domingo, 7 de junio de 2015

INTERUMPIR LAS VACACIONES

     

      

           Necesidad imperiosa de las vacaciones. Hace muchos años, las vacaciones eran un lujo de pocos. Ahora, son un derecho de todo el que trabaja, una necesidad de salir de la rutina y del estrés de cada día.

          Conforta constatar que Jesús sintió necesidad de tomar un tiempo de descanso. Cuando los apóstoles vuelven de la misión de predicar que les había confiado, Jesús les propone la interrupción de la tarea: Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco. La intención era –en términos actuales- tomarse unas vacaciones.

          Pero el globo de las vacaciones se pinchó pronto. La gente, de la que querían distanciarse, les vio tomar la barca y lograron llegar caminando antes que ellos al lugar tranquilo escogido. Jesús se compadece de nuevo de la gente  -le dio lástima de ellos- y corta en seco el proyecto de las vacaciones. La compasión de Jesús no aguanta ver a la gente como ovejas sin pastor. La interrupción del trabajo se queda para otra ocasión. Ahora hay de nuevo que atender a las personas, se puso a enseñarles con calma.

           Las vacaciones no son un bien absoluto. Está antes el amor y el servicio a los miembros de la familia y a todos los que pueden exigir una interrupción ocasional de las vacaciones. La referencia a este texto evangélico puede ayudar para disfrutar gozosamente de las vacaciones, pero puede recordar también la necesidad ocasional de interrumpirlas cuando resulte necesario.

 
         Añadido.
          Como una postdata añado que por circunstancias personales tengo más ocupación en estos días veraniegos, y tengo por ello interrumpidas no sólo las vacaciones sino las entregas periódicas a Tras mi vidriera. Espero recuperar la periodicidad cuando se normalice el nuevo curso. 

         
       

lunes, 25 de mayo de 2015

Romería del Rocío, honda religiosidad en una manifestación global de Andalucía

     
  • enviar a un amigo
  • Imprimir contenido
Antes de que se olvide el Rocío 2015, quiero comunicar las impresiones que este año he recibido durante mi participación en la romería.
El comentario más superficial ve en el Rocío sólamente un evento folclórico. Estoy convencido que el Rocío es la manifestación más completa del alma andaluza, del ser de Andalucía. En este sentido, el Rocío es un fenómeno serio y una manifestación muy importante de lo que es esta tierra. Se reúnen, en efecto, en el Rocío los principales componentes de lo que es Andalucía.
Se desarrolla el Rocío en medio de uno de los paisajes más representativos de Andalucía: coto Doñana y las marismas del Gudalquivir, pinares y amplías extensiones de monte bajo, dunas y playas oceánicas, caminos arenosos y raya real del todo singular: a la vera de todo este enclave típicamente andaluz se asienta la aldea del Rocío. Elclima que se disfruta en el Rocío es el más representativo de las amplias costas del Guadalquivir -¡el gran señor de estas tierras!- que es la Andalucía Baja: este año ha refrescado en las madrugadas, pero ha dominado un cielo entoldado que ni daba frío ni hacía sentir el calor. Los que hacen el camino hacia la aldea toman contacto directo con laflora (romero y tomillo, aulagas y lentiscales, pinares de todas clases,...) y con la faunamás exclusivamente andaluza (venados, jabalíes y si hay suerte algún lince, los flamencos y las aves más diversas de la Laguna Santa Olalla y de las marismas, las lleguas salvajes...). Disfrutar de todo esto es zambullirse de pleno en el universo andaluz.
Acercarse al Rocío es aproximarse a la historia de Andalucía, pues la imagen se remonta a Alfonso X el Savio -los tamborileros ahora cantan sus cantingas-, san Fernando III y sus conquistas en la Reconquista -más allá de las leyendas- tiene probablemente mucho que ver con la estructura de la imagen, la época barroca y hasta la historia colonial arropan el surgimiento fuerte de la devoción rociera, los personajes más importantes de la historia reciente española han pasado alguna vez por el Rocío. El listado de las ya 116 Hermandades Filiales que hoy constituyen la familia rociera obliga a un repaso a fondo de la geografía andaluza. La literatura andaluza, además, conecta repetidamente con el Rocío, desde la evocación de las carretas del Rocío en su vuelta a Moguer hecha por nuestro Nobel Juan Ramón Jiménez en su Platero y yo hasta los títulos de autores menos consagrados pero también importantes como Pérez Lujín, Muñoz y Pabón, Villalón... Las letras de las sevillanas contienen notables elementos poéticos.
En el Rocío se pasa bien, sin duda. El baile más típicamente andaluz -la sevillana- tiene su epicentro en el Rocío: este año el ABC ha distribuido un bien cuidado folleto con unSevillanero, muestrario de algunas de las bellas letras del repertorio de las sevillanas rocieras. Un amplísimo número del cante por sevillanas tiene efectivamente por tema los asuntos relacionados con el Rocío. Y dentro de lo que es más terrenal que la literatura o la música, la comida y la bebida de Andalucía está toda representada en el taperío que circula copiosamente por todas las casas del Rocío y en las comidas más formales que también se degustan en la aldea en los días rocieros, desde el rebujito al jamón, desde la manzanilla o el fino hasta el gazpacho o las croquetas de la tierra.
Es muy difícil definir en qué consiste el carácter de Andalucía, donde reside laidiosincrasia de este pueblo, pero sin duda que en la apertura de todas las puertas, en laalegría de compartir, en las invitaciones apenas se entra en cualquier casa, en las terrazasinundadas de coplas y muchas palmas, en la amabilidad con todo el que llega, en todo esto hay rasgos muy presentes en el Rocío y que sin duda forman parte de lo que yaOrtega y Gasset definió en su tiempo como componentes del alma andaluza.
Paisaje, clima, flora, fauna, historia, geografía, baile, cante, comida, bebida, carácter e idiosincrasia... Se podrían enumerar muchos más elementos, pero los apuntados bastan para justificar que en el Rocío se muestran los muy diversos componentes del ser de Andalucía.
Y de lo religioso, ¿qué? La enumeración hasta ahora hecha parece justificar el que se tome el Rocío como una simple manifestación folclórica. ¿Dónde queda la hondura del Rocío? ¿Cuánto de religioso tiene el Rocío?, son las preguntas que más suelen hacer los que no conocen el Rocío. En general, estoy muy convencido que lo religioso también forma parte esencial del alma andaluza, que no es para Andalucía un postizo sobreañadido, y que en el Rocío se manifiesta tal vez mejor que en ningún sitio la religiosidad más genuina de esta tierra llamada Andalucía.
Por lo pronto es claro que el motivo religioso, la presencia de la Virgen del Rocío, es el elemento aglutinador de todos los diversos componentes más arriba enumerados. En el Rocío ya he dicho que se pasa bien y que mucha gente busca muy prioritariamente este aspecto gozoso, divertido, lúdico, del Rocío. Pero también es del todo cierto que, sin contar con la la Virgen del Rocío, todos los anteriores elementos se encontrarían planos y sin alma; y, lo que todavía resulta más evidente, es claro que todo el inmenso caserío que hoy es la aldea no se hubiese llegado a construir, que los varios miles de viviendas que ahora agrupa la aldea no existirían siquiera sin la fiesta y sin la devoción a la Virgen del Rocío.
Pero lo que cualquier observador atento puede detectar en el Rocío es que el elemento religioso no es un componente más del fenómeno rociero, sino que es un elemento que se vive con una gran hondura. He oído estos días decir que el actual Obispo de Huelva, donJosé Vilaplana, le recomienda a los amigos de otras tierras que vienen por primera vez al Rocío: "Poneos ante la verja que rodea el altar de la Virgen, y observad a la gente". La emoción que se detecta en presencia de la Virgen del Rocío desborda lo imaginable. Las lágrimas son muy frecuentes en los rostros de las personas que miran a la Virgen. La presencia ante el altar de la Virgen es además masiva, siempre llena la cercanía del altar de los que acuden a postrarse ante la Virgen. Y aunque esto es ya una valoración personal y sin constatación empírica, estoy convencido que toda la gente que acude a la aldea durante los días de la fiesta se acerca alguna vez -algunas veces, la mayoría- "a ver a la Virgen", como se suele decir, a pasar algunos momentos ante la reja que rodea a su altar rezando, o simplemente contemplando la imagen de la Virgen.
No diré por supuesto que todo el que se emociona ante la Virgen del Rocío practica una religiosidad ejemplar, ortodoxa, bien orientada y que vive su fe de forma adecuadamente evangélica. Es muy claro que cada cual vive su devoción rociera en relación al nivel de religiosidad que detenta en su vida ordinaria: el que es muy maduro en su fe religiosa, vive su contacto con la Virgen del Rocío de forma muy madura y ortodoxa; el que no tiene formación religiosa o cuenta incluso en su vida con circunstancias morales anómalas, no deja de emocionarse ante la Virgen -tal vez, algunas veces, lo haga incluso más intensamente que el religiosamente muy maduro-, sin que esto suponga llegar a tener una vida cristiana de acuerdo a todas las exigencias del Evangelio. La figura de la Virgen invita a la confianza, a la oración sincera, incluso a los que son menos religiosos o a los que por causas morales o ideológicas se encuentran alejados de la práctica eclesial. La Virgen, como madre, acoge a sus hijos aunque existan algunos elementos irregulares en sus vidas.
Toda la Romería gira en torno a los actos directamente religiosos, y alguno -la misa pontifical, en el Real- es litúrgicamente ejemplar. Pero el contacto personal con el Rocío suele tener una gran hondura, es muy sentido, siendo éste el elemento que diferencia a a esta devoción de otras prácticas religiosas más superficiales. La devoción rociera se encuentra dentro de lo que técnicamente se denomina religiosidad popular, un fenómeno sobre el que se ha escrito muchísimo sin que ahora resulte posible desarrollarlo ni siquiera mínimamente. Pero sí cabe constatar que el Rocío es el resumen más completo de la forma de ser de Andalucía y que, en esta forma de ser andaluza, el elemento religioso está fuertemente presente, con una hondura inusitada en otros emplazamientos. Por esto el Rocío es importante y merece ser observado siempre con mucha atención y con cariñoso detenimiento.

domingo, 17 de mayo de 2015

Ganas de diversión de Málaga


Ver como una ciudad se lanza a la calle para disfrutar resulta poco frecuente y estimulante. Así lo hace Málaga en la “Noche en blanco“, sin que haya un motivo fuerte como la Feria o la Semana Santa, con una convocatoria muy sencilla para salir de casa y ocupar la calle en la noche de un fin de semana, este año del sábado al domingo 16 de mayo.
La de este año 2015 ha sido laundécima celebración de laNoche en blancode Málaga. Lo original de este evento es que se abran las puertas de todos los lugares públicos de la ciudad -museos, salas de exposiciones, galerías de arte, espacios escénicos, edificio y espacios cerrados y abiertos del entorno local- para todo el que quiera ir a visitarlos de forma enteramente gratuita. En todos estos emplazamientos se organizan hasta 183 actuaciones de todo tipo, algunas estables como las exposiciones ya montadas o la visita a los mismos edificios pero otras organizadas sólo para este evento, con todos los recursos posibles de la imaginación de las entidades que las organizan. Un bello librito de más de cien páginas en octavo, editado con anticipación, permitía la elección entre las 183 actuaciones y espectáculos e incluso la inscripción previa en aquellas de entradas reducidas por los aforos. Pero la visita a alguna de estas actuaciones podría ser como el cebo lanzado a los malagueños en esta noche, porque lo más importante tal vez es sólo la participación en elhappening colectivo que es ver las calles totalmente repletas de gente.
Obviamente, un suceso de este tipo -aunque con formato muy sencillo- no se organiza solo. Detrás está el Ayuntamiento de Málaga (este año alguno le tachará de hacer electoralismo en esta fecha, pero en los diez años anteriores no ha habido elecciones siempre alrededor del evento), que no se encuentra sólo en la organización sino que cuenta con la colaboración de más de 200 entidades rigurosamente enumeradas en la publicación. La colaboración en algunos caso sólo consiste en abrir los edificios o las exposiciones ya montadas en los museos o en las salas artísticas, pero en otros casos supone montar actuaciones nuevas o interpretar conciertos u obras de teatro. La contribución de los diversos intervinientes es muy diversa. Tal vez lo más relevante de todo este acontecimiento sea la participación generosa de todas las instituciones para conseguir un relajamiento sano de toda la población de la ciudad.
La participación popular es también muy diversa, pues lo mismo se encontraba por las calles gente mayor como juventud, esto último sobre todo en las horas avanzadas de la noche. Como las diversas actividades ofrecidas eran para todos los públicos, la participación era también de todos los estamentos: ricos y pobres, religiosas y familias enteras, personas aisladas y grupos amplios y divertidos. En los museos, como en la fotografía reproducida, las colas para entrar rodeaban a veces los edificios. Había además adornos de calle, sobre todo sobre temas marinos, al ser el lema de las actuaciones de este año Todo bajo el mar
Más allá de los números y de los datos concretos, lo más sobresaliente de este acontecimiento tal vez sea las ganas de diversión manifestadas por la población de Málaga. En unas fechas inmediata a las elecciones, se notaba el deseo de descansar en paz y sin otro tipo de connotaciones. Las terrazas de los múltiples bares del centro de Málaga estaban repletas, como síntoma de que la crisis no es tan fuerte para algunos o de que otros se esfuerzan mucho para superarla… El dato de la participación masiva en todos los actos programados resulta el elementos más significativo de esta undécima celebración de La noche en blanco de Málaga.

domingo, 10 de mayo de 2015

Fachadas de Salamanca

Una visita breve, para asistir a una reunión de carácter nacional, me ha permitido de nuevo tomar contacto con el embrujo de Salamanca. Una noche tuve la suerte de contemplar una vez más los principales edificios de Salamanca, en una visita guiada por un joven jesuita estudioso del arte, Pedro Rodríguez, que enumeró conjuntamente tanto las bellezas como las leyendas de los sitios visitados.
La noche fue auténticamente primaveral, sin frío ni calor, y la piedra salmantina brillaba con todo su esplendor. Lo que da unidad a los muchos edificios bellos de la ciudad es el color y la tersura de la piedra, que dicen es blanda al sacarla de la cantera, para poder moldearla con toda facilidad como si fuese plastilina; pero que con el frío se endurece y adquiere el color uniforme que ahora tienen todos los edificios.
Lo que admira más en Salamanca es la unidad de su conjunto, como si toda la ciudad la hubiesen construido de una vez -como se monta un nacimiento-, con la única intención de sorprender y dejar embelesados a los que la visitan. Con todo, hay fachadas que deslumbran por sí solas y se convierten en iconos de lo que la ciudad es significa.

La fachada de la Iglesia de San Esteban, la del Convento de los Dominicos, sorprende por la armonía de todo su conjunto. Se pueden admirar los detalles, la belleza de cada una de las imágenes, pero lo que impresiona más es que ofrece una imagen conjunta unitaria. Se cuenta que un Arzobispo de Salamanca, en negociaciones con unos ricos americanos que intentaban conseguir las verjas internas de la catedral por ofrecer una sustitución al retablo recién quemado del altar mayor, quiso abortar la inútil discusión llevando a los americanos ante la fachada de la Iglesia de San Esteban y diciéndoles: "Éste es el verdadero retablo de Salamanca". La imagen, en efecto, de toda la fachada es la de un inmenso retablo barroco, que seduce por el impacto de su conjunto. Más que los detalles hay que admirar la impresión general que produce la armonía de toda la pared con la piedra tan armónicamente trabajada.
La más importante tal vez de todas las fechadas de Salamanca es la de la Catedral Nueva, más importante y más acabada incluso que la de la inmediata Catedral Vieja. También como un gran retablo, esta fachada arranca con un muy bien trabajado Crucifijo, que centra todo lo que viene debajo. Los escudos reales tienen lugar preferente, dado el papel tan principal que los Reyes Católicos tuvieron en la realización de la obra. Al final, sobre las dos puertas, dos grandes relieves de dos escenas de los primeros momentos de la vida de Jesús, la adoración de los pastores y la adoración de los Reyes Magos. Aparte del valor que en sí mismos tienen por el gran trabajo de la piedra, estas dos escenas evangélicas simbolizan el acceso que las dos grandes puertas de la Catedral ofrecen tanto a los pobres (los pastores) como a los ricos (los Reyes). La piedra, todo el trabajo del conjunto de la fachada, se convierten instrumento catequético, en transmisora del mensaje que todo el conjunto de la catedral quiere hacer llegar a los que a ella se acerquen en todos los momentos de su historia.
Una última fachada, tal vez la más popular, es la del principal edificio de la antigua Universidad de Salamanca. Situada en la plaza que acoge a otros edificios universitarios, mirada siempre de frente por la gran imagen de Fray Luis de León, la fachada de la Universidad es más reducida, pero también con un conjunto armónico y muy bien proporcionado. La mayor popularidad le viene a esta fachada porque en ella los visitantes y turista menos sensibles al arte tienen el entretenimiento de buscar la rana, la figura presentada junto con la calavera, los dos símbolos del vicio y la virtud, de la satisfacción terrena y del final irrevocable para todos. Esta fachada tiene en lo alto dos relieves circulares en los que también se simbolizan el vicio (Baco) y la virtud (Justicia), símblos que han dado pie al dicho popular que por las puertas de la Universidad los estudiantes pasan del vicio a la virtud, de la maldad a la bondad. 
Las fachadas no son más que puertas de acceso a los contenidos del interior de los edificios. Salamanca tiene, por supuesto, mucho más que fachadas. Pero estos tres grandes retablos en piedra sirven también de iconos de las grandes riquezas de todo tipo que Salamanca encierra. En esta breve nueva visita a Salamanca me quedo con el simbolismo de sus fachadas. con los mensajes trasmitidos por sus piedras insuperables.

jueves, 7 de mayo de 2015

Emigración: Gesto de solidaridad en Málaga

El brazo en alto, saludando con la mano alzada, en la playa y al borde mismo del mar. Este fue el gesto realizado en Málaga, en la orilla misma del Mediterráneo, mirando hacia el otro lado de la costa, hacia África y hacia a todos los africanos, en un acto organizado por Iglesia de Málaga el lunes 4 de junio. Todos levantaron simultáneamente su mano para enviar un saludo simbólico hacia los emigrantes trágicamente ahogados en el Mediterráneo, que -en lugar de espacio de paz- se está convirtiendo para tantos en lugar para la muerte, en el cementerio recientemente evocado con tristeza por el Papa Francisco.
Este gesto simbólico ha sido el final de un “Encuentro de oración por los emigrantes y perseguidos“, organizado por Cáritas Diocesana de Málaga y directamente presidido por el Obispo,Jesús Catalá. El acto se celebró en la Parroquia de San Gabriel, que, por estar situada a la vera misnma del mar, hizo posible el traslado a la playa de todos los asistentes -al final de la ceremonia- para la ejecución del gesto simbólico de mirar hacia África y hacia todos los emigrantestrasladados a través del Mediterráneo. Una enorme cruz de madera, trasladada sobre los hombres de los jóvenes, simbolizaba el gran sufrimiento de los emigrantes muertos.
La mejor señal de que el acto ha resultado coyunturalmente oportuno ha sido la afluencia tan masiva, que desbordó por completo el recinto de la amplísima Iglesia de San Gabriel e inundó después el espacio inmediato de la playa. Las cifras sobre actos masivos siempre resultan discutibles y pretendidamente engañosas, pero en este caso resulta claro que no se puede realizar el cálculo por centenares pues el millar de personas estaba muy claramente sobrepasado. El público era muy variopinto, de todas las edades y no sólo de gente de Iglesia, todos con afán de participar y tomando parte activa en las ceremonias.
La intención del acto quedó ya expresada en la introducción que se le hizo: Esta tarde nos hemos reunido para rezar juntos, avivar nuestra conciencia ante el drama de la inmigración y la persecución religiosa y aportar un gesto de solidaridad con todos nuestros hermanos. El lenguaje empleado tomaba claro partido en favor de los emigrantes, por la situación “vergonzosa” de tantas personas forzadas a emigrar huyendo del hambre, de la guerra y de la persecución religiosa, sometidas casi siempre a la explotación de las mafias y frecuentemente a la muerte. El acto fue una acción litúrgica sin Eucaristía, pero las palabras de San Pablo en una de las lecturas adquirieron pleno sentido referidas a los emigrantes: No hay judío y griego, esclavo y libre, hombre y mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Un nigeriano de color rabiosamente negro subió al atril y, con un castellano muy imperfecto, testimonió con datos de su propia vida que el drama de los emigrados no es inventado. El obispo comentó en su homilia que el servicio al prójimo que el evangelio de Mateo 24 habia recordado a todos era la mejor actitud recomendada por Jesús ante la situación de los emigrantes.
El acto y el gesto tienen particular significado en Málaga, porque dentro de esta diócesis se encuentra el lugar más caliente de la emigración que es Melilla. Pero la significación trasciende los propio límites porqueel drama de la emigración es de toda España, es de toda Europa y es casi de todo el mundo. Hace pocos días comentaba en este mismo blog que no se puede seguir mirando para otra parte, que algo hay que hacer ante la realidad espeluznante de la emigración. El título del Encuentro organizado en Málaga -Iglesia sin fronteras, Madre de todos- marca una exigencia para la actitud de la Iglesia: tratar como iguales a emigrantes y no emigrantes, no considerar que el emigrante tiene menos derechos que el español y el europeo. No se entró obviamente en este acto ni en la discusión ni en la propuesta de soluciones técnicas o políticas, pero sí se dejó claro el papel que le corresponde a la Iglesia: en una de las súplicas formuladas, se pidió por nuestra madre la Iglesia, para que su atención materna se manifieste con particular ternura y cercanía a quienes están obligados a salir de su país y vivir en el desarraigo. Una actitud que se exige para la Iglesia, pero que puede también ser demandado a toda la sociedad, tratar bien a los emigrantes porque son iguales y poseedores de los mismos derechos que los que residimos en Espala y en los restantes países europeos. El ser de otro país y de otra raza no les hace inferiores, ni permite que se les trate de formas inhumanas. El acto de Málaga recuerda que hay que hacer algo y reivindica otro tratamiento general para el problema de la emigración. Un nuevo aldabonazo sobre la conciencia de todos.

domingo, 26 de abril de 2015

Emigración y Desigualdades, ¿problemas irresolubles?

          No sabe uno qué hacer ni qué pensar ante las malas noticias constantes sobre el tema de la emigración. El Papa Francisco acertó como un auténtico profeta cuando anunció hace meses en el Consejo de Europa que el Mar Mediterráneo se estaba convirtiendo en un cementerio. Y su crítica desde Lampedusa a la globalidad de la indiferencia, al mirar para otra parte cuando aparece alguna noticia sobre inmigrantes muertos, no pudo ser más certera. ´

          Reconozco, con todo, que el tema de la inmigración -el problema de la emigración, visto desde Europa- me deja siempre muy perplejo. Perplejo y paralizado, porque el problema aparece como gravísimo, porque no alcanzo a verle una solución completa y  medianamente asequible.

          Las críticas a las posturas que se están adoptando frente a los emigrados son frecuentes por todas las ONG más sensibilizadas. La valla de Melilla es objeto de una crítica casi unánime de lo que allí se está haciendo. Una foto espeluznante de unos tranquilos jugadores de golf frente a la valla con negros arracimados en su borde superior ha recibido el Premio Ortega y Gasset de información gráfica. Caritas y el Servicio Jesuita frente a las Migraciones (SJM) han sacado manifiestos sobre la situación en Melilla, las expulsiones en caliente y las condiciones en los Centros de Acogida. Toda la información reciente sobre los barcos hundidos entre África y Sicilia, literalmente abarrotados de emigrantes, eleva ya a miles la cifra de los muertos en el mar. La situación en el Sur de Italia es mucho más sangrante que la actualmente existente al Sur de España. Las fotos de lanchas de goma semihundidas por la cantidad de población negra apelmazada sobre sus cubiertas resultan desgarradoras.

          Los rasgos del problema se pueden pintar aún con mucho más colorido, pues el problema es cercano -¡primer factor de una noticia!- y es además auténtico, no inventado. Lo que ocurre es que resulta muy difícil avanzar soluciones. Hace tiempo, creo que el Gobernador o Delegado del Gobierno en Melilla ya dijo, con mucha ironía, que los que criticaban las actuaciones policiales querrían sustituir a los agentes de las fuerzas armadas por azafatas. Ahora, los gobernantes europeos se han reunido y no han logrado más que algunas promesas indefinidas de más ayudas económicas o de elevar algo el número de inmigrados en cada uno de los países. La mayor culpa se le ha echado a la situación ingobernable de Libia.

          Ciertamente, la solución para este problema no se ve asequible, pues los que quieren entrar en Europa -o en Estados Unidos, desde Méjico- son incontables, desbordan todas las cifras imaginables, superan lo que pacíficamente se pueden admitir, y, por otra parte, la fortaleza de las fronteras resulta cada vez más débil en un mundo inter-comunicado y en el que resulta imposible mantener alas naciones como departamentos estancos. No se pueden levantar fronteras eficaces e infranqueables frente las avalanchas de personas que desean penetrar en los países más ricos.  

          La causa, en efecto, que convierte por ahora en irresoluble el problema de la emigración es la abismal desigualdad existente entre los países pobres y los países ricos. Las cifras que se suelen dar de minorías reducidísimas de personas de los países ricos que reúnen más bienes, más riqueza, que cientos de millones de habitantes de los países pobres es un pecado social que explica en su raíz el fenómeno de la emigración. Otra cara del mismo problema es que el más pobre de los países ricos       -incluso los mismos emigrantes que aquí piden limosnas en los semáforos- tiene mejores condiciones de vida que casi todos los habitantes de las naciones pobres. Esta circunstancia, totalmente real e innegable, es lo que hace imparable a las masas de personas que quieren encontrar mejor solución a las situaciones invivibles de sus propios países de origen y es lo que hace tan difícil darle una solución estable al problema.

          (El de los refugiados, es un problema que tiene ciertamente características algo diferenciadas al de los emigrantes, que, en el fondo se reduce también al problema de la desigualdad, pues el que pretende el asilo político, en la gran mayoría de los casos, pretende sustituir la situación deplorable de su propio país por las condiciones que estima mejores en la nación en la que pretende ser recibido. Y estas condiciones mejores, aunque en ocasiones sean políticas o religiosas, normalmente son también económicas y siempre, desde luego, se refieren a algún aspecto de la desigualdad existente entre ambos contextos nacionales).

         En un programa radiofónico nocturno sobre historia he oído la entrevista con un historiador, Santiago Castellanos, que acaba de escribir una obra (Barbarus, La conquista de Roma), que pretende estudiar el problema de la invasión de Roma desde los bárbaros, no viéndolos como salvajes aniquiladores, sino como ocupantes que vinieron a sustituir la descomposición del mundo romano (por cierto presenta a la Iglesia católica, ya autorizada desde Constantino, como la gran ayudadora que tuvieron los que vinieron a sustituir al imperio descompuesto). No puedo valorar una obra que todavía no he leído, pero resulta seductora esta visión de los invasores, que vienen a sustituir a los degradados moradores anteriores.

         No parece todavía justificable el buenismo ingenuo, el pensar que se pueden sin más abrir ya las fronteras y dejar pasar a todo el que quiera cambian de nación. No parece tampoco imaginable por ahora que las ayudas al desarrollo que puedan aportar los países ricos pueden ya equilibrar las desigualdades actuales y conseguir allí de inmediato unas condiciones de vida iguales o semejantes a ls que ya existen en los países ricos. En este sentido, no caben unos gritos muy demagógicos frente a la deplorable situación actual. Pero tampoco procede dar el rpoblema como del todo irresoluble y mantener sólo las medidas de fuerza en las fronteresa. Se puede admitir a más gente y se puede sobre todo equlibrar más las economías y ayudar más a los actualmente más pobres. Aunque el problema es muy difícil, algo siempre se puede hacer para mejorar la inmantenible situación actual.

lunes, 20 de abril de 2015

García Márquez, realismo mágico con resonancias bíblicas

          He visto en la prensa que la muerte de Gabriel García Márquez se produjo hace ahora un año, el 17 de abril de 2014. Esto excusa hablar algo ahora de su figura, siempre admirable e impresionante. 
          
          Cuando murió,  el año pasado, cogí de nuevo los Cien años de soledad y volví a leer todo el libro con apasionamiento. Es increíble el poder de seducción que tiene este libro, cómo atrapa al lector por lo que dice y por cómo lo dice. No acierta uno a imaginarse cómo, con qué talante y bajo qué supuestos, pudo escribir una obra como ésta el que todos ahora, sin haberlo conocido personalmente, lo llaman con excesiva confianza Gabo. La admiración que produce la obra es apabullante.

         En un artículo conmemorativo de su muerte publicado ahora en El País, el nicaragüense antes político y ahora escritor, Sergio Ramírez, recuerda que en Francia de los escritores que mueren se dice que van al purgatorio, hasta que, pasado un tiempo prudencial, o van al infierno, que es el olvido, o a la gloria, que es la inmortalidad. Gabriel García Márquez no ha requerido este tiempo prudencial, pues desde antes incluso de morir se había ganado bien el puesto entre los escritores inmortales. 
+ - + - +

         La reciente relectura de los Cien años de soledad me evidenció lo ajustado que es el término de realismo mágico referido a esta obra y a su autor.  

         Ahora he visto que, en su discurso de ingreso en la Academia Sueca al recibir el Premio Nobel, Gabriel García Márquez dijo que él "había tenido que pedir poco a la imaginación"  para escribir su obra. Me ha sorprendido mucho esta frase, porque no recuerdo otra obra literaria donde luzca más la imaginación, donde casi cada frase es un alarde de realidades imaginadas: niño con cola de cerdo, la bella Remedios que come no a horas fijas sino de acuerdo con las alternativas de su apetito o que se encerraba hasta dos horas completamente desnuda en el baño matando alacranes... Se puede abrir  por cualquier página Cien años de soledad y en todas aparecen frases deslumbrantes de imaginación, comparaciones y relatos completos que seducen por el atrevimiento de lo que dicen e imaginan. 

         Pero hay que reconocer que todo esto es dentro del más tajante realismo. Los términos y las comparaciones alocadas no resultan desde luego inimaginables, no se escapan de las representaciones que uno pueda tener sino que son siempre brutalmente concretas y rabiosamente cercanas, hasta el punto que no hay que imaginar -como en la literatura de ciencia ficción, tan alejada siempre de la realidad más inmediata- sino tan sólo ver, por ejemplo, un hombre de estatura mediana marcada con cicatrices de viruela, o el simple arranque de toda la novela con el coronel Aureliano Buendía recordando frente al pelotón de fusilamiento... aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. 

         El ambiente todo de la novela es mágico, desbordante siempre de imaginación, pero es realismo, porque todo resulta tangible y nada inimaginable. Se comprende que el autor diga que no tenga que pedir a su imaginación, sino al recuerdo de los usos y tradiciones de su tierra mágica latinoamericana.
+ - + - +

          Debo reconocer que mi lejana primera lectura y mi reciente relectura de Cien años de soledad no había lograda descubrir en esta desbordante y apasionante obra ningún elemento religioso, pues lo que me sorprendía en ella era su extrema cercanía de la tierra, su apego a todo lo humano, su carencia de resonancias religiosas y su silencio creo que completo sobre Dios. 

            Pero ahora otros me han iluminado la escena para vislumbrar en ella elementos que yo no había sabido encontrar. He oído una larga entrevista a la Vicerrectora de la Facultad de Teología de Granada, Junkal Guevara, muy acertadamente realizada por el actual Director de esta emisora, Lucas López, en unos Diálogos de Medianoche de una hora completa de duración que, primero en directo y luego en diferido, se pueden oir en la emisora canaria Radio ECCA (esta entrevista resulta siempre accesible en: http://www.ivoox.com/biblia-cien-anos-soledad-con-audios-mp3_rf_3082711_1.html).

            En esta entrevista, hecha  según se dice desde la Biblia o con la Biblia en la mano, descubre esta profesora de Sagrada Escritura múltiples alusiones informales a relatos y pasajes bíblicos: el primer José Arcadio Buendía, como el Moisés que conduce a su pueblo hasta Macondo; el incesto familiar, como auténtico pecado original en esta saga; el sexo tan determinante en la obra, como la manzana ante la que sucumben Adán y Eva; los libros ininteligibles del gitano Melquíades, como las tablas mosáicas en las que está la identidad del pueblo; más clara alusión al diluvio bíblico, en el diluvio que asola Macondo durante cuatro años, cuatro meses y dos días... Son muchas más las alusiones bíblicas  que se señala Junkal Guevara en el universo Macondo de la novela. Y se hace además referencia en la entrevista a una tesis doctoral de una autora norteamericana, Adreas Burda, sobre Biblia y Cien años de soledad.  Todo un mundo de resonancias bíblicas, que yo no había sabido ni siquiera vislumbrar.  

+ - + - +

          Con o sin alusiones bíblicas, Cien años de soledad merece desde luego una relectura, o una lectura en el caso -¡imperdonable!- de que todavía no se conozca la obra.