miércoles, 15 de agosto de 2018

Esto también es el Rocío. Ha muerto "Curro el Largo"

Podría eliminar el "también". Sencillamente, esto es el Rocío. Explicaré por qué una persona muerta se identifica con el Rocío.

La fotografía es mala. No es bella, ni está bien tomada. Pero recoge una imagen que desentraña mucho de las auténticas esencias del Rocío.

Sin necesidad de más explicación, la fotografía se ve que recoge la imagen de un hombre solo ante la Virgen del Rocío. Sin público alrededor, un día cualquiera entresemana, en los pocos momentos en los que la ermita está vacía, en los que no hay otras personas agolpadas ante el altar de la Virgen.
Este hombre acaba de morir. Se llamaba Curro el Largo, así le llamaban todos en Almonte, habiendo muy pocos que supiesen con exactitud sus dos apellidos. Curro el Largo es un hombre típico de la devoción rociera más honda.

Su foto solo ante la Virgen lo retrata adecuadamente. Sin estudios especiales, aunque no bruto, hombre bien educado y que podía expresarse bien en privado y en público. Antiguo miembro de la Junta de Gobierno de la Hermandad Matriz de Almonte, sin puestos de relumbrón, pero siempre muy cercano a las actividades y a la vida de la Hermandad. Trabajador manual, creo que electricista. En todo se distinguía no por el brillo de sus actuaciones, sino por su honradez y por su bonhomía.

Si su foto ante la Virgen es significativa es porque era uno de los hombres, no escasos, que guardan una honda y profunda relación con la Virgen. Probablemente no serán capaces de pronunciar palabras bonitas y elegantes ante los otros, pero saben quedarse a solas ante la Virgen y expresarle todos sus sentimientos más íntimos y personales. Hombres que siempre se ven ante la Virgen, en las ocasiones solemnes y también los momentos en los que no se va para que te vean, en silencio y a solas.

Hombre además de buena estatura y de gran fortaleza en sus años de plenitud física, de los que imponen su presencia y su fortaleza para dirigir de alguna manera la masa de personas más jóvenes que llevan sobre sus hombros las andas de la Virgen del Rocío. Desde fuera no se nota, pero debajo de la Virgen siempre hay algunos pocos hombres hercúleos que imponen su fuerza y sus directrices entre los vaivenes que caracterizan de forma inigualable sus procesiones.

Ha muerto Curro el Largo, una de las verdaderas columnas de la devoción rociera, un representante de la especie -¡ojalá no se acabe!- de los que mantienen en pie las esencias más puras de la devoción a la Virgen del Rocío. Descanse en paz Curro el Largo.


viernes, 10 de agosto de 2018

Nuevas impresiones de Cataluña

 



La vuelta a Cataluña me impresiona siempre mucho. Es un mundo algo distinto, que, por su situación actual, provoca además especial curiosidad y en el que siempre se encuentran variaciones sobre lo que es la vida en otros territorios. Esta vez he estado una semana muy larga en Manresa, la que se presenta estos días en las banderolas que cuelgan de los postes urbanos de la luz, como “corazón de Cataluña”, “una ciudad con alma”, “capital de la cultura catalana 2018”. Un buen mirador para asomarse de nuevo a Cataluña. Con mucha sencillez, ofrezco las recientes impresiones que me ha provocado esta vez el contacto con Cataluña.

TODO DIFERENTE. Si no todo, muchas sensaciones distintas produce el simple contacto con Cataluña. Para un residente en el Sur, cualquier ciudad catalana ayuda para un sentimiento de estar más “fuera de casa” que la visita a Madrid, Salamanca, Valladolid, o incluso La Coruña o Bilbao. No sólo es lo que se escucha por las calles, o el ver todos los rótulos en un idioma diferente, sino el que la comida y hasta los envases de los yugures y del agua mineral son distintos. La fisonomía de las personas no ofrece las diferencias que se encuentran -por ejemplo- en los países sajones, el carácter latino es patentemente común, pero el ambiente general de la calle sí ofrece normalmente aspectos diferenciados.

TODO ACABADO. La cultura catalana es muy antigua, y ha producido un desarrollo también antiguo y consolidado. Cataluña no es un mundo joven, donde todo está en construcción. Las ciudades, las carreteras, los pasadizos urbanos, el ambiente externo y aun el mobiliario urbano, se nota que llevan tiempo en funcionamiento, que están ya “acabados”, que no hay más construcciones que las de los recambios inevitables, pero que las ciudades y sus elementos adicionales llevan ya muchos años funcionando.

DISEÑO PRIMOROSO. No es la primera vez que me sorprende en Cataluña la calidad del diseño. Me llama la atención el primor con el que están elaborados los carteles externos que inundan las calles y aun la pequeña cartelería de las instalaciones en los interiores de los edificios. Todo en catalán, hasta las cajetillas metálicas -en los suelos de las calles- de los “bombers”. He visto en una calle una valla anunciando una firma elaboradora de diseño y cartelería, señal de que este producto tiene y demanda mercado. Las culturas menos elaboradas no cuidan tanto este aspecto de la vida social, lo dejan a la improvisación y al amateurismo. Tal vez la reelaboración de todo en catalán propició hace ya años una presentación más cuidada de toda la cartelería interna y externa a los edificios.

INCURIA. No es contradictoria esta palabra con todo lo anterior. Los alrededores de Manresa, en una carreterita que bordea las orillas del río Cardener –famoso en los ambientes jesuíticos, porque en sus orillas tuvo San Ignacio su visión mística más elevada, en el año del siglo XVI que permaneció en esta ciudad orando en una Cova, que es actualmente uno de los lugares más visitados de toda la ciudad- , los bordes de este río están llenos de probablemente más de una veintena de grandes edificios desvencijados, ruinosos, muestra de un lamentable y todavía no resuelto abandono. Son las antiguas fábricas textiles que, en otro tiempo movidas por la fuerte corriente del río, dieron fama a Manresa por la producción de tejidos y de mantas. El desarrollo tecnológico, la aparición de la fibra y la poderosísima competencia posterior del mercado chino, llevaron a la ruina a todo este antiguo imperio textil, como aún muestra la incuria de las fábricas abandonadas. Este signo de frustración y de aparente pobreza contrasta con la vegetación exuberante de las orillas del río y con la presencia impávida y tranquila de los patos, que sin enterarse de los cambios aún navegan por las aguas que antes dieron movilidad a las fábricas.

¿FLORECIMIENTO, DE NUEVO? En el AVE que me conducía desde Sevilla a Barcelona, me encontré con un antiguo amigo andaluz, que iba a pasar unos días de vacaciones en Barcelona con su mujer y sus dos hijos pequeños. Todo un símbolo. En los últimos recientes tiempos pasados, un síntoma de este tipo probablemente no se hubiese producido. En los días más álgidos de la agitación política, cuando las fábricas y los trasatlánticos huyeron de Cataluña, cuando el tráfico turístico y la ocupación hotelera registraron disminuciones importantes, la situación de Cataluña parece que estuvo mucho peor que en el momento actual. El bienestar parece florecer de nuevo en Cataluña.

SIN HOJA DE RUTA. Sobre la situación política de Cataluña en el momento actual he tenido una larga charla con un cualificado representante del independentismo moderado, un profesor universitario recién jubilado, que ha seguido siempre con interés todos los intrincados y variadísimos vericuetos del procés, una mirada culta y bienintencionada sobre todo lo que ha ocurrido en Cataluña durante los últimos tiempos, aunque muy diferente a la que suele ser común fuera de Cataluña. Coincidíamos en que lo que más separa a las dos posturas es la actitud ante el cumplimiento riguroso de la Constitución, unos creyendo que hay que respetarla y defenderla como norma suprema de convivencia y otros defendiendo que lo que ha pasado en la última decena de años justifica en Cataluña el adoptar ocasionales medidas en contra de su cumplimiento. Coincidíamos también en que el posicionamiento en la defensa de estos dos actitudes desborda lo intelectual y se apoya más en lo pasional y en lo afectivo. Mi interlocutor insistía en que esta pasionalidad se da por las dos partes, pues ellos notan mucho la carga emotiva y la falta de acercamiento empático a sus planteamientos en todos los defensores a rajatabla de la Constitución, muy particularmente en prácticamente todos los medios de comunicación, salvo en los contadísimos que entienden las posturas respetuosas con el independentismo. Le manifesté la dificultad también por la otra parte de comprender las posturas que se separan unilateralmente de la Constitución, valorando más sus dificultades para cumplirla -sobre todo, que no existe otro camino viable para lograr el independentismo,siendo así que, según ellos, la justicia se ha convertido en parcial- que el riguroso acatamiento de la norma suprema de comportamiento que es la Constitución, incluso cuando no coincide con las propias opiniones. Estas dos posturas, por ahora, resultan irreconciliables. Lo que sí parece suficientemente claro es que la situación se ha distendido un poco en los últimos meses y que muchos independentistas consideran ya inútil proseguir en lo que no se ha demostrado posible hasta ahora. Los más radicales independentistas consideran que el tema aún no se ha cerrado, pero que no se sabe qué va a ocurrir en un próximo futuro, que no existe una clara hoja de ruta.

FINAL EN LA SEU. El último rasgo de Manresa lo proporciona una visita a la SEU. Esta impresionante iglesia gótica es, sin dudarlo, el edificio más emblemático de Manresa. El gótico más puro del siglo XV resulta majestuoso en la estructura perfecta del gran edificio y en las pinturas de la media docena de retablos de los altares laterales del templo. La visita a la SEU, con todo, inspira algo de perplejidad porque surge la duda de si la religiosidad va ser capaz de superar la carga imparable de secularismo ejercida por la presencia avasalladora de turistas (muy bien aprovechada, por cierto, por la Fundación que se hace cargo de la coordinación y explotación de las visitas). Un grave problema, con todo, que no es exclusivo de Manresa ni de Cataluña, sino que se muestra patente en todos los más importantes edificios de la Iglesia en todo el mundo.

CATALUÑA AMABLE. Estas ligerísimas y sencillas impresiones sólo pretenden destacar que los no catalanes a Cataluña siempre tenemos que acercarnos con respeto, porque, aun con sus problemas, Cataluña es una parte muy amable de nuestra tierra.


jueves, 12 de julio de 2018

Descanse en paz el obispo Setien

 

 

La foto, junto a la ikuriña, ya expresa la parcialidad con la que se ha solido mirar siempre la figura del obispo José Mª Setién. La noticia ahora de su muerte ha seguido dividiendo la opinión.

ABC ha titulado: "Ha muerto el obispo que desamparó a las víctimas de ETA", y el miembro del PP, Borja Sémper, se ha atrevido a formular:"Ha fallecido quien demostró que se puede ser obispo sin creer en Dios". Frente a estos testimonios tan negativos, en el día mismo de su muerte, el presidente vasco Urkullu afirmó que fue "un hombre que sembró la convivencia", "seguiremos fortaleciendo esa semilla", y lo presentó como ejemplo "en la Iglesia y en Euskadi". La disparidad de opiniones perdura tras su muerte. "Controvertido" es el adjetivo que más se ha repetido al informar sobre su muerte.

Para confirmar que su pontificado fue realmente controvertido, no hace falta acudir a las hemerotecas para recoger las opiniones vertidas por el obispo Setién a lo largo de sus más de veinte años como responsable de la diócesis de San Sebastián. Sin referencias minuciosas y sólo con el recuerdo de una actividad que siempre seguí con interés, me parece justo destacar ahora algunos aspectos positivos de este obispo, que tal vez ahora resulten incluso más claros y positivos que lo fueron durante toda su vida:

1.- Aun los menos comprensivos con su figura, todos reconocen que Setién siempre se mostró absolutamente crítico con la violencia armada de ETA. Su supuesta simpatía hacia los independentistas nunca le conduzco a condescender con el terrorismo violento. Reiteradamente solicitó públicamente a los miembros de ETA que abandonasen el uso de las armas.

2.- Es cierto que su condena de la violencia de ETA estuvo normalmente mezclada con la condena también de la supuesta violencia de los perseguidores de la ETA. Esta equidistante ambivalencia siempre molestó mucho a lo enemigos de Setién. Igualmente se le tacha mucho de poca cercanía con las víctimas del terrorismo, una condena que actualmente también se repite contra las medidas políticas que algunos ven conveniente implantar ahora en Cataluña.

3.- El reconocimiento de Setién de que, junto al problema del terrorismo estaba también el problema político, molestaba mucho escucharlo de sus labios o de su pluma en aquellos momentos tan violentos, pero en estos días tal vez resultaría más comprensible cuando se está repitiendo hasta la saciedad que el problema catalán encierra un problema penal pero reviste también un aspecto político, que hasta hace muy poco no había disposición para contemplar.

4.- Incluso en este momento de su muerte, se ha recordado que su jubilación como obispo de San Sebastián resultó un poco precipitada. No se puede dejar de tener en cuenta, con todo, que no hubo condenación expresa oficial alguna a su actuación y que los aires que entonces se respiraban en el Vaticano no eran desde luego los mismos que allí dominan ahora, aunque resulte imposible retrotraer el pontificado de Francisco hasta aquella época para imaginar cuál hubiese sido su valoración de la figura y el talante de Setién.

5.- Que recuerde, nunca hubo en el país vasco de aquellos años una ruptura de la postura oficial de los obispos y de la Iglesia en general, como sí ha ocurrido sin embargo recientemente en Cataluña.

6.- La Iglesia vasco navarra manifestó en aquellos años un signo importante de unidad con unas anuales pastorales cuaresmales, que, más allá de lo estrictamente coyuntural, penetraban con mucha seriedad en temas profundos de teología y pastoral, constituyéndose en instrumentos muy útiles para todo el resto de la iglesia y de la sociedad españolas. Se publicaron cada año estas pastorales conjuntas en pequeños volúmenes, que todavía resultan de gran utilidad fuera incluso de aquellos territorios.

7.- En aquella actividad conjunta de los obispos vasco-navarros de aquellos años tuvo un participación muy importante el obispo Setién, un hombre muy bien formado previamente -en el famoso entonces Seminario de Vitoria y en la Universidad Gregoriana de Roma- y que antes de ser obispo ejerció además importante magisterio en la Universidad Pontificia de Salamanca. De mis lejanos estudios de filosofía, todavía recuerdo que a Setién se le citaba como importante autoridad ética en aquellos años.


Tras estos pocos recuerdos, superando las confrontaciones que todavía se están manejando, sólo cave esperar y desear que don José María Setién descanse ya definitivamente en la paz del Señor.


lunes, 2 de julio de 2018

EL FUTBOL, UNA RELIGIÓN. Diez semejanzas.

Hace más de una docena de años, en los días veraniegos próximos al comienzo de la Liga británica, me llamó mucho la atención -en Inglaterra- una gran valla anunciando el Futbol como una Religión, creo recordar que con el fin publicitario de reclutar socios para el equipo de Liverpool.

Ahora, en los días de máximo paroxismo del futbol, al hilo del aluvión de partidos metidos en todos los hogares desde el campeonato del mundo de Rusia, se está aprovechando la ocasión para destacar también las dimensiones más transcendentes del futbol, relacionándolo "con la filosofía, con la antropología y hasta con la religión". La línea argumental de todas estas reflexiones es que el futbol se asemeja a la religión y que "ser hincha, fan o seguidor de un club o de una selección es un compromiso religioso". Es ésta una buena ocasión para reflexionar brevemente sobre el tema, para aportar algunas semejanzas (y desemejanzas) existentes entre el futbol y la religión*.

1. ASISTENTES, POR MILLONES. La más gruesa semejanza entre el futbol y la religión es que ambos fenómenos reclutan semanalmente los asistentes por millones. De forma aproximada, se dice que 14 millones de españoles acuden semanalmente a los campos de futbol. Con mayor precisión, la última estadística del CIE calcula que, del 72 % de españoles que se afirman como católicos, el 14,3 % asiste a la misa dominical, cifra en sí baja pero que eleva de hecho a 7 millones los asistentes reales a las iglesias cada semana. Ninguna otra realidad en España se aproxima siquiera a la participación que la religión y el futbol convocan (a éstas hay que añadir, además, las cifran también millonarias de los seguidores a distancia de estos fenómenos por las televisiones y las radios). Los presupuestos económicos anuales de más de 1.000 y 2.000 millones de euros, para la Iglesia católica y para el futbol español respectivamente, visualizan también las dimensiones millonarias de estas dos macro-instituciones. Sólo la Iglesia y el futbol miden sus fuerzas en España con semejantes dimensiones millonarias. 


2. LOS RITOS, COMO NORMA DE FUNCIONAMIENTO.
Las ceremonia religiosas son rituales, están sometidas a normas  muy precisas de palabras y de gestos para las diversas actuaciones eclesiales, para cada uno de los sacramentos que  se ofician.
Pero en el futbol existen también exigentes ritos para las actuaciones: en los templos o catedrales que son los estadios (no solo en Bilbao), las tribunas recogen a los feligreses; sobre el césped ofician los sacerdotes (algunos jugadores se consideran y son considerados como dioses); los hinchas, son los creyentes; los goles, auténticos milagros; todo está además marcado por precisos ritos de procesiones iniciales, banderas, cantos e himnos, respuestas entusiastas de los asistentes... Los ritos están tan marcados en los estadios de futbol como en las ceremonias religiosas.


3.  CULTO. Las ceremonias religiosas son actos de culto, en ellas se rinde culto a Dios. Las novenas, quinarios y triduos organizados por las Hermandades son familiarmente denominados por los "semanasanteros" como los "cultos". El futbol es también un acto de culto al deporte, al balón, a los goles, a la suntuosidad de los estadios. El que va al futbol se sumerge en un acto masivo de alabanza a la mágica de los enfrentamientos, que pueden o no acabar en el éxito de los goles.

5. VALORES COMPARTIDOS. Los que se acercan a un acto religioso comparten con los demás el valor supremo de la fe. La práctica del deporte comparte y fomenta también una serie de valores importantes: la igualdad de los miembros del equipo, la superación personal, la ilusión, la competencia, la solidaridad... Para un escéptico de los valores tradicionales, "perdida la confianza en la política y la religión, sólo queda el partido de la jornada para construir la identidad y construir la arcadia sintética de las multitudes" (Manuel Mandianes, miembro del CSIC).

6. PECADOS CAPITALES. No sólo hace participar en valores, también introduce el futbol en una serie de antivalores, los que serían los también siete pecados capitales de este deporte: "capitalismo, mercantilización, colonialismo, nacionalismo, psicología de masas, patriarcado, codificación legal de la violencia". El futbol no es blanco, no está exento de defectos, pero "abstrae a un reino más elevado y sacro de experiencias ritualizadas".

7. ACEPTACIÓN DE LA CRUZ. En el futbol hay que aceptar la derrota, como en la religión hay que encajar la cruz, "La fe en unos colores resulta idéntica al fenómeno religioso sólo funciona correctamente cuando se conjuga con un fracaso monumental, inapelable, la derrota; incluso, la derrota en una final. Sólo quienes padecen ese vacío se acercan al futbol de una manera realmente religiosa". Los aficionados hablan mucho del "sufrimiento" por el que inevitablemente hay que pasar, para ganar un partido cuando domina mucho el balón el equipo contrario, o, lo que es todavía mucho peor, para perderlo irremisiblemente.

8. TRANSMISIÓN DE IDENTIDAD. El futbol es un auténtico "constructor de identidad, funciona mejor que la política para trasmitir a la gente una sensación de comunidad". La grada iguala, y hace a todos participantes de un mismo sentir. Para los que desconfían de la política e incluso de la religión, "sólo queda el partido de la jornada para construir identidad y establecer la arcadia sintética de las multitudes". La asistencia a los partidos "organiza el caos individual, social, político y religioso, que muchos llevan dentro y -en lenguaje aún más solemne- llena el vacío existencial de las referencias perdidas y de la complejidad de la vida". Los gritos que llenan los campos de futbol -se ha llegado a decir- son "intentos de vomitar dramas cotidianos... La horas dedicadas al futbol son horas raptadas al diván del psiquiatra". La identidad, que el futbol transfigura, se trasmite también de padres a hijos. Es otro argentino el que comenta: "El futbol no es ni más que menos que eso. Eso que me dio mi viejo, y que yo le paso a mi hijo. Ese amor gratuito, esa esperanza desbocada. Ese dolor, esa rabia, esa fe rotunda". Es el mismo lenguaje que se usa para la transmisión de la fe de padres a hijos, en las comunidades cristianas.

9. INCLUSO TRANSCENDENCIA. Para el que va al futbol, el estadio lleno es su paraíso. El auténtico aficionado encuentra su felicidad más completa en sumergirse en el espectáculo de masas del estadio. Se espera incluso el milagro de los goles, aunque el cielo y el infierno, la satisfacción y el dolor, se concentren en el espacio reducido de los 90 minutos. Aún es más transcendente la participación del individuo en el juego del equipo, que suma más que las aportaciones aisladas de cada uno de los miembros: como ha filosofado el francés Sartre, "la acción del jugador individual se subordina al equipo, se integra en él a la vez que lo trasciende, de modo que la acción colectiva del grupo ampara el funcionamiento de la acción individual". Una cierta trascendencia hacia universos no individuales es participado por los que viven intensamente el futbol.

10. NO ES LO MISMO. Aunque el escritor uruguayo Galeano haya dicho que "el futbol se parece a Dios en la devoción que le tienen muchos creyentes (y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales)" y que "el futbol es la única religión que no tiene ateos", sin embargo, el futbol se puede decir que es una religión, pero no la religion. Las semejanzas referidas en este comentario destacan puntos ciertos de coincidencia, pero, a pesar del uso del lenguaje religioso expreso para expresar las coincidencias, el futbol no llegará nunca a sustituir a la religión, porque el futbol es una realidad sólo terrena e inmanente y sería incluso irrespetuoso compararlo con la religión que se centra en el Dios enteramente trascendente.
       


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* Un Pliego del periodista Juan Carlos RODRÍGUEZ, en el semanario Vida Nueva, resume bien toda la literatura que se ha publicado recientemente sobre las relaciones entre el futbol y la religión: Hermenéutica" del futbol como `religión del siglo XXI´ (nº 3.087, 16-22 junio 2018, páginas 23-30). En este amplio artículo, se aporta la referencia precisa y detallada de hasta diez libros sobres esta materia. De este extenso artículo están sacadas muchas referencias y las citas entrecomilladas de este breve comentario.

jueves, 21 de junio de 2018

¿Que es parresía? Francisco la recomienda para ser santo



Parresía es una palabra de origen griego que el Papa Francisco ha colocado sobre el candelero al hablar sobre la santidad. Los que no sintonizan mucho con Francisco se fijan en el contraste existente entre el gran teólogo que fue Benedicto XVI y el más bien divulgador de la teología que es Francisco. Pero en su última Exhortación Apostólica Alegraos y Regocijaos, Sobre la llamada a la santidad en el mundo actual, junto a innumerables citas bíblicas y a frecuentes alusiones al gran teólogo Santo Toma de Aquino, Francisco castellaniza esta palabra griega y dedica un buen apartado de su escrito a comentar el papel que juega la parresía en el acercamiento a la santidad cristiana.


¿Que destaca Francisco al usar este término proveniente del griego?

Significados múltiples
No es fácil una buena traducción de este término. Al no referirse el mundo físico (como oikos, que siempre se traduce por casa), la traducción es más versátil, más dependiente del contexto y de la intención. La definición que da el Diccionario de la Real Academia Española a la castellinación del término y que repiten otros diccionarios y enciclopedias ("figura que consiste en aparentar que se habla audaz y libremente al decir cosas, ofensivas al parecer, y en realidad gratas y halagüeñas para aquel a quien se dicen"), se refiere sólo a un uso de la Retórica y no entra en otros significados más próximos a la etimología del término; "decirlo todo" (de rema y pan, dicho y todo).


En la siete páginas que Francisco dedica en su escrito a la parresía, salen una serie de palabras y expresiones que configuran el significado múltiple que este término tiene en el Nuevo Testamento: "audacia", "fervor", "empuje evangelizador", "actitud llena de coraje", "entusiasmo", "hablar con libertad", "poner nuestros carismas al servicio de los otros", "sentirnos apremiados por el amor", "empuje del Espíritu para no ser paralizados por el miedo y el cálculo, para no acostumbrarnos a caminar sólo por dentro de confines seguros", "predicar tu palabra con toda valentía", "desplazarnos para ir más allá de lo conocido, hacia las periferias y las fronteras"... Francisco concreta además media docena de citas expresas de esta palabra, de las 31 que se pueden encontrar en una Concordancia de los términos griegos del Nuevo Testamento. No se trata de llevar a cabo traducciones literales de la palabra parresía, sino de dar a entender todos los múltiples sentidos contenidos en este polifacético término. Poner en valor, la frase que ahora se repite hasta la saciedad. La ilustración que reproduzco, con una figura todo ojos y orejas y muchas antenas, abierta a todo lo que provenga de los demás, ya resulta significativa.

Su carencia, lo más significativo
Lo que más me ha impresionado -en el pequeño tratadito sobre la parresía de Francisco- no es todo el rico sentido positivo que el término tiene, sino lo mucho más que revela su ausencia, el sentido negativo manifestado en las situaciones en las que no se practica la parresía, en las que caemos "en la tentación de huir a un lugar seguro", para no afrontar el tener que dar la cara y asumir compromisos. Francisco enumera los "muchos nombres" que tiene el refugiarse en "lugares seguros": "individualismo, espiritualismo, encerramiento en pequeños mundos, dependencia, instalación, repetición de esquemas ya prefijados, dogmatismo, nostalgia, pesimismo, refugio en las normas... Nos resistimos a salir de un territorio que nos era conocido y manejable" (Gaudete et Exultate, número 134).

Cada uno de los términos de la enumeración merecería un comentario. Son situaciones heterogéneas, algunas no frecuentemente valoradas como negativas, pero todas manifestativas de la falta de arrojo que supone el no salir de los propios esquemas. Es mucho más cómodo el refugiarse en los "lugares seguros", pero Francisco recomienda el riesgo de la desinstalación. La llamada es muy clara: "La costumbre nos seduce y nos dice que no tiene sentido tratar de cambiar algo, que no podemos hacer nada frente a esta situación, que siempre ha sido así y que, sin embargo, sobrevivimos. A causa de ese acostumbrarnos ya no nos enfrentamos al mal y permitimos que las cosas `sean lo que son´, o lo que algunos han decidido que sean".

Francisco advierte que para atender a estos reclamos hace falta que "el Señor venga a despertarnos"; más incisivamente, hace falta que el Señor venga a "pegarnos un sacudón en nuestra modorra, a liberarnos de la inercia". Consciente de lo que esto supone y contando con el testimonio de los santos auténticos, Francisco recuerda que "la Iglesia no necesita tantos burócratas y funcionarios, sino misioneros apasionados, devorados por el entusiasmo de comunicar la verdadera vida … a salir de la mediocridad tranquila y anestesiante".

Retrato personal
Todo lo anterior lo dice Francisco al describir, al final ya de su escrito, los cinco aspectos de la "llamada a la santidad". Junto a la parresía, los otros cuatro son el "aguante-paciencia-mansedumbre", "la alegría y el sentido del humor", "el vivir en comunidad" y "la oración constante". En todo el escrito y en estos cinco brochazos finales, la santidad es presentada como algo a lo que todos los cristianos somos llamados, como algo que evitará que la vida cristina se convierta en un simple "museo de recuerdos".

Un rasgo final sobre la implicación personal de Francisco en todo esto. Al escribir las Constituciones, San Ignacio traza una descripción subidísima de las cualidades que debería tener el P. General de la Compañía de Jesús. La descripción resulta casi inasequible, por lo ambiciosa que resulta. Los comentaristas han resaltado, con todo, que, indirectamente y sin pretenderlo de ningún modo, la descripción realizada constituye el mejor retrato de la figura de san Ignacio de Loyola. Algo parecido se podría decir del contenido de este escrito sobre la santidad y, más concretamente, de lo apuntado sobre la parresía: se hace una descripción de la ejemplar intrepidez que tiene el jesuita Francisco en su pontificado. *


* El gran moralista español Marciano Vidal ha publicado en el semanario Vida Nueva (número 3.086, 9-15 junio 2018, en un Pliego, incluido en las páginas 23-30) un completo comentario al escrito de Francisco, con una mirada además muy atenta a su conexión con la moral: Una espiritualidad evangélica, alegre y puesta al día. Sobre la exhortación apostólica `Alegraos y Regocijaos´. Merece mucho leerse, para recibir una valoración cabal sobre el escrito papal.


domingo, 10 de junio de 2018

Consecuencia positiva del cambio de gobierno

 

 







Este comentario no tiene un sentido directamente político. El sentido positivo referido en el encabezado no contempla sólo el ángulo político -si ha sido o no bueno para España el cambio de gobernantes que se ha producido-, sino que se centra en el mucho más amplio y universal sentido social y humano de la nueva situación; esto es, si ha traído alguna ventaja en otros órdenes de la vida.



El cambio es posible
 Que en menos de 10 días se haya pasado de la estabilidad de ver al Gobierno de Rajoy tranquilo y optimista por haber laboriosísimamente conseguido la aprobación de los presupuestos del país, con un inmediato panorama bien despejado por delante, a la caída del mismo Gobierno y a la toma de posesión de Pedro Sánchez, con el sólo respaldo directo de un PSOE de 84 diputados, es un acontecimiento tan impensable previamente que ha demostrado fehacientemente que todo cambio resulta posible.

Este acontecimiento resulta positivo porque lo más frecuente es considerar que lo difícil es prácticamente imposible, que no sirve para nada soñar con las estrellas, que el realismo de la vida se impone siempre sobre las atrevidas ilusiones. Constatar, por ello, que algo tan difícil de imaginar se ha convertido en realidad en tan pocos días, resulta saludable para desperezar los optimismos, para darle por una vez la razón a la ilusionada frase otro mundo es posible.


Cuando ya no se está en los años más jóvenes de la vida, cuando las personas y las instituciones levantan más desconfianzas que ilusiones, viene bien este golpetazo contra las desesperanzas, este volcán desmadrado de optimismo que se come y aniquila los más negros presagios anteriores. El alcance de este hecho desborda lo político, entra en el cauce mucho más amplio de la vida, en todas sus variantes.Soy consciente, con todo, que algunos consideran este hecho no como positivo, sino como radicalmente negativo.

Para éstos, el otro mundo es posible no significa que lo bueno impensado pueda sobrevenir, sino que siempre resulta posible empeorar la situación actual, que los disparates más impensables se pueden llevar a cabo. Cada cual es libre, o esclavo, de sus propios planteamientos; cada uno valora las situaciones según sus propios antecedentes y sus anteriores puntos de vista. Pero aun éstos, que estiman tan negativamente el cambio político que se ha producido, estarán de acuerdo en conceder que la revolución ha resultado posible, que se ha producido una alteración que no era concebible pocos días antes. Otro mundo es posible, también para éstos.


Virado en positivo
Siempre es preferible virar lo hechos en positivo que valorarlos negativamente. La botella medio vacía siempre se puede considerar medio llena, incluso cuando las dos mitades no sean exactamente iguales, aunque alguna de las dos supere el 50 por ciento.

Ahora me ha contribuido a que le preste una mirada positiva al cambio político actual una simultanea relectura de El Principito , la imperecedera joya que nos dejó el francés nunca pasado de moda Antoin de Saint Exupery. La fábula del niño caído de una lejanísima estrella, sus rasgos de realismo en las más impensables situaciones, sus alegorías sobre personajes inimaginables y al mismo tiempo veracísimos, su capacidad para hablar con una rosa, con un volcán o con un zorro, todo la magia del relato contribuye a una mirada amorosa sobre la realidad, en la que los buenos sentimientos llegan a ahogar a los malos.

También me ha conducido en estos días a una visión positiva de la realidad, una columna en un reciente El País Semanal de Martín Caparrós sobre las Palabras al viento. El recuento de palabras que aparecen como nuevas o que adquieren nuevos significados (digital, ordenador, móvil, ratón, pinchar..., o populismo, ciudadanos, género, etc., etc.), arrastra al autor a pensar que "todo, incluso lo que me había parecido más solido y durable, era volátil" y le hace enfrentarse con el dato ineludible del tiempo, "mi primer gran choque con el tiempo, lo socarrón del tiempo, lo implacable del tiempo. El análisis de las palabras nuevas o de las que cambian de sentido o desaparecen le lleva a la transcendente conclusión que "nadie piensa que su mundo es efímero... No pensar el mundo como proceso histórico incesante, no darse cuenta de que todo cambia todo el tiempo, es no pensar que nuestras sociedades se van a terminar. Como las vidas". Demasiado enfático y solemne tal vez, pero con mucho sentido aprovechable.
 

De todo sale algo bueno
El cambio político que ahora se ha producido, sin duda que ha sido radical y que hasta hace poco resultaba impensable. Para el que le resulte posible transcender de la valoración estrictamente política, no hay duda de que se ha hecho presente una nueva situación, que ha amanecido un nuevo panorama.

Sentir que se ha podido producir esta radical transformación en tan poco tiempo, ya resulta positivo. Lo nuevo genera, además, esperanza. De todo se puede sacar algo bueno. Para el que le resulte posible, no es momento de contemplar lo equivocado, lo peligroso o lo difícil que la nueva situación política puede acarrear, sino de sentir ilusión por lo que nace, por lo que aparece con la pretensión de que todo resulta posible. Dejar de considerar las cosas como inevitables y abrirse a la esperanza de conseguir incluso lo difícil, lo que hasta ahora se veía como imposible. Más allá del buenismo, albergar la esperanza de que otro mundo es posible.

domingo, 3 de junio de 2018

Crucifijo y Constitución, ¿insustituibles?

 

 




El mismo día y prácticamente a la misma hora, el sábado 2 de junio y a las 10 de la mañana, ha sido la toma de posesión de Pedro Sánchez como Presidente del Gobierno, sin Crucifijo sobre la mesa, y la toma de posesión de los Consejeros del Gobierno de la Generalitat de Cataluña, sin Constitución sobre la mesa. El Crucifijo y la Constitución, ¿son imprescindibles en estos actos?


El Crucifijo y la Biblia
La mesa a la que se acercó Pedro Sánchez para formular su Promesa estaba absolutamente limpia de símbolos religiosos, sin Crucifijo y sin Biblia, como se puede constatar en la imagen adjunta tomada de El País. Toda la prensa y todos los medios que han informado sobre este acto han destacado de forma importante la ausencia de elementos religiosos en este acto.

Todos han tenido que informar, sin embargo, que la presencia del Crucifijo y la Biblia no es obligada ni imprescindible, desde que el actual Rey en 2016 dejo la presencia de estos símbolos a voluntad del que toma posesión, así como ya lo era antes el usar la fórmula del "prometer" o del "jurar".

Me ha sorprendido que el informativo de la COPE de las 7 de la mañana del día siguiente, el domingo 3, se abriese con un comentario de ¡10 minutos! sobre esta ausencia de símbolos religiosos en el acto de la toma de posesión, reiterando que "Sánchez no estaba obligado" y que la Iglesia Católica "no precisaba de su expresa aquiescencia religiosa", pero que el hecho resultaba muy significativo por el personaje y por los tiempos en los que la Iglesia está siendo ninguneada y hasta perseguida. Como contraste aparentemente fuerte se adujo que el públicamente ateo Tierno Galván se inició como Alcalde de Madrid ante la presencia del Crucifijo, sin destacar para nada la enorme disimilitud del personaje y de los tiempos existente entre las personas y entre circunstancias del todo diversas.

Además de en los medios, este hecho lo he oído comentar mucho en los ambientes religiosos, tomándolo además como augurio de las medidas antirreligiosas y antieclesiales que algunos esperan del Gobierno de Pedro Sánchez. El malestar que a muchos ha causado la llegada al poder de Pedro Sánchez da la impresión de que se ha desbocado por esta deriva de la falta de elementos religiosos en su toma de posesión.

Como todo acto humano, desde luego, el hecho puede ser discutible. La no presencia de los elementos religiosos en un acto de un estado laico, además, se presta a valoraciones muy diversas, desde las airadas hasta las más ingenuamente consentidoras. Con todo, en este caso, puede que la hipotética presencia de los símbolos religiosos también podría haber sido contestada por los muy críticos con el PSOE y con su Presidente, por la falsedad de usar estos símbolos sin convencimiento y sólo por conveniencia. No deja de sorprender, además, que la carga de todos estos comentarios y criticas se focalice en Pedro Sanchez, por usar este derecho, y no en Felipe VI, que fue el que estableció la posibilidad de usarlo. En resumen, una discusión muy de la época, en la que cada interviniente queda retratado por la postura adoptada.

Ausencia de la Constitución
Destaca mucho el que el mismo día y a la misma hora, en la mesa ante la que tomaban posesión los Consejeros de la Generalitat de Cataluña, no estuviese ni presente ni abierto el libro de la Constitución Española. El texto formulado de la Promesa omitía expresamente cualquier referencia a la propia Constitución y al Rey de España. En la sala, tampoco había bandera española. Por lo que he leído sobre el tema, no hay normativa expresa y muy precisa sobre esta materia, por lo que cualquier impugnación resultaría difícil de formular, pero el hecho pone en evidencia la voluntad descarada de manifestar el deseo de desconexión con España.

Este hecho tiene carácter fundamentalmente político. En una información secundaria, muy de pasada, he visto que los Consejeros "prometieron" y que sobre la mesa estaba una bella imagen de San Jordí, sin alusión alguna a Biblia o Crucifijo. La fuerte carga política de este acto, con el homenaje reivindicativo a los "presos políticos y a los exiliados" y a sus familiares, dirige la mirada hacia otra parte y no presta atención alguna a la presencia o la ausencia de elementos religiosos o al carácter meramente laico del acto de toma de posesión. Cuando están presentes circunstancias política muy acuciantes, disminuye mucho la atención a la tangencia religiosa del acto.

Enseñanzas de los dos casos
La mirada y los intereses se configuran según la índole de las circunstancias. Por tener mucha importancia la ausencia de la Constitución sobre la mesa y en la formulación de la Promesa -insustituible, visto el tema desde el resto de España-, la consideración del elemento religioso ha pasado a segundo tercer plano en el acto de Cataluña. Los resquemores -también religiosos- existentes sobre la figura de Pedro Sánchez seguramente han prestado atención sobredimensionada al carácter puramente laico del acto de su toma de posesión.

La incidencia de lo religioso con lo político no resulta fácil, suele ser muy problemática. Pero la anécdota del acto de Madrid y del acto de Barcelona pone al descubierto que los factores concomitantes -la postura ante Pedro Sanchez, la actitud ante el independentismo- influyen también enormemente en la valoración de los hechos. Discernir sobre el vidrioso tema de la relación entre lo religiosos y lo político es una tarea ardua, propensa al análisis "según el cristal con el que se mira". La verdad completa siempre resulta inasequible para los humanos.