones del mundo en el que vivimos es la primera conclusión de los dos simples datos anteriores. Los problemas que aquí más preocupan -los políticos de Cataluña y España, los referentes a la crisis económica actual, los que se derivan de las prácticas inmorales realmente existentes sobre la familia o el aborto, todos los enfrentamientos e injusticias existentes entre los humanos-  dentro del universo sideral. No se puede ser simplista en la valoración relativa de los problemas, pero tampoco se pueden sobredimensionar dentro de la amplitud desbordante del universo.

          Todo el conjunto de temas relacionado con la trascendencia queda también alterado por la consideración de las dimensiones siderales del universo. La reflexión desde estructuras antropomórficas sobre Dios en toda la larga historia del Antiguo Testamento difícilmente encaja el hecho de que Dios está fuera del espacio y el tiempo, más allá del universo que se descubre reflexionando mínimamente sobre los simples datos aportados. En este sentido, sorprende mucho que sólo  la tierra esté habitada por humanos, que sólo para los habitantes de la tierra se haya producido la redención, la venida de Dios el mundo recordada en la Navidad. La parquedad y lucidez de Teilhard de Chardin al hablar sobre Dios, con plena coherencia con sus estudios paleontológicos, resulta muy estimulante en este sentido. Surge el interrogante sobre cuándo hay que dejar de hablar del universo, para denominarlo ya el Universo.  No se puede hablar sobre Dios de forma ingenua, imaginativa, encerrada en estructuras humanas, sin tener en consideración que está más allá de las dimensiones siderales del espacio y del tiempo aportadas por la astronomía y por todas las concepciones de la ciencia moderna. Conviene volver al Deus semper maius, siempre mayor, enteramente otro, de la teología clásica. Para hablar de Dios, es mejor acudir al lenguaje sugerente de los místicos que a las comparaciones simplificadoras de los apologetas.

          El programa nocturno de RNE despertó estas consideraciones sobre las que resulta tan conveniente volver. En algunas ocasiones, un insomnio puede resultar procedente.

jueves, 31 de diciembre de 2015

La más importante noticia del año

          Buscar la noticia más importante es una ocupación típica de los periódicos al final de cada año. La tarea no es fácil, pues cada medio mira con unos ojos diferentes, con las perspectivas mas acomodadas a su ideología, y los resultados pueden diferir enormemente. La noticia más importante del año, también, depende del cristal con que se mira.

          He leído estos días que la búsqueda de la noticia más mala tiene un trasfondo teológico, pues se relaciona de algún modo con el bien supremo. Lo absolutamente malo hace relación inevitable con lo absolutamente bueno. Pero nada es del todo malo, pues tanto detrás de lo bueno como de lo malo está siempre la libertad humana salvando siempre de alguna manera de la absoluta malicia. En torno a estas ideas hacía equilibrios en El País (27 Diciembre 2015) el para mí desconocido filósofo José Luis Pardo.

          La búsqueda de la noticia más importante del año tiene también que sectorizarse, pues resulta prácticamente imposible comparar una noticia política con una deportiva, o una del mundo del glamour con otra de temas económicos. Es muy difícil un hecho noticiable que trascienda todas las diferencias provenientes de los distintos sectores de la sociedad. La selección de las noticias importantes, además, puede estar contaminada con el deseo de dar prevalencia a hechos o tendencias que el que hace la selección quiere sobredimensionar, y por ello se diferencian tanto unos de otros los números de los periódicos dedicados en los días finales del año a compendiar lo más importante del año.

         A pesar de todas estas dificultades, hay ciertos acuerdos comunes. En distintos medios he encontrado la información de que una Fundación -cuyo nombre no recuerdo- ha acordado al final del año que termina que la palabra del 2015 es concretamente REFUGIADOS. Sin duda este término alude a uno de los grandes temas del año. La foto del pequeño Aylán, muerto y acariciado por las olas en una playa de Turquía (y la del soldado con el niño en brazos, sacándolo de la playa), están en todos los resúmenes gráficos del 2015. Y las fotografías de autenticas masas de emigrantes entrando por las fronteras de los países del Oriente Europeo han estado también siempre presentes, impresionando a los que las contemplan. Al ver estas fotografías, se recuerda con razón el dicho tan repetido de que una imagen vale más que mil palabras.

         Más lejanas están también las imágenes del Papa Francisco en Lampedusa, intentando concienciar al mundo de la globalización de la indiferencia ante el tema de la emigración. Intentando superar la indiferencia, la atención por lo cercano e inmediato olvidándonos de lo lejano y más importante, dirijamos la mirada en este final del año y el comienzo del siguiente a esos millones ya de emigrantes, que han tenido que abandonar sus hogares en búsqueda un porvenir todavìa muy incierto para ellos. Frente a otros temas también importantes, coloquemos la emigración como la noticia más importante de año.



lunes, 21 de diciembre de 2015

Cumbres Mayores, en el imperio del jamón

         
           Doscientos mil es una cifra de jamones que impresiona nada más que de oírla. Pero ver esta cantidad de jamones en una sola fábrica de Cumbres Mayores, sobrecoge en lo personal y merece un comentario general. He pasado esta última semana en Cumbres Mayores, para la realización de un trabajo pastoral que no viene ahora al caso, y lo que he podido constatar personalmente durante esta corta estancia merece ser resaltado.

        Cumbres Mayores es un municipio situado en lo más alto de la provincia de Huelva, en el borde mismo de la provincia de Badajoz. Llegar a Cumbres Mayores desde Huelva requiere bastante más de hora y media de automóvil, pues, aunque los kilómetros de distancia entre ambas ciudades no llegan a los 150, la carretera por la que hay que viajar está muy llena de curvas y no permite transitarla de forma rápida. El viaje con todo merece la pena, pues el paso más lento permite disfrutar de la vegetación de la sierra alta de Huelva, pasando a través de dehesas que se quedan bien marcadas en la mente. La carretera pasa por las inmediaciones de Jabugo, la emblemática ciudad del jamón de más prestigio mundial, cuyo clima privilegiado para la cura natural de la carne de cerdo se extiende por toda la zona circundante.

          Cumbres Mayores tiene un patrimonio artístico nada común en un pueblo que sólo se sitúa actualmente alrededor de los dos mil habitantes. Además de contar con lejanos antecedentes celtas y romanos, lo principal ahora es el gran Castillo Amurallado, iniciado por Sancho IV el Bravo en el siglo XIII y que desde entonces da fuerte carácter a la ciudad. Las extensas murallas, muy bien conservadas o restauradas aunque todavía no lucen exentas por tener muchas viviendas adosadas, rodean un espacio muy amplio vacío, que hasta hace no muchos años sirvió de campo de fútbol del pueblo y que actualmente acoge un pretencioso Centro de Interpretación. La Parroquia de San Miguel es también un edificio de siglos, con un solemne retablo pre-barroco recientemente muy bien restaurado, buena imaginería, ricos elementos de plata provenientes de un nativo que hizo las Indias y envío mucha platería a su población de origen y una esbelta torre que se divisa desde todos los contornos. Desde hace sólo dos años, se ha incorporado a su patrimonio cultural un amplio monasterio construido enfrente mismo de la más que centenaria ermita de la patrona del pueblo, Nuestra Señora de la Esperanza, que ha sido ocupado por once religiosas peruanas y jóvenes pertenecientes al Carmelo de la Madre Maravillas.

          Lo que quizás da más fama, con todo, a Cumbres Mayores es la industria del jamón. Además de la impresionante fábrica de los doscientos mil jamones almacenados, Tartessos, el pueblo alberga hasta 24 fábricas más de menos dimensión, pero que entre todas constituyen un complejo industrial exageradamente grande en una población de tan pocos habitantes. Enclavada dentro de la zona y de la Denominación de Origen de Jabugo, casi empareja en desarrollo e iguala  en calidad a la capital mundial del jamón. Con precedentes desde el siglo XIII, la cura natural del jamón requiere un proceso largo de tres y hasta cuatro años, que explica el número tan alto de jamones que se almacenan en las bodegas de las fábricas. Tienen creados unos artefactos especiales para que cuelgue de cada uno ristra de jamones, sin rozarse con el que está al lado para que le entre el aire por todos sus costados. La cría de los cochinos, la alimentación de bellotas en la montanera de las dehesas, la matanza, el acabado de los diversos productos del guarro y la misma venta del jamón ya curado, tienen un calendario bien estructurado que prácticamente da trabajo a los obreros de esta industria durante todo el año. La Denominación de Origen precisa tres calidades bien definidas: sólo bellota, bellota y cebo (alimentación por piensos muy bien elaborados) y sólo cebo. El olor de los jamones curándose, mas en verano pero incluso en esta época invernal, es el recuerdo más característico que se encuentra el que acude a Cumbres Mayores.

          Un pueblo que merece el largo camino que hay que recorrer para encontrarlo.

domingo, 20 de diciembre de 2015

Ha muerto Emilio Castillo, un jesuita ejemplar


De mi larga convivencia con él, recuerdo una escena singular. En el singular Colegio ECOS que la Compañía de Jesús tuvo hace años en las zonas altas de Elviria, en Marbella, Emilio Castillo usaba una furgoneta larga y dura, marca JEEP. Un personaje muy sofisticado y cursi de la zona, le preguntó:
- Hermano Castillo, el coche ¿le derrapa?
Con estilo desenfadado, para deshacer la cursilería, respondió:
- Yo no sé si derrapa o no; lo que sé es que se me va de culo…
La anécdota retrata a la persona. Para conocer como era este personaje recién muerto, no es más útil recordar todo lo que hizo en las ciudades en las que vivió como jesuita: El Puerto de Santa María, Córdoba, Marbella, Málaga, Granada, Sevilla. Mejor para conocerlo es recorrer algunas características bien definidas en su rica personalidad. Puedo ahora recordarlas.

Prudente. A pesar de la anécdota jocosa que he mencionado, fue durante su larga vida –ha muerto con 88 años- un hombre muy prudente, que no decía una palabra de más, que sabía callarse para no deslumbrar o para no herir a los otros, que siempre estaba en su sitio. Sin esta cualidad no se explicaría que haya sido –en terminología jesuítica- consultor de las Casas en las que vivió y –más insólito, siendo Hermano- consultor de Provincia, además del puesto de gran confianza que ocupó como Administrador de la antigua Provincia Bética, que cubría el territorio de Andalucía y Canarias.

Generoso. Como ecónomo de las Casas en las que vivió, como Administrador de la Provincia jesuítica, fue siempre –en contra de lo que muchas veces son los administradores económicos- un hombre generoso. Era bastante austero para sí, pero para los demás siempre compraba lo mejor, siempre daba más de lo que se le pedía, sin regateos.

Delicado. Tal vez su rasgo más acentuado, la finura en el trato. No hería y sabía agradar. Era servicial con todos. Naturalmente muy inteligente, en todo su comportamiento, sabía estar, era siempre un hombre educado.

Humilde. No de pacotilla, sino de verdad. No se pavoneaba nunca por los cargos importantes que ocupó. Gustaba acogerse a su condición de lego para no sobresalir, para no aparentar, para no presumir. Para el observador, aquí radicaba la mejor riqueza de su personalidad.

Gusto por la vida. Fue portero del Recreativo Granada en su juventud –entró en la Compañía de Jesús con 20 años- y siempre le gustó el futbol. Saboreaba una buena mesa. Constante lector de buena literatura. Le gustaba pintar, y no lo hacía mal como dibujante. Huyendo de falsos misticismos, no le hacía ascos a la vida.

Centrado en Dios. Sin duda, lo más hondo de su persona, lo que explica muchas de sus restantes características. Sacrificado, hacía oración, no dejaba la Eucaristía, era buen lector de la buena teología. El centro de su vida no estaba en las actividades que ejerció, sino en Dios.

Muchos años, durante el tiempo que estuvo en el Noviciado jesuita, fue manoductor, el arcaico término empleado para el que acompañaba e instruía a los entonces numerosos novicios coadjutores, una especie de ayudante del Maestro de Novicios. Fue realmente un ejemplo de buen Hermano Jesuita. No porque no tuviese cultura u oficios. Como los grandes Hermanos de la historia de la Compañía (pintores, arquitectos, gestores de lo temporal…), fue Hermano porque ésta era su vocación y porque quiso servir a Dios de esta forma peculiar. Un jesuita ejemplar. Su ejemplo merece ser reconocido incluso fuera de la Compañía de Jesús. 

domingo, 15 de noviembre de 2015

Fiesta e Iglesia , ¿distancia y contradicción? ¿conveniente acercamiento?

          El que un cura participe en una fiesta de disfraces de Carnaval a algunos le sorprende y hasta le escandaliza, mientras que a otros les parece normal y hasta encomiable. Las opiniones se dividen. Si un cura baila en una fiesta andaluza unas sevillanas, las opiniones también se dividen a la hora de valorar la oportunidad del gesto. El término fiesta encierra significados muy varios, y esto diversifica también las opiniones sobre la participación de un eclesiástico en las mismas.

          Fiesta e Iglesia, en estos días de la celebración del Carnaval, puede aparecer como una relación difícil y hasta antitética. (En algunas zonas de España, pues, en otras zonas de España, la celebración del Carnaval es tan voluntarista y marginal que ni siquiera resulta comprensible fijarse en el Carnaval para realizar una reflexión sobre las relaciones entre la fiesta y la Iglesia.) Con todo, interesa considerar si la Iglesia encaja en su forma de ser concebida la idea de fiesta, o si más bien son ideas entre sí excluyentes.

          A principio de los años Ochenta (¡hace ya más de veinte años!), el algo atípico jesuita Juan Mateos publicó en España un libro que causó sensación, Cristianos en fiesta. El libro llevaba el subtítulo de Más allá del cristianismo convencional, y conmocionó realmente a los ambientes eclesiales más tradicionales. No tengo en este momento a la mano el libro, pero creo recordar que supuso una reivindicación de la fiesta en el contexto de la religión; más aún, un intento de destacar todos los aspectos festivos que hay o que debe haber dentro de la religión. Aunque después fue el co-traductor con Luis Alonso Shoëkel de la Nueva Biblia Española, los primeros estudios de Juan Mateos fueron sobre la liturgia, y lo que me parece que pretendía destacar Cristianos en fiesta es la conexión entre la liturgia de la Eucaristía y la fiesta, la concepción de la Eucaristía como una auténtica fiesta.

          Ha llovido mucho desde los años Ochenta, pero creo que hay que reconocer que las Eucaristías actuales tienen poco de festivas, que hay que hacer esfuerzos para descubrir en ella la celebración de una fiesta. Desde luego desde España y desde el contexto europeo, pues es sabido que en los ambientes más jóvenes de África tienen las Eucaristías un aire mucho más festivo, con la música y el tan-tan presentes en unas misas que son desde luego mucho más largas que las occidentales.

         El recuerdo del Carnaval, tan intenso en la Canarias que viví hace ya años, me ha hecho recordar la relación entre lo religioso y lo festivo. Con el paso de los años, parece que estos dos conceptos se han ido distanciando, en lugar de aproximarse cada vez más. Los eclesiásticos más jóvenes se han clericalizado más, en lugar de haberse acercado más a las estructuras normalizadas de la gente corriente. Una reciente normativa eclesial ha pretendido disminuir y hasta suprimir el único gesto festivo que se había introducido en la liturgia, el saludo de la paz, en el que los participantes en las Eucaristías se desmadraban un poco -sobre todo los niños- con la transmisión de los saludos. La liturgia se ha vuelto más rígida y las personas de Iglesia se han encerrado más en las estructuras eclesiales. Entre la fiesta y la Iglesia no ha aumentado el acercamiento, sino que se han agrandado las distancias.

          El que se haya producido este distanciamiento es una lástima, más que un logro positivo por purificador. Jesús vivió una forma de vida que hoy llamaríamos estrictamente laical y cuando quiso hablar del Reino y del acercamiento a Dios recurrió a metáforas y parábolas de fiestas y banquetes. Aunque no parece que por ahí corran los aires, ¡ojalá el vaivén de la historia vuelva otra vez en poner el acento en la fiesta! A Dios se le puede entender mejor desde la fiesta que desde el encorsetamiento y la rigidez.




       


lunes, 9 de noviembre de 2015

¿Cómo se configura la opinión catalanista... y la contraria?

         Me sigue preocupando el que otros a los que valoro positivamente piensen de forma muy distinta a mi propio parecer. El fenómeno catalán está ahora en el fondo de esta preocupación, al comprender cada vez menos las actuaciones que las personas y las instituciones catalanas están adoptando. 

huge support to Catalonia Independence! | Reagrupament International    No quiero entrar en la espiral de la descalificación, adjudicando a torcidas intenciones o a incalificables propósitos lo que ahora se está haciendo o diciendo. Desde el sector no catalán, desde las restantes regiones de España, crece la agresividad contra los políticos que están protagonizando estas posturas. Las comparecencias públicas de Mas y de los restantes representantes de la voluntad separatista son recibidas desde los que estamos fuera de Cataluña con progresiva agresividad, incluso con descalificaciones personales cada vez de tonos más exacerbados. Se les tacha de falsos, de estar engañando, de estar caminando sin responsabilidad alguna hacia un inevitable choque de trenes, de querer tapar incluso problemas personales con la dinámica independentista. A estos recursos se llega también, porque resulta muy difícil llegar a entender lo que allí está pasando, comprender las posturas que en público y en privado se están adoptando.

         Más que los propios políticos, entre los que caben posicionamientos tácticos -primeras posturas escalonadas hacia la consecución de objetivos todavía ocultos o menos claros-, me preocupan los catalanes de a pie que hay detrás, las personas normales y corrientes -a algunas las conozco personalmente y las aprecio- que asienten tranquilamente a cuanto los políticos están haciendo, que ven normal todo lo que está ocurriendo y que no cambian por ello de parecer.

          En los lejanos años en los que estudiaba periodismo, se hablaba en las clases -y se discutía incluso fuera de ellas- de cómo se configuraba la opinión pública. Preocupaba conocer cómo la opinión general llegaba a configurarse de una manera o de otra. A la España que estaba saliendo del molde único franquista le intrigaba descubrir cuál era el mecanismo por el que se diferenciaban las opiniones, cómo y por qué llegaban tanto a distanciarse y hasta oponerse las opiniones.

          El tema sigue siendo viscoso y escurridizo. Más recientemente se ha hablado de la opinión pública y de la opinión publicada; esto es, de cómo influye en la opinión pública lo que se publica en los medios de comunicación (y también, en ocasiones, se habla de lo contrario: de cómo los medios de comunicación recogen y cristalizan las opiniones recogidas de la gente de la calle). La influencia de los medios en la opinión de  las personas es indudable, pero no se puede distorsionar y sobredimensionar el tema, pues también es válida la opinión de que los medios (¡y hasta los mítines de las campañas electorales!) lo único que hacen es confirmar la opinión de las personas, reafirmar lo que cada cual piensa. Normalmente, cada cual lee el periódico que coincide con las propias opiniones

         ¿Son los medios de comunicación catalanes -se recuerda a este respecto que algunos de estos medios son totalmente fieles a la opinión de los políticos dirigentes- los causantes de que la práctica mitad de la población esté a favor del proceso, acepte sin matizaciones y hasta se entusiasme por el independentismo? Pero, a su vez, ¿son los medios de comunicación no catalanistas -la prensa de Madrid, como piensan muchos catalanes- los causantes de la opinión pública tan generalizada contra el independentismo? Sin duda que los medios contribuyen a la configuración de la opinión pública, pero hay otros factores que influyen también y hasta quizás más radicalmente. 

          La historia que ha vivido el propio país influye mucho en la visión que de la actualidad se tiene. Cada vez me apasiona más comprobar la influencia  que tiene en la opinión que cada cual tenemos actualmente en España la turbulenta historia de nuestro país en el siglo XIX, con todos los baibenes ideológicos derribando continuamente gobiernos, estableciendo repúblicas, desterrando repetidamente a los jesuitas... Para colmo, si la historia se está además continuamente desfigurando para demostrar las propias ideas -como se dice que se hace ahora en Cataluña, pero como se hace también desde luego en otros contextos-, su influencia será tan grande o más que la de los medios de comunicación.

la independencia de catalunya con la habilidad que les caracteriza           Luego están los factores familiares (si se ha nacido en una familia de tradición derechista o  izquierdista, nacionalista o independentista en el contexto catalán), lo que se ha heredado somática y psicológicamente, lo que cada cual ha recibido posteriormente de los estudios y de la vida, las personas y las experiencias personales con las que cada uno ha ha convivido... La serie de condicionamientos que están en la base de cada personalidad y que influyen en la configuración de la propia opinión es muy amplia, aunque muchas veces esté indefinida y no sea el mismo sujeto consciente de su influencia. 

          Toda esta reflexión responde al deseo de llegar a comprender la actitud de los que a uno le resultan incomprensibles, de poder vislumbrar cómo y por qué se plantean opiniones que desbordan la propia capacidad de comprensión. El esfuerzo merece la pena con tal de no llegar a la descalificación personal, al desprecio de la opinión ajena por el sólo hecho de no entenderla. En el tema catalán, todo lo que se pueda trabajar para acercar posturas y no llegar a la agresividad en la valoración del contrario resulta recomendable y hasta necesario. La comprensión ajena y el acercamiento humano serán el mejor camino para que no estalle la violencia y se abran posibilidades para conseguir una convivencia enteramente pacífica.