jueves, 9 de abril de 2015

Nueva mirada a los Medios de Comunicación Social


 Una intervención que tenido que tener recientemente sobre los Medios de Comunicación Social (MCS, en adelante), me ha obligado a reflexionar de nuevo sobre el tema y, como la intervención era en un ambiente eclesial, me ha obligado a  volver al Decreto Inter mirifica, que el Concilio Vaticano II –hace ya 50 años- aprobó con prisas en una de sus sesiones finales.
En su introducción,  el Decreto realiza una justificación de que el Concilio entre a tratar un tema no directamente religioso:

“Entre los maravillosos inventos de la técnica que -en nuestros tiempos- ayudan al espíritu humano, la madre Iglesia mira con peculiar solicitud a los que han abierto nuevos caminos para comunicar con facilidad extraordinaria noticias ideas y doctrinas … El sacrosanto Concilio, por la vigilante e insistente preocupación de los Sumos Pontífices y de los Obispos en cuestiones de tanta importancia, considera su deber tratar cuestiones relativas a los MCS. Considera que su doctrina aprovechará, no sólo a la salvación de los cristianos, sino al progreso de toda la sociedad humana” (Inter mirifica 1-2). 

La justificación hoy resultaría casi innecesaria, porque la importancia de los medios se ha sobredimensionado en el tiempo transcurrido desde entonces. Pero sí resulta aún muy válido lo que ya entonces intuyó el Vaticano II, que los MCS consiguen el milagro de que “cada hombre o mujer se convierta en un  ciudadano del mundo” (Inter Mirifica 22), convirtiendo así en realidad la repetidísima afirmación de Mc Luham de que los medios convierten “el mundo en una aldea global”.


Algunos rasgos de los MCS

*Ampliación necesaria. Los medios contemplados por el Vaticano II, hace 50 años, fueron “la prensa, el cine, la radio, la televisión y otros semejantes”. Actualmente, resulta evidente que habría también que incluir el internet que, albergando toda la gama de las redes sociales, ha revolucionado las posibilidades comunicativas de los Emisores frente a los Receptores.

* Buenos y malos. Aunque el tono general es positivo, el Decreto del Vaticano II alertó mucho sobre la necesidad de distinguir bien entre los medios buenos y los medios malos, recomendando el uso adecuado en cada uno de los dos casos:

“La recta elección de los medios exige a los usuarios favorecer plenamente lo que sobresale en virtud, ciencia y arte; y evitar lo que pueda ser causa o ocasión de daño espiritual para los propios usuarios o pueda poner a otros en peligro” (Inter mirifica 9).

La recomendación de usar bien los MCS resulta bastante obvia. Hay que distinguir los buenos de los malos, como se distingue una manzana sana de una que está podrida. La energía atómica puede tanto producir energía sana como una bomba mortífera. Por tanto, hay que saber elegir y depositar confianza en los medios que dan buena información y hay que saber tomar postura ante los medios que dan una información distorsionada, no buscando la exposición de la verdad sino la defensa de los propios puntos de vista o de los propios intereses. En este sentido, es vital saber distinguir cuando un medio, un programa o cualquier otro tipo de comunicación busca un objetivo noble o cuando sólo pretende la consecución de intereses políticos o exclusivamente económicos. El Concilio señala que es muy importante “oponerse a las sugerencia malas y favorecer de lleno las buenas”; por lo que resulta igualmente importante “aprender a formar recto juicio” frente a “lo oído, visto o leído” (Inter Mirifica 9-10).

* No matar al mensajero. Conviene mucho no caer en un peligro muy frecuente entre los usuarios de los medios. El peligro es echarle la culpa a los medios de las informaciones o las opiniones que ellos nos facilitan. Es la tentación sempiterna de matar al mensajero que me trae una mala noticia. La culpa no la tiene el mensajero sino el que lo ha enviado o, simplemente, la malicia que reviste la propia noticia. Se suele culpar mucho a los medios de que sólo dan malas noticias; o que sólo propician programas basura; o que son muy indiscretos en las informaciones que facilitan. En general, los medios proporcionan lo que la gente les demanda, y, en este sentido, no hay que criticar tanto al medio porque facilite lo morboso o la basura sino a la gente que presta atención preferente a estos temas.  Además y sobre todo, si un medio es sesgado en su información, si recoge demasiada basura, si solo habla desde un partido o punto de vista, hay siempre que ver quién está detrás de este medio, cuáles son los intereses de la empresa o de la persona que envía los mensajes a través de las redes sociales hasta atiborrarlas, y no culpar al mismo medio que sólo es el mensajero que nos trae a casa la noticia o el mensaje del que ha querido enviar estos contenidos.

*Saber exigir. Todos  debemos  tener muy claro qué demandamos de los medios, qué exigencias ponemos sobre su estructura y sus contenidos. Existe “un derecho a la información” que, según el Vaticano II, nos permite a todos exigir determinadas características a las informaciones que recibimos:

“La información debe ser siempre verdadera y, salvadas siempre las exigencias de la justicia y la caridad, deber ser también íntegra, completa; además, en cuanto al modo de presentarla, debe ser honesta y conveniente; es decir, debe respetar escrupulosamente las leyes morales, los legítimos derechos y la dignidad del hombre, tanto en la obtención de la noticia como en su difusión” (Inter Mirifica 5).

* Justicia y caridad. Remachando una frase incluida de pasada en el texto anterior del Vaticano II y teniendo en cuenta que “hoy día las opiniones públicas (lo que se hace público en los medios) ejercen poderosísimo influjo en la vida privada y pública de los ciudadanos”, el Concilio recomienda a “todos los miembros de la sociedad”, es decir, tanto a los que elaboran los medios como a los que los usamos, el que “cumplamos los deberes de la justicia y de la caridad”, publicando  -o demandando que se publique-  sólo lo que respeta los derechos de las personas y tiene además en cuenta las exigencias de la caridad. Sólo así se contribuye a “formar y extender una recta opinión pública”, sólo así la difusión de las informaciones obtenida por los MCS será la adecuada y legítima (IM 8).

* Medios propios de la Iglesia. En España, la Iglesia católica cuenta con MCS propios, y esto plantea particulares posibilidades y muy concretas responsabilidades a la propia Iglesia, tanto respecto a la elección de sus profesionales como a la elección de sus contenidos.  Existe una cadena de emisoras de radio, Radio María, que fomenta mucho la piedad religiosa y se centra fundamentalmente en vida intra-eclesial,  pero esta red de emisoras no depende directamente de la Jerarquía de la Iglesia sino de una Asociación privada llevada por personas católicas de una determinada ideología.  Además, y sin dejar de mencionar la importante presencia que ya suponen las muy extendidas hojas parroquiales y diocesanas, la Iglesia cuenta oficialmente con la mayoría del accionariado de la Sociedad Anónima propietaria de la poderosa cadena de emisoras de radio, la COPE, y cuenta también con la directa responsabilidad de una todavía modesta emisora de TV, el Canal 13. A estos medios dependientes directamente de la Iglesia, el Concilio les exige y todos los usuarios católicos de estos medios deben también exigir “la intención manifiesta de formar, consolidar y promover una opinión pública en consonancia con el derecho natural y con las doctrinas y preceptos católicos, así como difundir y exponer adecuadamente los hechos relacionados con la vida de la Iglesia” (Inter Mirifica 14,1).

* Saber defenderse de los medios. Sobre la forma de acercamiento a los MCS, habría siempre que luchar por la defensa de la propia identidad personal. No se puede depender de tal forma de los MCS que sólo se piense y sólo se diga lo que -sin más análisis- se ha recibido de los medios. Expresiones como “esto es verdad, porque lo he visto en el periódico o en la TV”, “lo ha dicho la radio”, “me ha llegado un power point o un mensaje”, no pueden sin más acreditar la verdad de la noticia que se transmite a los demás:  hay siempre que tener en cuenta en qué medio ha salido y de qué fuentes proviene la noticia, hay que tener opinión clara sobre los diferentes medios por los que llegan las informaciones y  -en las diversas materias- conviene no darle a todos los MCS el mismo nivel de credibilidad. Por tanto, tenemos que sabernos defender ante los medios, tenemos que salvar nuestra propia identidad personal y nuestras propias opiniones en los contactos que mantengamos con los MCS.

* Interés por estar bien informados. Ante la auténtica galaxia de fuentes, conviene mucho mantener abierto el deseo de estar bien informados. Hay gente que no ve los telediarios ni escucha los informativos de la radio porque “sólo me dan malas noticias”. Para muchos, los periódicos son un auténtico artículo de lujo. Muchas personas sólo mantienen interés por lo más inmediato y cercano, por lo que ocurre en el propio contorno, sin asomarse a mirar lo que está más allá de las propias paredes. Otras personas tienen desgana y apatía por todo lo que provenga de los demás, o tienen tal hartazgo de toda la información que no muestran interés por lo que ocurre más allá de su propia familia y su propia casa. Frente a todas estas actitudes desconectadoras, conviene mantener el interés por lo que ocurre en los diversos campos de la actualidad –la vida social, deportiva, económica y también política-, no sólo en nuestro propio entorno sino también en nuestra autonomía y en nuestro país y en todo el mundo.


Añadido para creyentes: Aprender de Dios

Los creyentes cristianos tienen,  en la forma de relación que la fe afirma que Dios tiene con los hombres y mujeres del mundo, el mejor modelo para la comunicación humana.

Dios establece comunicación con los humanos, al crear a todo el mundo para el hombre. La teoría de la comunicación señala que el Emisor, a través de los medios, transmite sus mensajes al Receptor; y que el Receptor acusa recibo de la información que le ha llegado, a través de los distintos procedimientos de retroalimentación.  De forma semejante, Dios hace llegar sus mensajes de amor a los humanos través de todas las realidades humanas; y el Receptor debe acusar recibo al Emisor, no viendo en las realidades humanas simples cosas sino dones de Dios.   

El proceso comunicador de Dios con la humanidad, después del anteproyecto que supuso la creación, se lleva a cabo con el proyecto pleno que es la encarnación. Dios mira al mundo con mirada benévola, y, a pesar de que ve también lo malo que hay en toda la tierra, se deja llevar más de su misericordia y decide la gran noticia de la salvación del mundo, el envío de su Hijo a la tierra, su encarnación como hombre,  para que todos los humanos tengan la posibilidad de ser hijos de Dios.

La comunicación del Dios con el hombre, el anteproyecto de la creación y el proyecto de la encarnación, son para los creyentes el mejor modelo utópico de la comunicación, de todos los procesos que se deben establecer para la concepción y el uso de los Medios de Comunicación Social. Nada más y nada menos.










jueves, 19 de marzo de 2015

Admiración y agradecimiento hacia Teilhard de Chardin

  El 10 de abril se cumplen sesenta años de la muerte de Teilhard de Chardin, una ocasión buena para decir una palabra sobre su figura.

         Ni soy paleontólogo ni tengo conocimientos especiales sobre temas científicos. Por tanto, mi pequeño comentario sobre Teilhard de Chardin no puede entrar en lo más específico de sus aportaciones a la ciencia y se queda tan sólo en el atractivo de su talante humano, en el valor indudable de su ejemplo vital.

         Lo primero que me causa admiración de su vida es que casi toda su obra, salvo algunas aportaciones estrictamente científicas, se publican después de su muerte. Todas su obras de más amplio alcance -El fenómeno humano, El medio divino- se publican después de su muerte en 1955. No conozco suficientemente bien el detalle de su biografía, pero sus dificultades con la censura eclesiástica debieron ser muy fuertes cuando no llegó a publicar en vida lo más granado de su pensamiento científico-filosófico-teológico. La comunicación con los lectores, el recibir la retroalimentación de sus opiniones, el conocer el parecer de la crítica sobre lo que el autor ha formulado, todo lo que en cualquier autor es vital para seguir pensando y escribiendo, tuvo que ser sustituido en Teilhard de Chardin por una carrera exclusivamene en solitario, escribiendo mucho pero sin poder recoger los ecos externos de lo que él iba produciendo. Si hubo además prohibición de publicar en vida sus escritos, su acatamiento de la voluntad superior es ejemplar. Ahora, a posteriori, resulta admirable cómo pudo llevar adelante una situación objetivamente tan tensa. El no publicar su obra en vida resulta un primer motivo para su admiración.

        No sé si estoy del todo en lo cierto, pero me parece que le debemos todos fundamentalmente a Teilhard de Chardin el que la teología católica no tenga ya miedos importantes para el pensameinto evolucionista. El fixismo antiguo, unido a la interpretación más literal de los primeros capítulos del Génesis, bloqueaba no hace tanto tiempo el pensamiento filosófico y teológico hasta puntos extremos. El profundo conocimiento de la paleontología de  Teilhard de Chardin le permitió plantear el evolucionismo de forma respetuosa con la ciencia y respetuosa también con la teologia. Las teorías darwinistas dejaron de ser un lejano tabú para convertirse en materia de seria discusión científica. Los pensadores católicos actuales no le tiene miedo ya a la ciencia ni al evolucionismo. Teilhard avanzó lo suficiente para hacer transitables lo que antes eran senderos abruptos.  Al morir él fue objeto de severas censuras teológicas, y, recién publicadas, la Compañía de Jesús tuvo que retirar momentaneamente de la circulación sus obras por imperativos eclesiasticos. Pero después ha venido su revalorización hasta el punto de que el gran teólogo Ratzinguer, ya Papa Benedicto XVI, pudo decir de él que tuvo "una gran visión, que culmina en una verdadera liturgia cósmica, en la cual el cosmos se convertirá en una hostia viviente (Homilia en Aosta, 24 de junio de 2009).

          Por último, los no científicos le debemos a Teilhard su pensamiento teológico, su concepción optimista de la evolución siempre tendiente hacia el punto omega, concluyente al final en Cristo Jesús. Su libro El medio divino puede ser saboreado también por los no científicos, es la visión de todo lo humano a la luz de la presencia en todo de lo divino. Es lo que el jesuita actual José A. García ha generalizado afirmando que en la creación no hay cosas sino dones, que en todo lo humano se puede perseguir y encontrar el sello de Dios.

          Un poco atrevido es decir una palabra sobre Teilhard de Chardin sin conocer a fondo su pensamiento científico. Pero el sesenta aniversario de su muerte permite manifestar con sencillez la admmiración y el agradecimiento que hoy concita su figura. 

         

         

domingo, 8 de marzo de 2015

FENÓMENO DESBORDANTE DE LA SEMANA SANTA MALAGUEÑA

       




  Una visita detenida a la Casa Hermandad de una de las Cofradías de Málaga -la de Mena- me ha anticipado todo el fenómeno de la Semana Santa, visto en este caso desde Málaga.

             La primera impresión que me ha producido el contacto ahora mantenidoo con esta Hermandad ha sido es de la grandiosidad. La sala de los tronos, el amplísimo espacio en el que se encuentran recogidos los grandísimos catafalcos en los que serán transportadas en la procesión las imágenes de la Virgen y del Señor, es realmente espectacular, por las dimensiones y por la altura de la sala, más cercana a las dimesniones de un cine o un teatro que a las de un recinto privado. "Y eso que los varales están quitados", comentó certeramente el que nos enseñaba la Hermandad. 

            La impresión de grandiosidad se aumenta al conocer el dato preciso de que los tronos son llevados por 240 hombres de trono, en el caso del Cristo, y 260, en el caso de la Virgen, todos pagando 30 € por salir. Más de quinientas personas, contando los mayordomos y capataces, intensamente consagrados al traslado de las imágenes durante las siete horas cumplidas que dura la procesión. Si se suman los alrededor de 700 nazarenos que acompañan a esta procesión, más los militares y legionarios que en el caso de Mena forman parte además del cortejo, es más de kilómetro y medio lo que ocupa la procesión, constataba el Secretario de la Hermandad.

            La Semana Santa de Málaga es desbordante, se convence uno del todo con sólo asomarse a una Casa Hermandad. Habiendo conocido la realidad alternativa de la Semana Santa de Sevilla-todo contención, en los mucho más reducidos pasos- resulta del todo evidente que el fenómeno de la Semana Santa de Málaga sobrepasa las dimensiones de cualquier otro evento religioso de la vida malagueña. 

              En un interesante documento jesuítico, que se está divulgando estos días, sobre la realidad pastoral de la Semana Santa y de toda la religiosiad popular, en estas tierras andaluzas, se constanta el hecho cierto de que las manifestaciones de la religiosidad popular, de un modo particularmente importante en nuestra Andalucía, suponen un fenómeno de dimensiones socio-culturales y religiosas sin parangón quizás en nuestra área geográfica. Es probable, en efecto, que ninguna otra dimensión de nuestra cultura, incluidas las políticas o deportivas, sean capaces de aglutinar e implicar tal número de personas, ni de movilizar tal intensidad emocional ni tanta variedad de comportamientos como los que pone en juego la religiosidad popular. 

              El que las manifestaciones concretas de la Semana Santa superen en dimensión a los actos politicos y deportivos, ya da mucho que pensar. Sobre todo, en una época en las que estamos acostumbrados a recibir los datos apabullantes del declive -en participación y en aprecio- de todo lo relacionado con el mundo religioso.

                Al legar a este punto es cuando la reflexión se hace más crítica, ¿es religioso todo lo relacionado con la Semana Santa? 

               A lo que está en conexión con la Semana Santa le ocurre lo mismo que a cualquier otro fenómeno religioso y a la misma religión, que nunca son puros y perfectos. En todo acto religioso hay imperfecciones, intencionalidades no del todo rectas por parte de los que participan en ellos. En su tiempo, ya Jesús destacó dramáticamente las impurezas de los que convierten al templo en cueva de ladrones, y los matices que destapan este texto no han perdido actualidad con el paso de los siglos.

                 Se podría uno alargar infinitamente -hay escritos buenos libros, al respecto- con la enumeración y descripción de los condicionamientos málevolos y de los rasgos admirables de la Semana Santa, y de cualquier otra manifestación de religiosidad popular. El fenómeno ni es puramente bueno, ni es en todo malo. Como certeramente se pregunta el psicólogo y teólogo Carlos Domínguez sj, en el documento que ya he citado,  respecto a toda la religiosidad popular: ¿es oportunidad o trampa? Efectivamente, la consideración concreta de la Semana Santa puede hacernos caer en la trampa, puede cerrarnos los ojos a todas las impurezas presentes en los días semanasanteros. Pero puede conducirnos también a no contemplar la enorme oportunidad que todo esto presta al acercamiento a los sentimientos religiosos e incluso a las más hondas manifestaciones de la religiosidad. 

              No quiero quedarme en el eclecticismo, ni en la indefinición aséptica. Carlos Domíguez precisa: estas complejas manifestaciones multitudinarias se articulan todas ellas en torno a una simbología religiosa y cristiana. En Semana Santa, todo se integra alrededor del acontecimiento central de nuestra fe, el de la muerte y resurrección de Jesús. Y otro conocido teólogo, Juan Antonio Estrada sj, arranca así su intervención en el citado documento: Sacar las imágenes del templo, para llevarlas a la calle. La religión no es algo separado de la vida, sino que surge y se realiza en ella. No se trata de una creencia abstracta en Dios, sino de identificarse con una persona y con los valores humanos por los que vivió, luchó y murió Jesús. Este es el significado de la Semana Santa, en la que la relación con Dios se establece desde la pasión de Jesús. Ambos autores equilibran bien sus posturas en el repetidamente citado documento, sin que resulte tal vez adecuado calificarlos por una única cita de sus escritos. Como toda la Semana Santa, los escritos son también complejos. 

           Por mi parte, quiero terminar afirmando que, por muy compleja que sea, por turbio que ciertamente sea todo el fenómeno, la Semana Santa conmueve muy hondamente la sensibilidad religiosa de muchas personas, cada una según el nivel de profundidad que tenga su propia religiosidad, y, en conjunto y para la Iglesia Católica, significa una aportación positiva. Como de cualquier manifestación de religiosidad popular,  modestisidamente, así lo considero. 
          

sábado, 28 de febrero de 2015

Globalización de la indiferencia


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Globalización de la indiferencia es el tema del mensaje que el Papa Francisco ha dirigido este año a todo el mundo durante la Cuaresma.
Los términos global,globalidad, globalización no son en si malos. Se refieren a un hecho que ha conseguido una dimensión mundial, que desborda los márgenes de una comunidad concreta y se convierte en un fenómeno que afecta a todo el mundo, a todas las personas y naciones del planeta. Antes, no había o era muy difícil que un hecho se convirtiese en global, porque los medios de comunicación social, los mass media, estaban muy poco desarrollados y era prácticamente imposible que una noticia o una costumbre o un comportamiento llegase a todo el mundo, adquiriese dimensiones mundiales. Pero actualmente los mass media han convertido al mundo en una aldea -como repetimos todos desde Mac Luham- y los hechos más o menos importantes llegan fácilmente a todos, nos enteramos todos de él como cuando en una aldea un vecino llega a su casa tarde por la noche o se pelea fuerte con su mujer y llegan las voces a la calle. El mundo no tiene ya fronteras para los hechos significativos. La globalización es un proceso al que nuestro mundo está ya muy acostumbrado.
Las noticias, los hechos globales, son más frecuentemente malos que buenos. Lo malo discurre más, se extiende mejor por todo el mundo. Por esto, cuando se usa la expresión globalización de indiferencia, se está también indicando que es un hecho negativo el que la indiferencia se convierta en un fenómeno mundial. Es una mancha de aceite que ha invadido toda la estancia, es un sonido desagradable que molesta todos los oídos, es un comportamiento nefasto que se ha extendido como la pólvora, es una mala forma de proceder que se ha convertido en denominador común de toda la humanidad.
Francisco se refiere a la indiferencia como al hecho de que nos olvidamos de los demás, que no nos interesan ni sus problemas, ni sus sufrimientos, ni las injusticias que padecen. En un proceso realmente contradictorio, cuando todo en el mundo adquiere una dimensión global y todos en la pequeña aldea que ya es el mundo nos podemos enterar de todo lo que hacen los demás, nos encerramos de hecho en nuestra pequeña concha, cerramos los oídos a todo lo que no nos agrada y convertimos en global la indiferencia hacia todo lo que le ocurre a los demás y de lo que nosotros no queremos enterarnos. En un mundo oceánico y global, creamos islas incomunicadas de los fuegos que irrumpen en las otras islas: yo estoy relativamente bien y a gusto, y me olvido de quienes no están bien. Esta es la indiferencia globalizada ante los demás, sobre la que quiere llamar la atención el Papa Francisco durante la presente Cuaresma.
El objetivo de Francisco no resulta sencillo. El dirige su grito profético -así lo llama- a la Iglesia, a las parroquias y comunidades y a las personas creyentes. No resulta tarea fácil conmover a estos amplios colectivos, porque la tortícolis se ha convertido casi en una segunda naturaleza, porque estamos demasiado acostumbrados a no querer mirar a lo que nos resulta desagradable. Hay demasiada gente que cambia de canal o se levanta del sillón, cuando el telediario está dando noticias que le fastidian. Interesarse por las cosas malas que le ocurren a los demás supone una actitud muy generosa, tan altruista como la que tuvo hace meses el propio Papa Francisco cuando se desplazó hasta la isla italiana de Lampedusa para intentar preocuparnos a todos por el fenómeno sangrante de la emigración, de los diarios muertos inmigrantes que inundan cada día el cementerio en que ya se ha convertido el Mediterráneo, usando otra expresión también de Francisco, esta vez en el Parlamento Europeo.
Francisco quiere utilizar el reactivo, que aún puede ser la Cuaresma para los creyentes, para intentar la formación del corazón, la transformación de lo intereses y la canalización de la afectividad hacia las situaciones dolorosas que tanto se repiten hoy en el mundo. Modestísimamente he pretendido servir de altavoz a la preocupación de Francisco, pero con conciencia de que harían falta muchos tambores atronando los espacios para que estas voces resonaran en nuestros oídos y afectasen a nuestros corazones y a nuestros comportamientos.

lunes, 16 de febrero de 2015

Radio ECCA, 50 años de identificación con el pueblo que sirve educativamente

50 años. No es poco llegar a esta celebración, en un institución claramente carismática. Radio ECCA ha conmemorado solemnemente los 50 años de la emisión de su primera clase, emitida por su antena de Las Palmas de Gran Canaria, el ya lejano15 de febrero de 1965.

La conmemoración ha consistido en dos actos muy diferenciados, uno por la tarde y otro por la mañana. El de la tarde un acto institucional, en el majestuoso Auditorio Alfredo Kraus de Las Palmas, con la participación de autoridades, instituciones, personal actual y el ya jubilado de esta emisora educativa y, sobre todo, alumnado orgulloso de haber participado activamente en la historia de esta peculiar institución educativa. La otra conmemoración, al final de la mañana, la celebración de una misa en la basílica de Teror, presidida por el Obispo de la Diócesis ante la la Patrona de Canarias, la Virgen del Pino.
Es peculiar y es carismática Radio ECCA, porque es una emisora de radio privada -una antena de Onda Media y una pequeña cadena ya de emisoras de Frecuencia Modulada, en todo el archipiélago canario-, pero sin publicidad comercial. Y es, al mismo tiempo, uncentro educativo, porque estas emisoras de radio dedican su mejor tiempo a la docencia, a la emisión de clases, sin admitir publicidad ni siquiera en su horario no docente -días festivos, sobre todo-, en los que su programación convencional compite gallardamente con el resto de las emisoras del archipiélago canario. El milagro de subsistir como emisora de radio sin publicidad, lo consigue Radio ECCA porque su estructura interna y sus contactos externos son los de un centro docente. Un centro docente muy peculiar, porque tiene que hacer posibles y conjugar los tres elementos de su tecnología educativa: 1) la producción e impresión del material impreso, los esquemas, que sirven de soporte a todas sus intervenciones educativas y que tiene que ser hecho llegar a cada uno de sus alumnos antes de la emisión de las clases; 2) el montaje y las instalaciones de unaemisora de radioM 3) el elemento más complicado, la red de profesores presenciales, para la distribución del material impreso y para la semanal atención educativa personal o colectiva de los alumnos, distribuidos por toda la difícil y aislada geografía de la región. Con este peculiar y revoluconario sistema docente, se ha recordado ahora que se han realizado en algunos de sus cursos hasta dos millones y medio de matriculaciones personales, en estos Ciencuenta Años de actividad educativa. La tecnología además no se ha ido anquilisando con los años, pues se ha actualizado y potenciado con las progresivas aportaciones de la informática y del uso "radiofónico" del ordenador.
El acto institucional del Auditorio Alfredo Kraus, además de brillar por las actuaciones musicales de la Coral de Radio ECCA y de la Banda de la ciudad de Las Palmas, ha puesto de manifiesto la peculiar alianza de fuerzas e instituciones presentes, que respaldan a esta emisora educativa: varios Consejeros del Gobierno canario y la Delegada del Gobierno de la nación -de distinto color político-, además de un breve video especial, colmado de alabanzas a la Institución, del Presidente de la Junta de Canarias; alcaldes y representantes de los 21 municipios de la isla de Gran Canaria; representaciones de Cabildos, Cajas y empresas privadas canarias; el Obispo de Canarias, más los representantes de la Compañía de Jesús, la institución que puso en marcha esta institución en 1965, a través del jesuita Francisco Villén, y que mantiene su presencia en la dirección y en el respaldo de su actividad; la representación masiva de los dos centenares de personas que trabajan actualmente en la emisora, mas los ya no escasos que se han jubilado en estos 50 años; y, lo más importante, la presencia numerosa del alumnado actual y pasado, que prácticamente llenaba el amplísimo Auditorio y que ofrecían la mejor prueba de la estrechísima identificación que esta institución ha logrado con la población canaria. Todas estas representaciones estuvieron presentes en el acto, como están además representadas en la Fundación civil que desde 1985 respalda jurídicamente a esta Institución. La continuidad ininterrumpida y pujante de Radio ECCA durante estos 50 Años no se explicaría sin el respaldo tan variado y múltiple que ha impulsado siempre toda su trayectoria. Su futuro se presenta además bastante firme, contando con un respaldo institucional tan fuerte.
En la misa de la mañana ante la Virgen del Pino, el Obispo de la Diócesis, Antonio Cases, destacó acertadamente que, como Jesús había hecho el doble milagro de curar a un apestado leproso e insertarlo luego en la sociedad, según recordaba el evangelio del día, Radio ECCA había conseguido también sanar de la incultura más de dos millones de personas en sus 50 años de actuación y conseguir así la mejor inserción en la sociedad de sus beneficiados, pues la mejora cultural de una persona es la mejor forma de su liberación e integración social.
Este 50 Aniversario, Radio ECCA lo conmemoró primero en Sevilla, recordando su dilatada aunque no tan numerosa actuación en algunas provincias peninsulares (pude estar allí presente y recordarlo también en este blog); luego en la isla de Tenerife, convocando al alumnado y a las instituciones de la otra provincia canaria; y finalmente en Las Palmas de Gran Canaria, coincidiendo con la jornada de la primera clase de la Emisora, el 15 de febrero de 1965. Una conmemoración significativa del pasado y llena de esperanzas para el futuro.

domingo, 8 de febrero de 2015

Ética de la profesión periodística

         El beneficio nos hace libres”, Bieito Rubido Ramonde, director ...   Hablar de la ética de la profesión periodística no resulta nada fácil en el momento actual. Siempre ha sido difícil acercarse con frialdad al cuarto poder, por el entrecruce de intereses que en él inevitablemente se debaten, pero ahora la reflexión sobre lo que hace y lo que debe hacer la prensa reviste más dificultad, porque la revolución informática ha transformado del todo a los medios y porque la proliferación de canales informativos y el sobreañadido actual de la crisis económica tiene planteado un interrogante muy serio sobre su próximo futuro. En este contexto, hablar de la ética de la profesión puede resultar valiente y hasta arriesgado.

          Es de agradecer, por ello, que el Foro de la Nueva Comunicación -una iniciativa de la empresa de comunicación Vodafone- haya organizado estos días una conferencia del que es actualmente decimoctavo director del periódico centenario ABC, Bietio Rubido. Con el lujo de su presentación en los salones del Hotel Ritz, el acto ha cosechado el éxito de reunir a cuatrocientas personalidades de "las más altas instituciones del Estado y de la sociedad civil, por personalidades de la vida política, económica, académica y cultural", según informa el propio ABC, dominando obviamente las procedentes de la línea ideológica de este periódico. 

         Provocar alerta sobre la información espectáculo, ha sido una justificada alarma del conferenciante, realizada además desde  un pretendido periodismo de siempre. Deslumbrar, pretender conseguir seguidores, sobre la débil base de  hechos sin probar o falsos, podrá ser incluso injustamente premiado, pero no es el periodismo serio al que están llamados los grandes periódicos. El periodismo bueno no tiene premio, y el malo no se castiga, denunció el conferenciante. 

          Desde su ya no corta experiencia, Bieitio precisó cuatro crisis en la profesión periodística actual: 1) la económica, aunque su urgencia no excusa al periodismo del mandato moral de ser rentables porque la independencia económica nos hace libres; 2) la derivada del tamaño del sector, puesto que sobran la mitad de los diarios, radios y televisiones aunque no lo queramos asumir; 3) la del modelo del propio medio, pendiente de definir en muchas ocasiones; 4) la crisis emocional, porque tenemos un problema serio de valores y autoestima, a la vez que constató el exceso de vanidad de ciertos periodistas, cuyo personalismo condena sus proyectos al fracaso". Esta enumeración de las cuatro crisis resulta luminosa y oportuna. 

         No asistí a la conferencia, pero en la información que he visto sobre ella echo en falta una crítica del constante parcialismo de los medios. Es frecuente encontrar titulares contradictorios sobre el mismo hecho. Sobre una determinado tema -un hecho sobresaliente, un personaje que se convierte en noticia-, ya sabe uno lo que va a decir cada medio antes incluso de conocer lo que de hecho saca a la luz pública sobre el asunto en cuestión. En las secciones en las que se destaca lo positivo y lo negativo, en informes o en fotografías, nunca para un medio es bueno lo que se aleja de su propia línea, ni es malo lo que proviene de personajes o partidos afines. La objetividad se vuelve un sueño inasequible. 

          Es bueno y hasta es recomendable que cada medio tenga su propia linea ideológica, y que sea coherente con ella a la hora de presentar o enjuiciar la realidad. Pero la existencia de una ideología y la coherencia con ella no debe permitir desconocer o desfigurar lo que sucede, presentarlo de forma sesgada y hasta enganchosa, afirmar lo que se sabe que no es verdad o presentar como hecho verdadero lo que es sólo deseo o fruto de maledicencia. La normalmente afirmada distinción entre información y opinión, entre noticia y comentario, no es práctica habitual ni siquiera en los que la prensa sajona llama medios serios. En casi todos los temas -¿incluso en los deportes?-, en España resulta muy difícil encontrar un medio que defienda la verdad, con independencia de los partidos.

         Entrar en el campo de la ética de la profesión periodística, aventurarse en el fuego cruzado de las opiniones tan encontradas, resulta hasta peligroso. Las opiniones vertidas pueden caer sobre el propio tejado. Por esto es de agradecer, aunque resulte siempre muy incompleto, la intromisión en este tema, el sacar esta discusión a la palestra. 

          

         

domingo, 1 de febrero de 2015

Adela Cortina, un referente

         Adela Cortina  Nunca he conocido personalmente a Adela Cortina, pero su figura y sus opiniones siempre me han interesado. Esta semana he leído una extensa entrevista que le han hecho en EL PAÍS (29 enero 2015), y me han llamado tanto la atención algunas de sus opiniones que me merecen un sencillo comentario. 

          Por lo pronto destaco que este periódico le haga una entrevista de dos páginas incluida en una serie sobre figuras claves de la cultura, pues sus preocupaciones -interés por la idea de Dios, en su tesis doctoral- y sus propias opiniones intuyo que no son siempre coincidentes con la tónica de este periódico. Este hecho aporta un valor adicional importante a su forma de pensar.

          Destaco y comento sin más algunas de sus opiniones:

       - Coherencia humilde. Le sugiere el periodista (Javier Rodríguez Marcos, para mí desconocido) que la entrevista resultará muy fácil, porque una persona dedicada a la ética no debe mentir. Contesta Adela que, por su profesión de catedrática de ética, las gentes suelen opinar que somos intachables. Separa su  trabajo académico -su docencia- de su vida individual, y sobre este campo estrictamente personal afirma que intento ser consecuente, pero no hay nadie incorruptible. La modestia, un primer valor de su persona.

          - Relativismo histórico. Es también modesta cuando interpreta las variaciones históricas de las ideas. No usa el término "relativismo", pero dice que hay que juzgar las épocas por su contexto, y logra entender de esta forma el hecho de que la esclavitud fuese aceptada en épocas históricas pasadas. Apunta además algo muy útil en el momento actual: cuando la prensa se irrita ante un hecho -la pedofilia o la corrupción, aunque éstos son ejemplos no concretados por ella-, aplica una clave de interpretación: cuando aparece en los periódicos una noticia sobre estos temas es porque ya no los toleramos. 

       - Los insatisfechos. Cuando la insatisfacción o el descontento se ha convertido casi en una moda, ofrece al respecto una valoración clarificadora: El progreso moral viene de la insatisfacción ante el funcionamiento del mundo. Pero encadenado con lo anterior añade algo que aporta una semilla de humildad al posible radicalismo o impaciencia de los descontentos: La gente dice que ahora hay una crisis ética porque ha existido este progreso.

        - Ética de los negocios.  Adela Cortina dirige la Fundación Etnor, que pretende aportar valores éticos a los negocios y las organizaciones. Entiende que debe haber un espacio para la ética incluso en el caso de los negocios, que están sometidos a la obligación implacable del beneficio, porque ninguna actividad humana puede quedar más allá del bien y del mal. Pero deja claro que los problemas se presentan cuando el beneficio, que legítimamente puede ser el motor de la actividad empresarial, se convierte en meta, desplazando como meta a las legítimas expectativas, que siempre hay que atender, de todos los afectados: no sólo los accionistas, sino también los trabajadores, los clientes, el medio ambiente...

          - Auditoria ética. En plena coherencia con lo anterior, la Fundación Etnor que ella dirige ha realizado una auditoría ética de una gran empresa (Mercadona, pero, al ser preguntada expresamente por esta empresa, dice: no hagamos propaganda), y aporta la siguiente concreta justificación a este hecho: La responsabilidad social debería ser un instrumento de gestión, una medida de prudencia y una exigencia de justicia. Después de esta afirmación solemne, añade con humor: Esta frase me salió una vez de corrido, y ha tenido la mar de éxito.  

       - No a la partidización. Extraordinario sentido común tiene que, al constatar que no son frecuentemente escuchadas muchas propuestas que buscan la justicia social en una sociedad civil en ebullición, considera que la causa está en que tendemos a dividirlo todo de antemano entre carcas y progres, y eso hace imposible el diálogo. No habla de derechas e izquierdas, pero el sentido es idéntico. Es lo que llama la partidización de la vida pública, la descalificación radical de la opinión diversa con la excusa política: Eso lo dice el PP o lo mismo dice el PSOE. Antes estas descalificaciones tan en boga, la respuesta de Adela Cortina es tajante: No, perdona, esto lo digo yo. Que nos nos partidicen. Mayor sentido común, imposible. 

         La previamente indiscutible talla moral de Adela Cortina, queda reafirmada en esta entrevista. Dos obras suyas han merecido importantes distinciones: Ética de la Razón, Premio Internacional de Ensayo Jovellanos, en 2007; ¿Para qué sirve realmente la ética?, Premio Nacional de Ensayo, en 2014. Toda su extensa biografía merece la atención, pero estas dos obras constituyen dos invitaciones apremiantes a la lectura.